A mis 72 años, reflexiones breves de fútbol.

18.12.2020 00:00 de MAROGAR .   Ver lecturas

“Esa es una verdad irrefutable, el fútbol lo juegan hombres con estados de ánimo cambiantes y, el conjunto de sus interrelaciones, pueden generar un buen o mal partido. Y los espectadores debemos aceptar las cosas como son, sin inventarnos realidades ficticias o tendenciosas”. (@marogarr, 27.11., “Twitter”) 

              Suecia ganó el Torneo de fútbol de los Juegos Olímpicos jugados en Londres en 1948, justo el año de mi nacimiento. Samuel Azout, https://www.fcc.futbol/blog/2019/06/07/reflexiones-a-mis-60-anos/ (“Reflexiones a mis 60 años) me inspiró: “La vida puede ser una experiencia extraordinaria. Pero al nacer no nos entregan un manual para vivirla. Los más afortunados tenemos abuelos, padres, hermanos, profesores y amigos, que nos dan ejemplo y nos sirven de guías. Otros no gozan de esta fortuna”. El filántropo barranquillero continuó: “En la vida hay algunas cosas que no podemos cambiar como la fecha y lugar donde nacemos, la familia a la que llegamos, el color de nuestra piel y de nuestros ojos, y la composición genética en general. Por otro lado, hay cosas que dependen de nosotros como los amigos que hacemos, la pareja que escogemos, la carrera que elegimos, la manera de vestirnos y el lugar donde trabajamos y vivimos… A mis 60 años, con el pelo mucho más blanco que negro, me creo, pretenciosamente o no, con la autoridad para señalar cuáles son las actuaciones que conducen a una vida rica, llena de significado. Para mí, son siete las claves para una vida a plenitud… La primera es “Buscar…” Y le siguen 2. “Armonizar”; 3. “Construir”; 4. “Descubrir”; 5. “Dar”; 6. “Tolerar”; 7. “Aprender”.

             Comprendo que mis propios lectores se incomoden por enfrentarse a unos textos repletos de metáforas, pensamientos múltiples en muchos párrafos, nunca se encontrarán con páginas de obviedades. “El deseo de aprender nos mantiene intelectualmente activos, nos permite ser más útiles y valorar cada experiencia. Si mantenemos la curiosidad de los niños vamos a disfrutar mucho más esta maravillosa aventura llamada existencia” (Azout). A diario, “Twitter” me sirve de laboratorio sociológico, la gente nunca trasciende en temas de fútbol, salvo excepciones.  Pero, en caso de discrepancias, utilizo mi máxima salvadora: “Si quieres obtener miel, no des patadas a la colmena”.

              A mis 72 años sigo instalado en la utopía lo que me mantiene aún joven, intelectualmente. La vida transcurrida me permitió surfear con cierto éxito en las olas y avatares de la profesión, al margen del fútbol, renunciando a éste con 18 años como “modus vivendi”. Sin embargo, en época gozosa de mi jubilación, publiqué trece ensayos de fútbol. Me agarro al fútbol como medicina mental, como superación personal estudiando su evolución permanente, innovando ideas sin renunciar a lo que funcionó en la antigüedad, para mí el pasado nunca será una “reliquia” a extinguir.  Desde que escribo de fútbol, conozco más a fondo el juego que cuando jugaba partidos reales con pujanza atlética. Ahora, sin embargo, me sigo asomando a las mejores acciones futbolísticas conjugando la teoría acumulada con la práctica, eso sí desempeñando en sueños profundos y reflexiones escritas. Desvanecidas ya las capacidades físicas básicas, en esta edad tranquila y de lucidez, la cabeza sigue maquinando sobre la gestación de un nuevo corazón para el fútbol, es lo que te permite una mayor independencia personal, un mayor conocimiento, un mayor compromiso social…

             Escribió Jorge Valdano: “Cuando la economía entró al estadio, trajo consigo a ejecutivos muy necesarios para que a los clubes les salieran las cuentas. Marketing, televisión, palcos… Gestores capaces que, a estas alturas, lo saben todo sobre el fútbol como valor de cambio, pero menos sobre su valor emocional, popular, cultural y hasta simbólico. El problema es que estos intrusos ya no se contentan con manejar el negocio y se están apoderando del juego ante la pasividad de las fuerzas vivas. Los hinchas hacen cosas de hinchas peleándose en las redes, los jugadores top están ocupados eligiendo el color de su nuevo Ferrari, y los comunicadores no remamos contra corriente porque sabemos que, hacerlo, es muy arriesgado. Cada vez que miramos, el fútbol es más víctima de las grandes fortunas, más elitista y menos auténtico. Pero aún hay personajes valiosos que con sus actitudes lo preservan como la reliquia que es”.

           18. diciembre. 2020.