Un equipo de fútbol, ¿son once soldaditos en el campo? 2 de 2.

30.12.2023 00:00 de MAROGAR .   ver lecturas

“Ser líder … implica desarrollar las condiciones de mando que generen en sus subordinados el respeto, aprecio, cariño y lealtad que permitan darle sentido a las tareas y objetivos que deban cumplir, incluso aquellas que demanden el máximo de sacrificios, compromiso y abnegación. Al respecto se debe tener en cuenta que el liderazgo es un camino en espiral, que parte de adentro hacia fuera, de lo personal a lo interpersonal”. (“revistamarina.cl; Rodolfo Codina Díaz, Almirante).

             (…) “¿Cómo me involucro con esos procesos? Preguntando, aclarando, escuchando. Mucha escucha. Mucha devolución ¿se le puede dar confianza a un jugador? Bueno, si se la da, entonces, también se la puede quitar. El lenguaje tiene muchos matices, y esos matices son creencias. El segundo aspecto es el cuestionamiento continuo de las reflexiones en el campo: nosotros reflexionamos de la experiencia, de lo que ocurre, no de las teorías. ¿Qué pasó en el campo? ¿Qué vieron, qué no vieron? Es un cuestionamiento de nuestras acciones, de lo que hacemos, por qué lo hacemos, desde dónde, qué faltó, qué necesito aprender como entrenador. Generar cultura de aprendizaje del entrenador fue un gran paso en Bilbao. Darse cuenta de por qué el entrenador debe aprender”. 

             (…) “Necesitamos entrenadores que sean capaces y entiendan que su rol no es poner a once soldaditos en el campo. Que entiendan que esos soldaditos tienen emociones: piensan, deciden, aprenden, y eso va a generar un tipo de relación diferente. Y por supuesto que el jugador me va a pedir a mí, entrenador, tener habilidades emocionales. Y por supuesto que me va a pedir conocer mis emociones. Porque yo solamente puedo darle al jugador lo que tengo: si tengo miedo, le voy a dar miedo; si tengo valor, le voy a dar valor. Entonces, claro que hace falta esto. Pero no solo entre entrenadores, eh, porque yo creo que el gran paso, hoy en día, es lo que pasa entre los directores de academia y los entrenadores. Hoy en día los directores de academia tienen que ser personas que transformen”.

              (…) “Se transforma generando conocimiento de lo que hacemos. Y eso es acción, reflexión, cuestionamiento. Muchas veces los propios directores no tienen claro lo que hay dentro de la idea de desarrollar jugadores. No tienen claro qué es desarrollar entrenadores. Para mí hoy el desafío en día está en hacerle comprender a los directores de academia su implicación en la academia. Eso de estar en su oficina pasando “feedback” o evaluaciones de los entrenadores no genera nada. Es una relación objeto-objeto”. (…) “Dime cómo aprendes y te diré cómo entrenas”. Relación, interacción, cómo dialogamos con los jugadores para que ellos quiten barreras, se den cuenta de sus miedos, aprendan: sepan cómo se autoengañan. ¿Quién hace de espejo a ese chico para que vea que dice una cosa y hace la otra?”.

            (…) “Todo el mundo quiere cambiar a todo el mundo, pero nadie quiere cambiarse a sí mismo: el entrenador quiere cambiar al jugador, el jugador quiere cambiar al entrenador, el director deportivo quiere cambiar a los entrenadores. Y oye, a ver, por algún lugar tenemos que empezar”. 

             Es aquí oportuno que incorpore la anécdota (inédita y creo que irrepetible) ocurrida en la NBA con un entrenador “de culto”. Me refiero a Gregg Popovich: ”Corría el minuto nueve del 2º cuarto, a tres del descanso. Kawhi Leonard se disponía a lanzar sus dos tiros libres cuando el público empezó a abuchearle. El alero de los Clippers lanzó el primero y encestó. Los aficionados de San Antonio siguieron tratando de desconcentrar a Leonard, pero entonces Popovich cogió el micrófono del “speaker” del pabellón. “Perdonadme un segundo. ¿Podemos parar de abuchear y dejar jugar a estos chicos? Tengamos un poco de clase. Esto no es lo que somos. Se acabó con los abucheos”, dijo el técnico. Lo más lamentable fue que el público hizo caso omiso de las peticiones del entrenador, incluso intensificaron los abucheos”. La incultura al poder…?

               (…) “Los entrenadores en formación llevan el peso de todo: tienen que ganar, formar, los echan, son evaluados. Todo. Están presionados por arriba y por abajo. Hoy en día se está pidiendo a gritos que la figura del director deportivo amplíe mucho más su rol. Debe ser un líder transformador, que genere diálogo, que escuche, que les haga ver las cosas y que tenga en claro su proyecto. Debe tener muy claro su método de trabajo”.

              Visto lo visto, también será un buen empeño el formar a los aficionados y tratar de incrementar su educación deportiva. ¿O, definitivamente, es una guerra ya perdida?

            5,enero.2024.