Muy próximo ya el advenimiento del “Mundial 2026”, esperando que todo discurra deportivamente y no ocurra que el presidente Trump quiera meter cizaña en este evento sin par. He indagado aquello que históricamente pueda orientarme acerca del transcurso de este acontecimiento supremo.

      He recurrido a Carlos Fanjul, quien escribió en 16. Julio. 2021 en la sección “El pelo del huevo”, una crónica centrada en algo que yo he insistido tanto: “Chau a los dogmas”. Espero contrastar ideas mostradas anteriormente: “¿Hay un cambio en la manera de jugar de las grandes selecciones? 

“En “Cuartos de Final de la Eurocopa”, Italia eliminó a esta Bélgica del español Roberto Martínez que agrada siempre por su fútbol, que ha crecido como nunca, pero que parece habituada a quedarse de forma reiterada en la puerta de la fiesta. Como Holanda de Cruyff, o antes la otra Hungría de Puskas antes hacía aquella hermosa”. El equipo de Roberto Mancini es una Italia nueva, que en nada se parece a aquella Italia inventora del “catenaccio” y la fiereza como banderas…”

(…) “Ahora destila fútbol ofensivo y, de a ratos, hasta bellamente estético. Es otra cosa, como si hubieran tirado todos los libros por la ventana y leído otros. Esta Italia le ganaba bien y claro a Bélgica por 2 a 0. Llegó el descuento y lo tanos, en un largo rato de la segunda parte, no tuvieron drama alguno en meterse atrás, como hacia aquella otra. A nadie se le cayeron los blasones”. Es curioso, que contrapunto leer esta reseña ahora que ya sabemos que Italia no se ha clasificado para este Mundial en ciernes.

      (…) “Pareciera que se va tendiendo a jugar sin estilos fijos, o, tal vez para mejor pensarlo, sin un único estilo, sino con la mezcla de todos los que están a mano”. Genuinamente, es el Atlético de Madrid español el que muestra estas nuevas maneras de jugar, como si Simeone tuviera varias alineaciones en la cabeza y vaya manejando opciones a medida que transcurre el partido, según rendimientos y resultados transitorios. Otra cuestión sería los resultados prácticos conseguidos”.

O sea, que los equipos vayan funcionando “sin dogmas que te obliguen a ser siempre uno solo, so pena de pasar al temido estamento de eterno traidor a la patria. Tonito este tan argento después de tantísimos años de estúpido debate entre los defensores del lirismo que “chamuyaban” como si jugaran sin defensores, o los aferrados al bidón y las estrategias defensivas como si sus equipos no supieran el significado de la palabra delantero”. 

“Dos grandes “sanateros” (Término coloquial argentino para describir a una persona embustera que intenta convencer a otros con palabras vacías. Practica la “sanata” eludiendo responsabilidades con discursos irrelevantes) que nos aburrieron el debate durante casi veinte años. Aunque ya “perimidas” (obsoleto, anticuado, desusado, desfasado, caduco), esas discusiones, que solo quedan para recónditos lugares de fundamentalistas…”

Cada uno en su estilo, tanto Menotti como   su antagonista Bilardo, mantuvieron sus ideas con gran entusiasmo y lucharon a pecho descubierto contra los dogmas del otro. Como decía Bilardo: “Al enemigo ni agua”. Ambos, fallecidos, crearon escuela que tuvieron sus propios seguidores. A unos los siguen llamando “líricos”; a los otros “prosaicos”. Fueron dos formas de entender el fútbol.

Salamanca, 4. junio. 2026.

Sezione: Otras Competiciones / Data: Jue 04 junio 2026 a las 08:00
Autore: MAROGAR .
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