"Champions" y "Europa League", finales y conclusiones.

23.08.2020 23:12 de MAROGAR .   Ver lecturas

“Ser campeón no se puede reducir nunca a la meta, a la consecución del objetivo. Si es así corremos el riesgo de sentirnos fracasados si no lo alcanzamos. De hecho, conseguir una meta depende de muchos factores, algunos de los cuales están muy lejos de nuestro control y más si cabe cuando hablamos de situaciones de alta complejidad. Sin embargo, la actitud es la clave para convertirse en un campeón”. (Álvaro Merino).

           Culminó tanto la “Champions” como “Europa League”. Después del 8-2 del Bayern al Barcelona, el 14 de agosto resultó una fecha histórica. Los alemanes jugaron un grandioso partido con clase, toque, combinación y profundidad. Leipzig y Olympique de Lyon de Rudy, quedaron apeados en las últimas eliminatorias. El viernes, 21. agosto. 2020., se jugó la final de la “Eurocopa League”, entre Sevilla e Inter de Milán, dos equipos muy bien entrenados por Lopetegui y Conti, respectivamente. Superó el Sevilla por 3-2 a los italianos y perdía en el minuto 5 con un penalti evitable cuyo torpe autor goleó al final con una acción de chilena. La figura entrañable de este partido fue Julen Lopetegui. “Aquí estamos contigo Sevilla/compartiendo la gloria en tu escudo/orgullo del fútbol de nuestra ciudad/Dicen que nunca se rinde/ y el arte de su fútbol no tiene rival/ más de cien años lleva mi equipo luchando/ Y abanderando el nombre de nuestra ciudad/ ejemplo de sevillanía familia roja y blanca del Sánchez Pizjuán. Mi corazón que late gritando ¡Sevilla¡ Llevándolo en volandas por siempre a ganar…” Los sevillistas celebraron su sexto triunfo en Europa con mucho corazón.

           Escribió Valdano: “Es hora de festejar la confirmación de un entrenador como Gasperini en el Atalanta o la aparición al máximo nivel de Nagelsmann (33 años) en el Leipzig, que empiezan a marcar tendencia. Los dos buscan la creación de espacios con movimientos que rompen la previsibilidad. La simetría ayuda al orden y a la sensación de seguridad, pero en ataque sirve la asimetría para desequilibrar. Esa es la idea que sustenta la atractiva revolución de Gasperini, que lo cuenta así: “La simetría sirve para no perder, pero la asimetría para ganar”. En cuanto al joven Nagelsmann, compromete a sus jugadores para la práctica de un juego dinámico, desinhibido y ambiciosos en el que todos quieren el balón para soltarlo a uno o dos toques. Aprovechan todo el ancho del campo, pero sin irse por las ramas. Nadie se esconde en lo que es un compromiso colectivo tanto para la destrucción como para la construcción del juego”.

            (…) “Copiar a los copiadores. España, con un juego atractivo y ganador, se convirtió en referencia mundial. Aquel modelo de juego definido por las tres pes (posición, posesión y presión), fue copiado a destajo. Diez años después, los imitadores nos muestran versiones mejoradas de aquella matriz. Equipos que aumentaron la precisión en velocidad, lo que le pone acento a la técnica individual. Equipos con una gran movilidad, lo que pone en valor la preparación física… Mientras tanto, el fútbol español parece haberse estancado, con el orgullo, y tal vez la soberbia, del inventor. Si la Liga se duerme y tarda en reaccionar, llegará un momento en que habrá que salir a copiar a quienes tomaron la delantera”. (Ningún equipo español llegó a la final “Champions” en esta ocasión (R. Madrid, Barcelona y At. Madrid).

            El día 23 de agosto, en el “Estadio da Luz” del Benfica, Bayern y PSG dilucidaron la hegemonía del fútbol europeo de clubes bajo la dirección de sus entrenadores alemanes Tuchel y Flich. En general, había inclinación hacia Neymar y Mbappé. Intuitivamente, yo apuesto por los alemanes, con el anónimo entrenador Hansi Flich (Supera ya a Heynckes y Guardiola en Bundesliga). Ya el corazón nos palpita.

           ¿Observaremos un encuentro de fútbol sólido contra otro de fútbol líquido? Pues sí, esa sería nuestra primera propuesta a contrastar. Desafortunadamente, esta final fue la de “las expectativas incumplidas”. Fútbol rutinario, burocrático, impreciso, lento, sin ocasiones, sin intenciones… Lo de Neymar se lo tendrá que hacer mirar por su escaso bagaje en la contribución al juego. Fútbol impreciso, individual y colectivamente, reiteración de faltas y tarjetas, un pobre espectáculo final. Y con ese pobre bagaje el Bayern de Münich obtuvo la sexta “Champions”, con gol de Coman al otro lado de donde le llegó el centro de Kimmich que inició la acción en el sector derecho. En todo caso, ganó el mejor.

          23.Agosto .2020.