Síntesis cuarta (Énfasis en el fútbol y el balón) de mis libros 10º, 11º y 12º ya publicados.

23.05.2020 08:52 de MAROGAR .   Ver lecturas

“Aún soy joven… y creo en los Reyes Magos, ellos me trajeron mis primeras botas de fútbol, mis primeras rodilleras, mis primeros balones de reglamento, mis primeras medias, mis primeras camisetas de equipo… Son ejecutores de sueños irrealizables desde nuestra niñez”. (Marogar).

¡Yo, de mayor, quiero saber de fútbol! (2018)

“A través de las declaraciones de Aissa Mandi, conocemos aspectos de actualidad: “Estos días en el equipo me han confirmado que venir al Betis era la elección correcta, el paso más acertado en mi carrera…” (…) “Aquí se utiliza mucho más el balón en los entrenamientos de pretemporada. Es un esfuerzo grande, sin duda, pero se hace de una forma distinta al estar en contacto con la pelota…”

“La segunda parte se inició con un juego previsible, anodino, reiterativo, eso sí, el Sevilla queriendo jugar las salidas de balón desde el portero sin “patadones”. Pero el ritmo de juego era “pesado” en los dos bandos, pases lentos, avances a ritmo gas-oil”.

“En “Sky Sports”, Xavi Hernández repasó el fútbol y al entrenador del Manchester City: “El primer año de Pep comenzó una revolución en el fútbol, hicimos historia. No sólo por los triunfos, sino por la forma en que jugábamos. En pocos años ya nadie juega con balones largos, incluso el Real Madrid cambió su estilo. Cambió el fútbol mundial, no solo el Barça. Pienso que es una de las pocas personas que puede cambiar el fútbol inglés”.

“El Manchester United, por tanto, lleva más de 40 años jugando al toque y no al “pelotazo” tipo rugby. Además, Ferguson se documentó en técnicos alemanes, curiosamente esos mismos a los que se les criticaba siempre porque hacían un “fútbol industrial”. También por entonces, el Liverpool era un equipo que formaba pequeñas sociedades jugando en función del balón”. 

“Me atrevo a señalar que, a principios de los 70, mis propios equipos entrenaban con las pautas que pude extraer de Karl Heinz Heddergott en su libro “Fútbol. Del aprendizaje a la competencia”; así como de otro texto muy interesante para la época como fue el de otro alemán Studener, “Entrenamiento con pelotas”. 

“A mí siempre me gustó que los jugadores hicieran su propio inventario de cualidades a mejorar durante toda una temporada, además de escribirlas. Es la manera más efectiva de cumplir unos presupuestos cualitativos equivalentes a un contrato privado consigo mismo y con el equipo: Mejorar en los marcajes; conseguir una mejor defensa y recibir menos goles; mejorar el salto de cabeza y la acción de despejar más balones sin hacer falta; no cometer infracciones al borde del área; mejorar la utilización de la pierna inhábil tanto en el manejo como en el golpeo de balón; creación de un mejor ambiente de trabajo en el equipo, aumentar las anticipaciones y recuperaciones de balón, etcétera”. 

Fútbol: Una pugna indescifrable. (2019)

“Xavi Hernández, como ex jugador del Barça, declaró a “The Tactical Room: “Seré entrenador, pero ahora mismo no podría serlo. No puedo engañar a nadie, me falta muchísimo por aprender para poder ser entrenador. Conozco la metodología, pero he de aprender a usarla” (…) “Mi idea como entrenador pasa por parámetros de ser protagonistas, tener el balón, recuperarlo pronto y si puedo tener el 90% de la posesión, pues mejor que el 89%. Yo sufro si no tengo la pelota y como entrenador me ocurrirá igual”. 

“Los vicios actuales del fútbol todavía no llegaron a las mujeres. Me refiero al exceso de toque en zonas neutras sin avanzar en los ataques, sin traspasar líneas ni obteniendo superioridades para buscar la iniciativa y la claridad que permita llegadas a puerta. Me llevan los demonios el “sobre-toque” del fútbol actual de los hombres, los centrales se la dan a los laterales y éstos se la devuelven a los centrales a pesar de que nadie les presione y podrían controlar avanzando en conducción. Una rueda viciosa que no lleva a ninguna parte, que contabiliza muchos tantos por ciento de posesión de pelota, pero, en esencia, son acciones “mentirosas”. Los hombres, cada vez menos, enfrentan al contrario en penetraciones con balón, se está olvidando el desborde, o no se está intentando, y se asegura el balón en exceso sin asumir riesgos en conducciones que dividan a contrarios y provoquen “estampidas” generadoras de espacios”.

