Definitivamente, el público también juega...

11.01.2021 00:00 de MAROGAR .   Ver lecturas

“Hacemos nuestro trabajo para la gente, pero si ellos no pueden venir, ¿qué sentido tiene?”. (Pep Guardiola).

            Recientemente leí un artículo (ElPaís, 5. enero. 2021, David Álvarez), acerca de la influencia del público en los partidos de fútbol. En 2 de diciembre, el Gobierno británico permitió a los aficionados volver a los estadios de la “Premier”, con 4.000 espectadores como máximo y solo en las zonas con mejores datos de contagio. “Debería existir una regla por la cual la entrada de aficionados en los estadios se produjera en todos o en ninguno. La presencia de hinchas en las gradas tiene incidencia en los resultados y los clubes ubicados en zonas de alta incidencia estarían penalizados”, opinó Marcelo Bielsa. 

             Dice David Álvarez que “antes de la pandemia, el equipo local ganaba el 45% de los partidos, el visitante el 29% y se empataba el 26%. Durante el confinamiento, con estadios vacíos, los locales ganaban el 41% de las veces, los visitantes el 33% y empataba igual, el 26%. Sin público, la ventaja de jugar en casa se reduce a la mitad: de 16 puntos a 8”. En la Liga española “antes del confinamiento, los locales ganaban el 47% de las veces, los visitantes el 28% y se empataba el 25%. A puerta cerrada, los locales solo ganaron el40% y los visitantes el 32%. La ventaja por jugar en casa se redujo de 19 puntos porcentuales a 8. Las caídas se deben, sobre todo, a que desaparece la presión que la multitud ejerce sobre los árbitros”. 

             El profesor de Economía de la Universidad de Alicante, Carlos Cueva, vio una oportunidad para el estudio: “Es un experimento a escala mundial que tengo que aprovechar”. Tenía datos de 230.000 partidos disputados en condiciones normales en 41 ligas profesionales de 30 países entre 1993 y 2020, y a eso pudo añadir, hasta el verano pasado, los de 2.749 jugados con cierre total o parcial en 28 países. Había resultados de 2001 donde el doctor Luis Garicano, en la Universidad de Chicago, estudió el “favoritismo bajo presión social”, demostrando que los árbitros españoles favorecían “sistemáticamente a los equipos locales acortando la duración de los partidos de resultado ajustado cuando el equipo local va ganando, y alargando la duración de los partidos de resultado ajustado cuando el equipo local va perdiendo”. Concluyendo: “Identificamos que el mecanismo mediante el cual opera el sesgo es el deseo de satisfacer al público”. 

           Cueva concluyó: “El efecto más claro de la ausencia de público en los estadios es el árbitro”. Y también: “Mientras que los árbitros señalaban de manera consistente más infracciones contra los equipos visitantes que contra los locales antes del confinamiento, esta diferencia desaparece completamente después del confinamiento”. Sin público, el árbitro se vuelve neutral. 

             “A puerta cerrada, al equipo local le pitan de media por partido un 10% más de faltas en contra que antes (de 12,73 a 14,80 faltas), le muestran un 22% más de amarillas (de 1,79 a 2,18), las rojas aumentan un 33% (de 0,09 a 0,12). En cambio, para el visitante, la vida sigue igual: si con público veían 2,10 amarillas por partido, a puerta cerrada son 2,09; mientras que con las rojas no ha cambio: 0,12 con público y sin él. A puerta cerrada, las decisiones se equilibran para el local y el visitante”. Además de la influencia del árbitro, Cuevas señala en más direcciones: “También es posible que el público local podría incrementar la probabilidad de ganar de su equipo de otras formas, por ejemplo, aumentando su moral o disminuyendo la del rival”. 

           (…) “El cierre parcial cancela el efecto de la covid. Cuando hay cierre solo parcial es más o menos como antes, como si no hubiera cierre: no se observa la caída de la probabilidad de que gane el equipo local”. (…) “En la “Premier”, el impacto del público es especialmente notable: a puerta cerrada, la ventaja local se desploma de 16 puntos porcentuales (46%/30%) a 5 (42%/37%). El 30 de diciembre Liverpool volvió a nivel 3 y anunció el fin del experimento, y el lunes Boris Johnson volvió a ordenar el confinamiento del Reino Unido. Vuelve la igualdad del vacío”.

          11.enero.2021.