¡ …Hasta el gorro del “ADN Barça”!

08.02.2024 10:23 de MAROGAR .   ver lecturas

           El Barça, para mí, siempre jugó bien al fútbol y no hizo falta que unos entrenadores y otros se copiasen para conseguir objetivos importantes. Desde luego, siempre lo he discutido en toda mi vida, no me gustan los apóstoles del modelo único.

            Próximamente, el que fuera preparador físico de los catalanes, el salmantino Paco Seiru-lo, publicará un libro que lleva por título “ADN BARÇA” y anuncian pomposamente los editores que será “la biblia culé definitiva”. También anuncia que conoceremos “cómo se trabajaba en el club, incluso se atreve a vislumbrar lo que se debe hacer en un futuro”. Y, sobre todo, descifrará algo tan complejo como es el ADN de los barcelonistas. El propio Pep Guardiola ha dicho: "Paco, lo que has propuesto en estos textos no constituye un libro de fútbol, sino del fútbol”. Más adelante, después de leerlo, haremos más conjeturas.

            Sinceramente, creía yo que era el único que cuestionaba la expresión, tan repetida, hasta que me encontré un artículo de Antoni Puigverd: “El cargante ADN BARÇA” (29.01.2024, La Vanguardia). Allí concretó unos enfoques que me alivian mentalmente, por cuanto creí que era una de mis manías futbolísticas: “El famoso, y cargante, ADN Barça se agotó hace unos cinco años. Y fue sentenciado algo más tarde: el 14 de agosto de 2020 cuando, con Messi todavía en el equipo, fue masacrado por 2 a 8 en Lisboa ante el Bayern de Múnich. Como el niño mimado que no quiere levantarse de la cama, incapaz de soportar el dolor del suspenso, el Barça no quiso asumir que, en aquel partido contra el Bayern, el “cruyffismo” caducaba”. (…) “Incapaz de aceptar el agotamiento del modelo, agarrado a las almohadas del sueño perdido, en estos tres años y medio, el Barça ha quemado dos de sus grandes mitos contemporáneos: Koeman y Xavi. También se ha arruinado la institución, que ya ha dejado de ser de los socios (de hecho, dudo que nunca lo haya sido realmente) y ahora está en manos de los compradores de deuda y de oscuros hipotecadores de los que, a diferencia de los equipos adquiridos por magnates del petróleo, nada se sabe (¿qué partes poseen ya del Barça? ¿qué pretenden hacer con ellas?)”.

             (…) “En la ruina, por si fuera poco, se ha gastado el dinero de las oscuras hipotecas con jugadores que, tal vez no eran genios, pero lo hacían bastante bien en sus equipos de origen. Resulta que, cuando llegan al Barça, no saben jugar al único estilo que está permitido aquí, el aburrido juego de posición (que a efectos prácticos se reduce a ir despacio y dar pases horizontales). Este estilo cargante y lento, desbordado por el juego físico y vertical que ahora practican los equipos punteros, es, según leemos y escuchamos de la legión de glosadores barcelonistas, no ya la única vía posible, sino la encarnación identitaria del club, al que condenan, por tanto, a una muerte segura".

              (…) “Al parecer, el destino del Barça es morir mártir de un modelo de juego ideado a cuatro manos y en dos tiempos por Cruyff y Guardiola. La legión periodística que lleva años proclamando la exigencia de este estilo supuestamente de ataque (en realidad es un anestésico tuya-mía) también debería considerar la posibilidad de jubilarse, siguiendo el ejemplo de Xavi. Llevan décadas predicando lo mismo y quizás convendría, también, escuchar y ver caras nuevas que ayudaran a los seguidores a entender que el famoso, y cargante, ADN barcelonista en realidad es un estilo que corre desnudo por los campos, como el rey del cuento”. 

               Con todo lo transcrito sería suficiente para reflexionar sobre el estado actual de situación del Barcelona, de su directiva, de sus seguidores, de su entrenador Xavi, dimitido en “diferido”, que ahora con el presidente hacen causa común para criticar al Real Madrid como si éste fuera el diablo de todos sus males, y no reflexionar sobre sus actuaciones, sus carencias y sus resultados deficientes. Más bien es su táctica del calamar para enturbiar sus propios defectos. Pero lo que dice este artículo es fundamental, Santa Clara Bendita para el Barcelona si quiere hacerse cargo de sus propios defectos y mejorar en esencia.

