¿Quién magnificó la posesión de pelota?

18.07.2020 00:00 de MAROGAR .   Ver lecturas

“La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado”. (Gabriel García Márquez).

            Valverde, ex entrenador del Barcelona, participó en una mesa redonda telemática organizada por la Federación Vasca de Fútbol a finales de abril pasado, moderada por Etxarri, bajo el título “Técnicos vascos por el mundo”. También participaban otros entrenadores como Azkargorta, Karanka y Olabe. “Los entrenadores estamos con los platos en mitad del circo y no se nos tiene que caer ninguno”, dijo Valverde. Como no podía ser de otra manera opinó cuando le preguntaron: “Messi no se puede comparar con nada. Es muy difícil decirle si has visto a éste o a otro jugador cuando en el entrenamiento hace cosas que ni siquiera has visto tú. Muchas veces, desde fuera, siempre estás pensando en cual puede ser la mejor opción y, en el fondo, él desde dentro lo ve mucho mejor que tú. Messi es un jugador muy fácil de entrenar porque además tiene un gran impulso con respecto al grupo, tiene una gran ambición por ganar, siente gran obligación tanto por el juego como por el club. Y eso lo transmite al grupo y obliga a todos a estar a un nivel altísimo. Verle jugar impresiona de lejos… y de cerca todavía más”.

            En cuanto a variables de estilos de juego, opinó: “De lo que se trata es de ser superior al rival y dominar en el partido, que es tener más ocasiones que el contrario y que te hagan menos. Hay veces que tienes la posesión y no las ocasiones y sin ocasiones no tienes el dominio, pero para ocasiones hay que tener el balón. A mí me gusta ser dueño del balón, porque se lo quitas al rival. La cuestión luego es si con esa pelota eres profundo o no. Cada uno tiene que ver dentro de sí cómo se encuentra a gusto para así poder transmitirlo”. Pero también recalcó Valverde: “No hay que sacar las cosas de quicio. Cuando tienes la pelota tienes que tener criterios suficientes para mover el balón y entrar con profundidad. Hay un momento en el que tiene que haber un regate o un centro, incluso sin espacio, porque sin espacio también se puede romper. En el fondo, la posesión es un medio para ganar un partido. Está un poco magnificado por la cuestión mediática, pero no es más que un criterio. Si quieres ser agresivo con la pelota también tienes que ser agresivo sin ella. En mi caso se trata de querer llevar la iniciativa del juego y eso pasa porque no juegue el contrario”. 

            También argumentó Valverde sobre la “presión alta”: “Lo que tiene que pasar es que todo el equipo se lo crea y no lo haga porque lo ha dicho el entrenador. Si un jugador no confía en eso el plan se cae como un castillo de naipes. Tiene que haber un convencimiento y ahí cobra importancia la labor del entrenador, para hacerle ver que eso es lo mejor”. En otro momento, el míster aseguraba: “Yo trato de aglutinar el grupo de trabajo y dar confianza, donde he ido, he optado por coger gente de la casa y meterles en el grupo, dar mucho margen, nunca estás parado, siempre surgen cosas… El manejo de la cantera es una ventaja, no una presión añadida”. (…) “El fútbol ha evolucionado una barbaridad, si vemos un vídeo de cuando jugábamos nosotros o posterior, hay una diferencia de ritmo altísima, parece que es otra cosa en cuanto a la velocidad, el número de pases que se hace… se juega más en conjunto y con superior precisión. La perfección técnica cada vez es mayor. De vez en cuando pongo un partido en el que jugaba, casi no quiero ni mirar”. Es curioso, pero vuelve a surgir el comentario tantas veces repetido y en el que Azkargorta coincide con Txingurri: “Se juega como se vive”. Karanka opinó de su etapa con el R. Madrid de Mourinho: “En la Liga de los récords, con Xabi Alonso, Benzema, Ronaldo, Di María… las transiciones eran velocísimas. Cuando llegué al Middlesbrough le dije a la directiva que si querían jugar como la selección española habría ue fichar a Xavi e Iniesta. Vas metiendo tus conocimientos, pero al principio costaba tardar casi un minuto para llegar al área pudiendo hacerlo con un balón en largo”. Y siguió contando su experiencia con equipos ingleses de segunda división: “Puede pasar cualquier cosa, como que cinco jugadores estén encima del portero y no te piten ni falta. Aunque está cambiando con el VAR, es un fútbol especial y defender el balón parado es muy complicado. En Segunda los partidos duran incluso 98 minutos y puedes ir ganando por dos o tres a cero y en ese añadido remontes”. (…) “En Segunda hay que hacer tres o cuatro ocasiones para estar cerca del gol y en la “Premier” es determinante la categoría de los jugadores”.

