Todos sabemos de fútbol. Pero… ¿cuánto? 1 de 2.

26.03.2022 00:00 de MAROGAR .   ver lecturas

“El fútbol está hecho de errores, porque el partido perfecto es 0-0”. (Michel Platini).

          Todos sabemos de fútbol… un montón. ¿Y cuánto es un montón? Porque el conocimiento de las cosas es cuantitativo, pero también cualitativo. De hecho, escrito está, siempre me he rebelado contra la idea que considero paralizadora en este deporte: “En el fútbol, ya está todo inventado”. 

           Cualitativamente, cualquier disciplina debe evolucionar, de hecho, siempre está evolucionando hacia una mejor comprensión, hacia un mejor desarrollo, hacia una progresión evidente. Pongamos mi caso particular, soy un enamorado del baloncesto, disfruto de los partidos y de las acciones precisas de sus jugadores y no solo el enceste de tres puntos tan complejo, sin embargo. me reconozco un “amateur” en el contenido más avanzado de dicho deporte. Me gusta, interpreto determinadas acciones individuales y colectivas, pero no estoy capacitado para dirigir un entrenamiento o un partido porque desconozco los principios fundamentales del juego no aprendidos. Sé un poquito de baloncesto, pero de “andar por casa”. Por supuesto, nunca me atrevería a la aseveración de que “Está todo inventado ya en el baloncesto”. Y es que soy un apasionado del juego, tanto como del fútbol, pero no dispongo de un nivel mínimo de conocimiento avanzando ni tampoco reúno las competencias necesarias para “criticar” ni a un solo jugador y, por supuesto, a uno de sus entrenadores.

           De hecho, me atreví a escribir mi primer libro de fútbol “La Ignorática y el fútbol” para inventariar todo aquello que sabía de fútbol al objeto de cumplir con los principios de la ciencia inexistente de la que nos habló Giovanni Papini, “La Ignorática”, que trataba de las muchas cosas que no sabíamos. Concluyendo, para saber de lo que no sabemos antes tenemos que investigar sobre lo que realmente sí sabemos. Otra cuestión será que “podamos opinar” de fútbol al máximo nivel porque no nos compromete a demostrar aquello que manifestamos, muchas veces con impertinencia y atrevimiento, cuestiones ignoradas que las revestimos de palabras para aparentar sabiduría. Y somos capaces de cuestionar las decisiones de los entrenadores, incluso de los jugadores. De ahí que me aferrase a otro libro muy sentido como fue el “El fútbol y la Opinática”.

          Como tantas otras veces he recurrido a mi “maestro” José Antonio Marina, autor de”La Inteligencia fracasada” en su  “Teoría y práctica de la estupidez” nos hace recapacitar sobre cuestiones del día a día: “Si existe una teoría científica de la inteligencia, debería haber otra igualmente científica de la estupidez. Creo, incluso, que enseñarla como asignatura troncal en todos los niveles educativos produciría enormes beneficios sociales”. Por eso, cuestiono tan a menudo esos comentarios que van en contra de los profesionales del fútbol ya sean efectuados por aficionados comunes o por periodistas que se exceden en sus apreciaciones sin disponer de una inteligencia superior para llegar a esas conclusiones muchas veces dañinas.

          No hace tanto, jugaba el Real Madrid en Vallecas, 26 de febrero de 2022, el resultado se mantenía en empate a cero, hasta el minuto 82 que Benzema y Vinicius tejieron una penetración en doble pared y gol final del francés. Las críticas hasta ese momento eran duras a Ancelotti, achacándole lo que ya es un “mantra” acuñado acerca de las no rotaciones. Yo mismo, mentalmente, proponía la sustitución de Benzema y Vinicius porque su rendimiento no acababa de plasmarse y esperaba que nuevos jugadores pudieran resolver el partido. La cuestión es que esos jugadores ganaron el partido, cuestión que no compartían hasta ese momento un tanto por ciento muy elevado de espectadores del partido. Y se confirmó la victoria, precisamente con esos jugadores.

          Ancelotti, el responsable, el técnico, el conocedor de más circunstancias del juego y de sus jugadores, decidió mantener en el terreno de juego a ambos futbolistas que acabaron dándole la razón. Nosotros seguimos aferrados a nuestras ideas y, a pesar de dicha acción del partido, seguiremos pensando que el equivocado es el entrenador. Nuestra “inteligencia fracasada” no puede permitir esta afrenta. Porque nosotros disponemos de buenos conceptos teóricos, es posible, pero en la práctica solo se demuestra al final del partido.

          Salamanca, 26. Marzo. 2022.