Me gustó el análisis de Carlos Aira, 30. marzo.2025, en “Apiladas Deportivas: La Scalonetta”, denominación actual de la Selección argentina del seleccionador Scaloni. Y nos hace reflexionar sobre la actualidad del fútbol brasileño y también del argentino. 

“El martes 25 de marzo de 2025 quedará grabado a fuego en la historia del clásico Argentina-Brasil…. En el césped del Monumental, el equipo campeón del mundo expuso el famoso fútbol total.  El equipo y el funcionamiento por sobre los nombres y los hombres… “

(…) “Rotación permanente. ¿Cuál fue la disposición táctica de la “Scaloneta”? Cuatro defensores. Si, estamos de acuerdo. Pero cuatro defensores que se movían buscando claros para ser salida. ¿Cinco mediocampistas? Enzo Fernández, Rodrigo De Paul, Alexis Mac Allister, Thiago Almada y Rodrigo Paredes no tuvieron posiciones fijas.  Sin la pelota, los cinco trabajan para generar claros… Argentina es una Selección con funcionamiento de equipo de club.  Carácter y contundencia”.

(…) “En la noche del Monumental, ante Brasil, con lo que significa enfrentar a los penta-campeones mundiales, la Selección Argentina jugó un partido para poner en un marco y exhibir en Bellas Artes. Pero hay cuestiones que exceden el juego. Tienen que ver con el sentimiento y el compromiso. El liderazgo de Lionel Messi marcó un rumbo. Hasta 2021, el 10 tenía todos los títulos de clubes que podía conseguir, pero le sabía que le faltaba lo más importante. Aquella noche del Maracaná, Messi abrazó la Copa América como algo que realmente se quiere. Ya tenía su título con la Selección Argentina y si el futbolista más importante del mundo entendía que un título con la Selección Argentina valía más que cualquier Champions League, no había dudas del norte. La Selección Argentina volvió a ser el equipo que realmente aúna a todos los futboleros argentinos”. 

(…) “Ahora, ¿Qué pasa con Brasil? La imagen del “Monumental” fue penosa. Brasil sin la pelota no es Brasil. Pero el problema es de fondo.  El fútbol brasileño atraviesa una profunda crisis de identidad y valores… la clase dirigente brasileña está más pendiente del mercado que del deporte” (…) “Brasil tiene grandes jugadores, pero transformados en jugadores globales. Su Selección está en crisis. El último campeonato mundial fue hace 23 años. El fracaso en la “Copa del Mundo de 2014” sigue siendo un “karma”. Una nueva generación de futbolistas brasileños abandonaron su orgullo por la camiseta “verdeamarelha” y abrazaron la comodidad de sus títulos a nivel clubes. Es lógico: una corriente eurocentrista plantea que la “Champions League” es un torneo más importante que una “Copa del Mundo”. ¿Por cual razón? Supuestamente, el torneo de clubes europeo lo disputan los mejores futbolistas del mundo y los equipos tienen más jerarquía que cualquier selección”.

(…) “En Brasil las críticas son salvajes. Paulo Silas, aquel crack del San Lorenzo campeón de 1995, señaló que a los jugadores brasileños les falta amor por la camiseta y la patria. Por su parte, Neto – ex jugador del “scratch” – pegó en la tecla: los Raphinha, Rodrygo o Vinicius ponen por delante sus éxitos europeos y no la Selección. Por su parte, los jugadores argentinos dejan la vida por la camiseta albiceleste y sus logros con el equipo nacional son los máximos logros de su carrera. El fútbol europeo también cambió el esquema tradicional de Brasil. ¿Dónde hay un 10? “

(…) “Volviendo a la Selección Argentina. Habría que remontarse al demasiado lejano 1940 para encontrar una superioridad tan apabullante de la Selección nacional sobre su par brasileño. En aquel verano, hace ya 85 años, nuestro seleccionado le convirtió seis goles una noche en el Gasómetro, cayó 2-3 en Avellaneda – en una derrota sospechada para generar un nuevo partido – y una victoria aplastante 5-1 en el Cemento de Independiente que consagró a un estilo de fútbol. Nacía “La Nuestra”. Un concepto de vida en aquella Argentina que vivía y reía lejos de la guerra “interimperial” europea que pronto se convertiría en mundial”.

(…) “La Nuestra” es transversal a Menotti, Bilardo, Bielsa o quién cuadre. Conjuga a todos ellos con una base: partido lento, toque, cambio de ritmo, precisión en el contragolpe, atacamos y defendemos todos.

“Lo dicho, pasaron 85 años y en esos 85 años pasaron demasiadas cosas. Entre otras, nuestro fútbol se nutrió de muchas nuevas fuentes. Aparecieron los tacticistas, pero sobre todo, los dogmas. El fútbol argentino – como un reflejo de la sociedad – se transformó en un fútbol de dogmáticos. Cada entrenador que pasó por la Selección aportó lo suyo, pero también impuso sus dogmas.  Vale destacar que Lionel Scaloni y su cuerpo técnico tuvieron la inmensa virtud de erradicar a los dogmas y los dogmáticos”.

(…) “En 1975, Carlos Peucelle escribió un libro maravilloso llamado “Fútbol Todo-Tiempo”. En sus tiempos de jugador, Peucelle tuvo el apodo de “Barullo” porque era delantero, pero aparecía en cualquier lugar de la cancha. Subcampeón del Mundo en 1930, Peucelle fue el primer futbolista por el cual el profesionalismo porteño pagó una fortuna. 10.000 dólares en 1931. Pero, sobre todo, fue un maestro excepcional. En los años 40 del siglo pasado, River Plate tuvo un gran equipo que fue bautizado como “La Máquina”. Un engranaje maravilloso de fútbol macerado por dos maestros, como fueron Carlos Peucelle y Renato Cesarini. Esta Selección Argentina es “La Máquina del Siglo 21”. 

15.Enero.2026.

Sezione: Editorial y Opinión / Data: Jue 15 enero 2026 a las 08:18
Autore: MAROGAR .
ver lecturas
Print