Hay que estar preparado para soportar los marcajes y la presión colectiva del equipo contrario, tanto técnica como tácticamente. Sin duda, es una de las cualidades más apreciadas de los equipos el hecho de no ponerse nerviosos ante la avalancha de marcajes y de presiones defensivas por oleadas. Un equipo que se precie no debe desprenderse del balón a las primeras de cambio ni lanzar patadas hacia delante a ver si el punta de turno (“llanero solitario” en la mayoría de los sistemas en boga) consigue la pelota y hace gol en la portería contraria.

Sin querer distinguir en estos momentos las diferencias entre un equipo que hace presión, o achique de espacios, o practica el fuera de juego, lo cierto es que, contra cualquier manera de presión, se puede realizar un juego que suponga un antídoto necesario. Pero a veces no basta con la combinación en corto porque un equipo aguerrido, bien preparado física y mentalmente, puede arrastrar el juego de balón hacia las bandas y allí puede ahogar incluso a un equipo que juega bien. Por otra parte, si el equipo defensivo se ciega en el balón puede desproteger su propia defensa.

El toque es el fundamento ideal de los equipos que juegan bien al fútbol; con el toque defienden, con el toque consiguen la distracción y hacen aparecer los desmarques que aprovechan los huecos surgidos, tocando atacarán para ganar el partido. A mi me parece que la mejor medicina, la mejor solución para desactivar la presión defensiva del adversario, es el juego de combinación. Haciendo cambios de frente cuando está llegando la presión defensiva; del mismo modo, rompiendo las zonas congestionadas en el lado fuerte del partido (El lugar por donde circula el balón) mediante toques en largo.

Con ello desactivarán la mayoría de acciones defensivas del oponente. La importancia de la movilidad del balón y de los hombres que apoyan es capital, los escalonamientos, los apoyos al hombre balón tanto a los lados, como al frente y atrás… Sin olvidarnos de practicar velocidades variadas y nuevas direcciones del balón o de las conducciones. Paredes, alternancia de juego corto y juego largo, con precisión y rapidez, ampliarán el repertorio de llaves con las contrarrestar a equipos presionantes. Hay que evitar a toda costa el juego previsible sin duda el mayor aliado de los marcadores.

“Dos pases cortos y uno largo” era la frase repetida por Menotti a sus jugadores para que superasen la presión de Holanda en la final del Mundial Argentina 78. Efectivamente lo consiguió con una fórmula sencilla pero muchas veces olvidada en las diarias jornadas de fútbol. Si los defensores no llegan a la presión pierden confianza, se desaniman, y todas las energías se llegan a perder en misiones defensivas. Si no se encuentra el balón, se comienza a dudar de la capacidad física pero, sobre todo, se empieza a sobrevalorar al equipo en posesión del balón… Con estas premisas logró Argentina superar a Holanda entonces y sigue siendo una fórmula perfecta hoy.

Existen otras alternativas válidas. Recuerdo alguna jugada distinta practicada por el Real Madrid del entrenador Miljan Miljanic, a principios de los años 70. No obstante, unos cuantos años antes, Miguel Muñoz despreció al Munich 1860 llamándoles “antiguos” porque jugaban sistemáticamente al fuera de juego. El equipo alemán hizo cometer al campeón europeo más de treinta faltas, sencillamente por no haber preparado ninguna alternativa para superar la táctica repetitiva del contrario, por otra parte bastante infantil al hacerla en todas y cada una de las jugadas. Imperdonable en un equipo tan notable no haber tenido una panoplia de soluciones prácticas.

¿Y que hacía el Real Madrid de Miljanic? En concreto, en un partido celebrado en el Estadio Helmántico entre la Unión Deportiva Salamanca y el Real Madrid, cuando el equipo local marcaba intensamente y presionaba hacia delante buscando el balón, el líder técnico Del Bosque era el que intentaba hacer jugada profundizando en pared hasta la portería de la Unión. Pero con una variante llamativa. En lugar de que Vicente Del Bosque hiciera una pared con el hombre más adelantado, el delantero centro Santillana, en realidad el centrocampista se liberaba del balón entregándolo hacia atrás a los dos centrales y uno de ellos, Pirri o Benito, golpeaba por detrás de la defensa contraria.

En el intervalo, mientras el balón recorría la distancia hasta los centrales, Del Bosque habría salido a grandes zancadas hacia el centro de la defensa oponente, a buscar el balón que caería por aquella zona detrás de la defensa contraria. La presión defensiva quedaba rota instantáneamente y la línea defensiva bastante descolocada en posición adelantada. De esta forma si los delanteros del Real Madrid hubieran quedado colocados por detrás de la defensa tampoco intervenían en la primera jugada y nunca se le pitaría fuera de juego. Siendo Del Bosque el que buscaba el balón, o lo disputaba por alto… Esta infrecuente fórmula es un buen símbolo de que siempre hay nuevas maneras de combatir los marcajes y la presión del contrario. Por inhabitual, aquella jugada nos sorprendió por el desconcierto que producía en el contrario.

Por lo que se ve no hay recetas únicas. Y cada entrenador debe preparar las suyas de acuerdo con sus jugadores.

MAROGAR (noviembre 2007)

Sezione: Editorial y Opinión / Data: Mar 20 noviembre 2007 a las 19:10
Autore: Redacción esFutbol
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