Me encontré, hace pocos días, a un amigo gran aficionado al fútbol. Conozco algunas de sus manías específicas y me reservé cualquier comentario previo. Pero no hizo demasiada falta, no tardó demasiado en señalarme algunas de ellas: ¡Ya sabes que a mi me gusta el fútbol con extremos… a la antigua usanza! Una vez más en nuestras vidas intenté explicarle que hay dos maneras genéricas de que el fútbol fluya a lo ancho, una es estar en el extremo esperando el balón dedicando un jugador estático que permanece en aquel espacio y, la otra, consiste en aparecer en aquella zona vacía desde otras posiciones… aunque dichos espacios sean ocupados por cualquier otro jugador. Pero él no razona, no escucha, tiene su verdad tozuda grabada a fuego.

          Además, me cuenta que últimamente ve los partidos por televisión y le quita el sonido al aparato. Sólo quiere ver las imágenes sin otros aditamentos, él solo en el salón de su casa, ni su mujer le acompaña. Y le dije, “¡Claro, hombre, yo también lo hago… Veo la televisión y pongo el sonido de una emisora de radio!”. Y continúo: ¿”Tú que radio escuchas?”. A lo cual, me contestó de sopetón: “¡Que no… que no… corto la voz de la televisión y no pongo ninguna radio… Es el fútbol puro, sin influencias extrañas…!” Como esto no me lo esperaba, me quedé largo rato pensativo…

          Me insistía que él disfruta mejor del fútbol, que no se mediatiza con la opinión de nadie, que no quiere que nadie intente convencerle de nada, que no echa en falta las reacciones del público ni entiende que sean la salsa del juego. Al verme tan escéptico, reiteraba sus razones: “Hoy sabe de fútbol todo el mundo…”, por lo que me manifestaba su desagrado con los comentaristas, los invitados que van a criticar sin aportar ideas positivas sobre el juego. De esta manera, en silencio, aplaudía las jugadas que le parecían buenas y criticaba las que no le gustaban. Todo en silencio.

          Traté de entenderle y reflexioné. Porque también soy muy crítico con los locutores que se repiten, con los que relatan los partidos y tratan de convencernos de otras cosas que no son el partido. Quizás fuera una buena solución, disfrutar tan solo de las imágenes y que cada cual se quede con sus propios pensamientos. Justo ahora cuando dos empresas de radio se pelean por los oyentes, queriendo ser líderes en divertirnos más de la cuenta, en jalearnos la publicidad onda a onda, incorporando cada vez más comentaristas, más invitados, más barullo comunicativo…

          También a mí me molestan los juicios sumarísimos, las decisiones enlatadas, las soluciones ya tomadas, y me resisto a que mi objetividad me la manejen otros. Pero es que ver un partido de fútbol solo, sin compartirlo ni discutirlo con nadie, a pesar de que los medios estén abusando un tanto de nosotros, es también un tanto frustrante. Ya me gustaría ver el partido sin propaganda de productos comerciales, sin informaciones amarillistas, sin que me obliguen casi a mensajear por el móvil gastando un dinero inútil por el hecho de participar con mis opiniones…

          Y sigo dándome razones a mí mismo. El silencio es mal consejero y en el fútbol mucho más… La opinión única es muy mala sobre todo si es la tuya. Habrá que buscar alguna otra solución práctica para no estar en soledad, el fútbol sería muy amargo, no tiene alma, no aporta contrastes, y aunque haya desenfoques o la mayoría de opiniones no me gusten, tampoco es bueno creer que siempre llevas la razón. Al fútbol no se puede jugar sin espectadores, tampoco se puede disfrutar sin otras opiniones, sería una regresión…

          Es posible que con menos ruido, menos comentarios fuera de tiempo, más opiniones documentadas, pueda mejorar el acompañamiento de los partidos ya en radio o televisión. Porque no son el partido mismo, cuestión que algunas emisoras se llegan a pensar. El fútbol es muy lindo compartirlo con más participación sana, más información y menos manipulación interesada. Todo menos quedarse solo viendo la televisión, en silencio… Porque, en realidad, al día siguiente, estás deseando leer las crónicas del mismo partido que tú viste y contrastar lo observado horas antes. Y con más relajación, sin la presión del partido, descubres aún cosas que en su transcurso no se perciben.

          MAROGAR (Setiembre.2010)

Sezione: Editorial y Opinión / Data: Jue 09 septiembre 2010 a las 14:07
Autore: MAROGAR .
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