             (…) “El descenso del Barça por el tobogán del desastre es, además de deprimente para los millones de fans y seguidores del club, una metáfora catalana. Lo es inevitablemente. Tantos años de retórica del “más que un club”, tantos años de monopolio deportivo (depredación de todo el deporte catalán: del fútbol al baloncesto, del balonmano al hockey), tantos años de politización simbólica, tantos años de protagonismo mediático exclusivo, tantos años de practicar la sinécdoque de la parte culé como expresión del todo catalán, tantos años de absolutismo azulgrana en Catalunya, inevitablemente rebotan ahora contra nuestra débil realidad social y política como la metáfora de lo que somos: un país ahogado por la retórica, dopado de mitología hasta la exasperación, acomplejado de superioridad”. 

             Sinceramente, es muy duro lo que se aventura en ese artículo y no es fácil rebatirlo si no fuera por el carácter cínico de los personajes que siguen oficiando con sus Tablas de la Ley que han dado en llamar “ADN BARÇA”. Porque yo disfruté muchísimo del juego del Barça, pero no solo en la etapa de Johan Cruyff sino también en la época cubierta por su heredero natural Pep Guardiola. Incluso compartí con sensatez y raciocinio aquello del “Dream Team”, aunque soy poco amigo de los adjetivos pomposos o de la propaganda fútil. O sea, de importancia relativa, insignificante, trivial, frívola, nimia, pueril, intrascendente… 

             Por descontado, siempre fui enemigo de ciertos “fetichismos” (jugadores individuales sobrevalorados) y de lo falaz del entorno futbolístico. Mucho antes de la etapa de Cruyff y Guardiola, disfruté del Barça de Rinus Michels, sobre todo, ya que el entrenador neerlandés fue muy admirado y seguido por mí, por cuanto su modelo de juego de “Football Pressing” alentó muchas de mis iniciativas cuando fui entrenador de jóvenes. Y no se le llenaba la boca con lo del ADN cuando realmente fue uno de los creadores de un fútbol contemporáneo innovador. También admiré al alemán Weisweiler que tenía excelentes ideas (Muchos principios de sus entrenamientos y de la táctica en los partidos los apliqué en mi sistema de dirección) tanto en la evolución del equipo en los partidos como en los sistemas de entrenamiento), así como la elección de jugadores muy jóvenes para su equipo. Incluso fue el primero que se atrevió a dejar a Cruyff en la grada cuando éste se dedicó tan solo a hablar y sacar fueras de banda en los partidos. Ejerciendo con un sello propio digno de consideración elevada y sin añadirle lo del “ADN Barça”. 

              Y me gustó el Barça del inglés, recientemente fallecido, Terry Venables, que incluso fue seleccionador de Inglaterra y tenía una filosofía anglosajona del fútbol. Y nadie insistía sobre lo del ADN. Ni que decir tiene cuando Luis Aragonés entrenó, pero se le complicó su desempeño por enfrentamientos con la directiva. Por supuesto, cuando Bobby Robson entrenó, auxiliado por Mourinho, el Barça consiguió éxitos deportivos además de jugar bien, posiblemente Ronaldo Nazario añadió al club parte de su ADN competitivo. Sin lugar a dudas que la etapa de Van Gaal nadie la puede olvidar ni tampoco la época de Reihart. Honradamente, todos aportaron ideas y variados estilos de jugar. Especialmente los holandeses. Pero no se acompañaron de la propaganda sobre el “ADN”.

               Por tanto, el “ADN” no deja de ser un mero disfraz con el que se revisten aquellos que quieren aparentar ser más de lo que son, ejerciendo de “perdonavidas” públicos sobre los demás equipos y entrenadores que sin tanta “rimbombancia” también saben jugar muy bien al fútbol y acorde a sus medios disponibles.

              8.febrero.2024.