“Las carreras de las defensas laterales con balón, las penetraciones de las puntas por las alas para acabar centrando, la posición de varias rematadoras cerca del gol, son puntos positivos que incluso el fútbol de hombres debiera regresar a ellos. Por supuesto, son menos especulativas, menos tácticas”.

“Personalmente, yo practicaba un tiro de distancia, con mucha intensidad, con aquellos balones que pesaban hasta 2 kilogramos en los días de lluvia. Siempre buscaba que el pie de apoyo estuviera muy próximo al balón para garantizar que no se elevase, la puntera del pie de apoyo paralela a la pelota apuntando al objetivo, exagerando la extensión del brazo izquierdo (cuando tiraba con la pierna derecha, o viceversa) por delante de la cabeza para equilibrar el consiguiente impulso del cuerpo en el momento del golpeo. Todo ello sin perder de vista la pelota y fijando con la vista en el lugar que deseaba tirar, unas décimas de segundo antes del golpeo”. 

“Además, empíricamente, había aprendido a golpear el balón ralentizando la carrera momentos antes del encuentro con el esférico, a la máxima velocidad se suele descontrolar el cuerpo en el momento del tiro porque el pie de apoyo tiende a la inestabilidad incluso al resbalón. Una vez conseguida la máxima concentración sobre la portería y el balón, de nuevo aceleraba en los dos últimos metros haciendo un “skiping” (“Sprint” intenso sobre el mismo terreno, sin avanzar, con elevaciones veloces de rodillas), en décimas. Con esta pequeña corrección, se conseguía un mejor talonamiento y una total concentración en el golpeo”.

“Pensemos que un jugador de fútbol no posee el balón más de 180 segundos en el partido y su pensamiento funcionará distinto en los casos que la pelota esté en poder del equipo contrario”. 

Fútbol simple. Más que el mecanismo de un botijo. (2020)

“Por tanto, jugar “tocando pelota” nos ayudaría a medir esfuerzos, a intentar que el contrario corriera detrás del balón, éste siempre será el que menos se cansa. Y nosotros graduaríamos nuestros esfuerzos manteniendo la iniciativa del juego…”

“Cuando recibo el balón ya sé lo que voy a hacer, ahí está el truco”. (Marco Reus).

“Al niño alguien le tiene que transmitir experiencias: “No creo que la habilidad sea el resultado de entrenadores. Es el resultado de una historia de amor entre el niño y la pelota” decía Roy Maurice Keane”.

“Hablando de todo un poco, tomen nota de una jugada que sigo viendo en muchos partidos de profesionales y que todavía se siguen cometiendo errores, cuando ya en los años setenta estaba resuelta en sus soluciones prácticas de sencilla aplicación. Cuando se produce un fuera de banda que tiene que sacarlo un futbolista del “Equipo A”, a éste le apoya un compañero y se ofrece frontalmente dando la espalda al campo. De esta manera, el balón le llega al jugador que apoya y éste la devuelve de primera, al futbolista que lanzó el fuera de banda, con lo que el juego se inicia con el poseedor del balón viendo todo el campo de frente, con lo que localiza con facilidad a compañeros y contrarios. Parece una jugada rutinaria, simple, pero los equipos se olvidan de contrarrestarla”. 

“En tal jugada, un futbolista del “Equipo B”, debiera interponerse entre el futbolista que mueve el balón con las manos y el que le apoya para devolvérsela, con lo cual este tipo de marcaje impide que el “Equipo A” inicie la jugada con todo el campo de frente. Luego habrá otras jugadas, otras pugnas, otro tipo de marcajes, pero la simpleza de este marcaje en un fuera de banda debe manejarse tácticamente y sin olvidarse por comodidad. “En el fútbol la peor ceguera es solo ver el balón” tiene razón Nelson Rodriguez”.

“Un maravilloso pasaje del libro de Osvaldo Soriano, “Memorias del Míster Peregrino…” que decía “Hay tres clases de futbolistas: A). Los que ven los espacios libres, los mismos que cualquier payaso ve desde la tribuna y los ves y te ponés contento y te sentís satisfecho cuando la pelota cae donde debe. B). Después están los que de pronto te hacen ver un espacio libre sin más, un espacio que vos mismo y quizá los otros podrían haber visto de haber observado atentamente. Esos te toman de sorpresa. C). Y luego hay aquellos que crean un nuevo espacio. Esos son los profetas. Los poetas del juego”.

“En (AS, Javier Miguel, 3.11.2018), firmó recientemente esta entrevista a Xavi Hernández: “He de reconocer que me aburre mucho del fútbol que veo por la televisión. Hay muchos equipos que especulan, que hacen el fútbol muy monótono. Equipos que plantean 4-5-1 me aburren, que no quieren el balón…”

Salamanca. 23. Mayo. 2020.