Publiqué en 2010 mi segundo libro “Apología del fútbol” y, en el capítulo 5.13., desarrollé precisamente mi particular teoría sobre los “Equipos que se abrazan”. 

Dije entonces: “La efusividad de los equipos suele producirse en grado sumo, justo en la celebración de un gol. Ya pensaba entonces que “Una excesiva gestualidad en la celebración de un gol puede ser alienante para los equipos contrarios. A lo mejor también para los que consiguen el gol. Hay opiniones, incluso, que entienden que tales manifestaciones externas debieran prohibirse, o atenuarse, a favor de un mayor respeto al vencido”. 

(…) “No recuerdo ningún grabado de un cavernícola abrazándose a otro… El abrazo transmite amistad, transfiere entusiasmo, autoafirmación, refuerza el bloque, el grupo es más fuerte. No digamos si el abrazo se extiende a la grada, la cadena que se forma puede resultar electrizante y la energía se propaga a todo el estadio”.

(...) “Cuando nos abrazamos llevamos vida a nuestros sentidos y reafirmamos la confianza del otro. Entonces, en el fútbol, es fundamental que los equipos se abracen como símbolo de refuerzo, de unión, de bloque… Es verdad, una evidencia incuestionable, que los equipos perdedores suelen abrazarse menos. Quizás en momentos que comparten penas, desgracias, sinsabores alejados de lo deportivo. Aun así, los abrazos expresan seguridad y reforzarán las relaciones interpersonales. Igual que los jugadores que se abrazan se dan protección, también entre un entrenador y jugadores”. 

(…) “Transferir nuestra energía con un abrazo aumenta nuestras propias fuerzas. Quizás pensamos que la fortaleza es una energía desarrollada gracias a la decisión del individuo, pero siempre podemos impartir energía vital, nuestra fuerza interior y alimentar la energía ajena. También puede ser un gesto de reconocimiento del valor del compañero. Con un abrazo podemos decirle nuestro aprecio al otro, nuestro agradecimiento, nuestra felicidad. Y es cuando más estamos dispuestos a compartir, cuando damos antes de recibir. Al celebrar con otros, les hablamos sin palabras, con gestos, de corazón y todos se ayudan a la vez. Retroalimentándose”.

Quince años después de mi teoría sobre los abrazos de los equipos, me sorprendió que Guardiola se sincerase en la docuserie de Amazon Prime, “A Beautiful Obsessión”: “¡Quiero los abrazos más fuertes y que duren más tiempo!”. Se cuenta que, en setiembre de 2025, en las semanas previas a una gran victoria en el derbi de Manchester, Guardiola se obsesionó con que sus jugadores se abrazaran. El “Daily Mail” reproduce que antes de salir a enfrentarse al Manchester United, Guardiola exigió a todos que "se abrazaran durante cinco segundos, bien fuerte” para buscar la cohesión del grupo”. El City ganó 3-0 al United.

(…) “Los quiero más fuertes. Fuertes y que duren más tiempo. Quiero que sintáis mi compromiso con vosotros. Estoy muy orgulloso de vosotros; este es el comienzo de lo que os aseguro que será una gran temporada", apuntó Pep.

 (…) “Y así es como se juega al fútbol: juegas por algo que llevas dentro, pero ¿dónde está la pasión? En la vida, hagas lo que hagas, hazlo con pasión. No quiero buenos jugadores, quiero jugadores con pasión", se sinceró a tope el técnico del City.

En mi caso, siempre tuve esa idea integradora, propugnando que los equipos que se abrazan son un ejemplo positivo a seguir, de lo cual me alegro que otros hayan llegado a idéntica conclusión…

10. Septiembre.2026.

Sezione: Otras Competiciones / Data: Jue 10 septiembre 2026 a las 00:10
Autore: MAROGAR .
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