Era un futbolista de los de antaño, leñero, rústico, medias bajas y botas torcidas por los cuatro costados. Hace no tanto que el jugador Fermín del Barcelona dicen que se lesionó por usar botas nuevas. “El Zolacha” nunca se lesionaba los pies, eran casi como muñones y para la forma que él golpeaba el balón estaban configurados adecuadamente. Y sus botas.

¿Es posible lesionarse por el uso de una bota de fútbol inadecuada? ¿hasta qué punto influye el tipo de calzado? Si hablamos con expertos nos explicarán que elegir una bota incorrecta puede derivar en lesiones, incluso, en futbolistas profesionales.

Ya digo, “El Zolacha” era un caso aparte. Pero unas botas inadecuadas pueden provocar lesiones. Tampoco es tan simple como botas nuevas = lesión. Bien es cierto que puede ser un factor desencadenante, pero rara vez es la causa única. Normalmente intervienen más elementos:

Carga de entrenamientos.

Tipos de superficie.

Historial de lesiones.

Forma del pie.

Tipo de juego del futbolista.

Fatiga muscular.

Los podólogos deportivos, fisioterapeutas y preparadores físicos destacan tres grupos:

Lesiones por fricción, presión o ajuste incorrecto: ampollas, hematomas subungueales (uñas negras), rozaduras en el talón, irritaciones en el arco plantar. Suelen aparecer con botas nuevas y materiales rígidos, especialmente si el jugador acelera su adaptación.

Si el jugador acelera su adaptación: Lesiones musculares o tendinosas, sobrecargas de gemelos, molestias en tendón de Aquiles, fascitis plantar,  tendinopatías del tibial posterior, molestias en el sóleo, etc.

El riesgo aumenta si la bota: es demasiado blanda o demasiado rígida; tiene un “drop” (diferencia talón-puntera) muy distinto al habitual; comprime el empeine o del mediopie; cambia la pisada del futbolista.

Lesiones articulares y traumáticas. Especialmente relacionadas con tacos inadecuados para superficies inadecuadas. Torsiones de tobillo; esguinces; lesiones por exceso de agarre (“Studs” demasiado largos en césped seco); molestias en meniscos; con relativa frecuencia se ve que los jugadores usan un tipo de taco “agresivo” que se clava demasiado.

Sin duda, el “Zolacha” desconocía esta literatura.

¿Por qué estrenar botas puede ser un riesgo puntual, incluso para un jugador profesional? Podríamos concretar que pasar de un modelo a otro, una bota de horma ancha a otra más estrecha, o de suela semirrígida a suela ultraflexible, altera milimétricamente la mecánica del apoyo. Para un profesional que realiza cientos de cambios de ritmo por entreno, de 1 a 2 milímetros importan.

De hecho, las motas modernas son más ligeras, más delgadas, menos “domesticables” que las clásicas de piel gruesa, no siempre se adaptan bien al pie en las primeras sesiones. Por tanto, unas botas nuevas pueden provocar sobrecargas puntuales, rigidez o tirantez muscular, irritación en el tendón del empeine, dolor por el cambio de apoyo. De ahí que los clubes controlen mucho estos detalles: podólogos, plantillas personalizadas, modelos adaptados, mediciones de impacto y apoyos…

Podríamos aventurar unos cuantos consejos prácticos:

Nunca estrenar botas en un partido oficial.

Adaptación previa en partidos o entrenamientos suaves.

Usar tacos adecuados al estado del campo

Hormas y ajustes, sin presión lateral excesiva ni talón suelto.

No obsesionarse con modelos ultraligeros (Más riesgo de fricción y falta de soporte).Por más que lo nieguen los manuales del forofismo, el fútbol no es un laboratorio estanco ni una ciencia exacta.

Las botas nuevas — como los libros recién comprados— tienen ese brillo insolente de lo que todavía no ha aprendido a convivir contigo. Una bota es un pacto. Un pequeño contrato silencioso: Cuando ese pacto se firma deprisa, cuando el jugador quiere forzar la comodidad o cuando el campo tiene memoria de lluvia seca, la bota se convierte en una metáfora peligrosa: esa amiga reciente que, sin querer, te pisa la sombra.

El pie del futbolista es un animal antiguo, un veterano lleno de cicatrices, callos, duelos y triunfos.
Las botas nuevas llegan sin conocer esa biografía. Por eso muerden donde no deben, aprietan lo que debería flotar, y dejan su huella como una firma todavía. Dicen los técnicos que las botas modernas te hacen volar, pero sólo si el viento está a tu favor. De lo contrario, te invitan a un aterrizaje brusco.

22. Enero.2026.

Sezione: Editorial y Opinión / Data: Jue 22 enero 2026 a las 08:00
Autore: MAROGAR .
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