Esa fue una de mis primeras conclusiones al leer por primera vez en “Cuadernos de fútbol”. “Las competencias, la competitividad y el rendimiento van escalando una cima muy elevada, signo del tiempo en que vivimos”. Dijo Dmitri Shostakovich: “El fútbol es el ballet de las masas”.

       Seguí leyendo: “Los clubs, los cuerpos técnicos y jugadores/as deben reinventarse para optimizar su rendimiento durante el entrenamiento y la competición tal y como señala Riera & Palmi & Daza (2017); Lago-Peñas, C., Lago-

Ballesteros, J., & Rey, E. (2011). Hughes & Franks (2004). 

(…) “El premio Nobel de economía, Daniel Kahneman (2002), demuestra la diferencia sustancial entre la heurística o pensamiento intuitivo y la estadística o pensamiento basado en la meditación, análisis y reflexión y aunque ambos tienen cabida en momentos dados, el segundo confiere cierta fiabilidad mayor que desafía las leyes de la consciencia humana”. 

Cuando he analizado el fútbol de hombres y de mujeres, he llegado a manifestar que me gusta y disfruto más con el de las féminas, por su primitivismo y menor cálculo táctico del equipo. El fútbol de hombres, demasiadas veces, acaba siendo “pesado”, “predecible”, “todos se mueven lo mismo”, “sin sorpresas”. Quizás porque tienen muy madurado el estilo, demasiado estandarizado, presupongo que están demasiado documentados, funcionan mecánicamente con exceso de datos e información. 

(…) “En la era de los datos masivos (Kenneth Cukier, 2013), se demuestra con solvencia un acceso a cierto tipo de conocimiento por medio de patrones o tendencias que explican un hecho o fenómeno y

permiten hacer predicciones ayudando a la posterior toma de decisiones. Los datos masivos deben complementarse con un análisis inteligente, quizás por expertos, para discernir, transformar y armonizar mejor aquellos elementos o acciones más significativas y reveladoras, que sean esenciales dentro de la masificación”.

(…) “La tecnología permite la obtención de todo tipo de datos físicos y técnicos y además, la reciente incorporación de sistemas de posicionamiento global (GPS) y sistemas de seguimiento por radio frecuencia ha permitido identificar

otras variables de carácter táctico como pueden ser la profundidad o la amplitud del equipo, las distancias entre díadas de jugadores concretos o incluso los niveles de sincronización entre ellos (Folgado, Duarte, Fernandes, & Sampaio, 2014; Fradua et al., 2013; Gonçalves, Figueira, Maçãs, & Sampaio, 2013)”.

       (…) “Se ven muchos métodos que se centran en la gestación y finalización de jugadas y una tendencia al juego ofensivo para identificar la panacea que haga que un equipo sea eficaz y seguro, aunque la naturaleza del juego nos sugiere que tenemos que lidiar con la incertidumbre y el constante cambio, y aunque mejoremos en esa

parcela, estamos ante un todo, un sistema ecológico y dinámico del juego”. 

(…) “Según Balagué, Torrents, Pol & Seirul-lo (2014), éste se caracteriza por ser un fenómeno complejo, que al igual que en todo deporte de colaboración y oposición, existe la interacción de sistemas dinámicos, como son los individuos y el colectivo. Vemos que no es como en baloncesto que se diseñan jugadas para tener buena opción de tiro y se consigue la mayor parte de las veces.

Por tanto, la idea soterrada a la estadística sería advertir y trabajar para influir en los subjuegos que subyacen al juego y pasan desapercibidos al ojo del espectador, el ritmo de juego, los momentos de juego, fases de juego, competencia emocional motivacional y lectura perceptivo-conductual durante el juego. Para esto hemos creado un sistema de puntuación para que el jugador tenga otro propósito inmediato, paralelo a la obsesión por el gol directamente. A la par del sistema métrico, pero a la luz de los datos proponemos sin desarrollar una preparación de la mente del futbolista que debería ser entrenada como cualquier otro aspecto y encontramos una desviación en este sentido”.

(…) “Desde esta perspectiva Weinberg & Gould (2015), se entiende que una persona no solo interactúa con el medio físico y social, sino preponderantemente consigo mismo. Para estos menesteres necesitaremos integrar la mente del futbolista en la preparación general estratégica, para tener acceso a recursos que le permitan sobreponerse y junto con su entrenador aplicar otros comportamientos en conjunto, aumentando su sincronía, determinación y confianza en menos de 5 minutos, porque influye en el juego de forma decisiva”.

(…) “Hernández Mendo y Morales Sánchez (2010) nos recuerdan que el asunto de la mente en el fútbol sigue siendo un asunto pendiente”.

Salamanca, 12. Marzo. 2026.

Sezione: Editorial y Opinión / Data: Jue 12 marzo 2026 a las 00:01
Autore: MAROGAR .
ver lecturas