           Azkargorta, muy experimentado con una dilatada carrera en el extranjero, contó que “entrenar en Primera o Tercera es lo mismo, tu actuación y forma de trabajar es exactamente igual; luego vas añadiendo escamas”. (…) “Muchos se creen que con el “big data” se puede entrenar… antes se jugaba con once Volkswagen y ahora con once Ferraris, pero en el mismo espacio”. La conferencia fue desarrollándose y se detuvo en el encasillamiento del juego de posición con un dibujo 1.4.3.3., a lo que Valverde se refirió: “La raíz que trajo Cruyff, que instaló esa forma de jugar a partir de unos interiores fijos y algunos exteriores también fijos, con poco intercambio de posiciones, pero con el blaón yendo muy rápido de un lado a otro. Pero bueno, con un 1.4.2.3.1., también hay unos jugadores fijos por dentro". Curiosamente, Hugo Cerezo, Marca.com, del 26.4., firmó un artículo relacionado con Quique Setién en su primera entrevista en 1977. “Con apenas 18 años había debutado con el Racing en Primera… El corresponsal de Marca en Santander, J. Chirri, escribió la clásica entrevista al canterano que debuta… es preguntado por los consejos de su entrenador, Nando Yosu, y por el de sus compañeros. Responde el Quique casi adolescente: “Mire, el domingo pasado, sin ir más lejos, tanto Quinito como Juan Carlos, que de esto del fútbol saben lo suyo, me dijeron que saliese como si el partido contra el Athletic fuese un “tiqui-taca” más. A lo que el redactor puntualiza: “El tiqui-taca no es, en definitiva, más que esos partidillos de entrenamiento en campo reducido en que cada uno hace lo que puede sin excesivas responsabilidades”. 

            O sea, con la perspectiva del tiempo, aquella concepción del 77 distaba mucho de la terminología o significado, más bien de lo que ahora se entiende por juego de posesión. Ya expliqué en muchas ocasiones mi propia opinión incluso la renuncia que el mismo Guardiola hizo del término después de tantas confusiones por equivocar un fútbol bien jugado en torno a sociedades con el balón con un “fútbol chikilicuatre” que aburre de tanto merodear y no buscar progresiones, o superioridades, o llegadas a la portería contraria. También (EFE, 26.4.2020) publicó una charla por videoconferencia de Setién (Canal Beach Soccer Worldwide) con el gallego Ramiro Amarelle, ex jugador azulgrana de fútbol playa: “Hasta que no ví por primera vez al Barça de Johan Cruyff “nunca” se preocupó “por la táctica”.  “Yo de profesional salía al campo y jugaba… contra el Barça estabas 80 minutos detrás del balón y no lo veías. Ahí es donde empecé a ver aspectos tácticos y empecé a analizar las cosas y a verlas, y por qué pasa esto, y empiezas a darte cuenta de lo que te gusta y a fijar una idea en tu cabeza. Y es con la que he seguido”. En otros capítulos anteriores ya habíamos señalado lo que significa la tenencia de pelota, y los objetivos buscados; más otras cuestiones a añadir como señala Valverde al principio de este artículo. Pero lo señalado por Setién sigue pasando aún, para muchos aficionados “jugar” es lo que hace la individualidad con la pelota y no saben descifrar las interrelaciones entre jugadores y el juego en equipo a través de una táctica preconcebida.

            Este año se ha celebrado el décimo aniversario de la consecución del “Mundial2010” por la Selección española. Todos podrían ponderar la calidad técnica de los jugadores de la Selección pero, Vicente del Bosques, en todas sus manifestaciones engrandeció un factor determinante: Las relaciones humanas. Muy por encima de los conocimientos técnicos, de la orientación futbolística y el manejo del balón. “Todos trabajábamos en el día a día. Discutíamos todo lo que se consideraba que necesitaba un debate. No era que lo que yo dijera fuese a misa. En todas las decisiones, pequeñas o grandes, hemos discrepado muchas veces, pero cuando teníamos que defender una postura técnica, los tres solíamos estar de acuerdo. Nadie decía: “Ya lo dije yo”. Esa frase tan recurrida. Los tres hemos sido uno. Siempre con debate. Con discrepancia. Dicen que cuando dos o tres son de la misma opinión, es que no vale ninguno de los tres”. Del Bosque es un sabio tranquilo: “Al jugador no le puedes engaña, te calan enseguida, es mejor el silencio”. Y destaca: “No tuvimos un solo problema de convivencia y eso que no estábamos en un sitio de lujo, todo lo contrario. Un lugar perfecto. Una universidad corriente. Nos acostumbramos todos a una austeridad que casi no se lleva en estos tiempos, sobre todo en deportistas de este nivel… Tanteaba a todos. Tanteaba cómo estaba el ambiente, que siempre es importante. Era muy natural para eso. Sin ir dando dogmas. La gloria de Sudáfrica fue para los futbolistas y el entrenador, pero detrás de ellos hubo gente que también trabajó duro para que todo saliera lo mejor posible… A nosotros no nos ha ido mal con nuestra forma de comportarnos y con establecer unas relaciones personales, que es un asunto vital en un vestuario… Eso es fundamental. Sin eso es muy difícil ganar. Muy difícil. Normalmente en un club las plantillas están más jerarquizadas”. 

            Y a Vicente le siguen fluyendo sus eternos principios: “Hay algo muy importante en un grupo: que tenga ganas de triunfar, ansias de ganar y querer llegar hasta el final. Eso se tiene o no se tiene. Se es conformista o no y este no era un grupo apático. Era competitivo y eso no se tiene o es difícil transmitirlo. Un entrenador tiene que tener un ideal de dónde tiene que jugar cada futbolista, pero también ser abierto”. Como vemos, hay principios irrenunciables como es el trato de la brújula del balón, pero otros aspectos emocionales son igual de fundamentales entre jugadores y entrenadores.

           Salamanca, 18. julio.2020.