UEFA EURO 2016 - Francia nos espera... 8 de 8.

 de MAROGAR .  artículo leído 327 veces

“En un orden espontáneo no pueden evitarse las frustraciones inmerecidas”. (Friedrich Hayek).

Frustrante Eurocopa. En estos Campeonatos siempre esperas lo mejor, buenos equipos, buenos jugadores, buenos árbitros, novedades técnicas y tácticas en alguna manera… En general, hubo partidos “tostonazos”, con prórrogas innecesarias (Deberían reducirse de 30 minutos a dos tiempos de cinco minutos), las opiniones futbolísticas son de todo calibre una vez finalizado el Campeonato. “El éxito y el fracaso son igualmente desastrosos” (Tennesse Williams) porque “La Opinática” futbolística tiene esas cosas cuando ya todo ocurrió, entonces nadie se equivoca y todos tienen razón, los argumentos mantienen la lógica de los hechos ya ocurridos, se casan los “efectos” y las “causas”, culminando en un  momento explosivo de críticas fáciles… Un dato curioso, más del 55% de los partidos que se ganaron lo fueron con menos posesión que los contrarios, una cuestión que necesitará una revisión estadística, yo distingo la posesión positiva (Para atacar, intentar golear, presionar al contrario, actitud de ganar…) de la negativa (En campo propio, sin ánimo de avanzar y crear superioridades, controlar el balón para evitar ser atacado por el contrario, etc…)

Se asegura, por ejemplo, que Fernando Santos no repitió alineación en ningún encuentro con Portugal ¿Fue bueno porque ganó…? Francia también cambió bastantes jugadores, fue un equipo que corrió con el balón a gran velocidad mediante conducciones intensas y largas. Y concluyó: “Hemos defendido muy bien y jugado al contragolpe, y tenido suerte con el gol de Eder porque el tiempo se acababa. Pero cuando pierdes al mejor jugador del mundo tienes que reaccionar”.

Según el “Barómetro” de jugadores de la UEFA, Payet fue el mejor jugador de la “Eurocopa 2016”. De paso, Griezmann fue el segundo, tercero Bale, cuarto Kroos, quinto De Bruyne y sexto Hazard. La séptima plaza sería para Ronaldo, octavo Ozil, noveno Pogba y décimo Raphael Guerreiro. Son elementos de medida muy cuestionables. El mejor portero resultó Rui Patricio. Pero los datos estadísticos no reflejan los gustos, las situaciones, las tendencias, los dibujos tácticos más o menos eficientes… Se jugaron 51 partidos de fútbol, con una media de goles por partido de 2,12, o sea, un gol cada 44 minutos. En ese aspecto, Francia fue la más destacada con 1,86 goles por partido; Bélgica 1,8; Gales, 1,67; Islandia 1,6 y Hungría 1,5. Pero esta información no resuelve mi situación personal de frustración con el global del Campeonato, tanto en los aspectos individuales como colectivos. “No existe gratificación alguna para los sentimientos frustrados”. (Philip Pullman).

Cuenta Alfredo Varona (ElMundo) que “El día que Laurent Blanc entregó el testigo de la selección francesa a Deschamps le dijo: “Los entrenadores franceses no podemos seleccionar a nuestros jugadores según criterios físicos. Así nunca aparecerá un Iniesta”. Entonces todo el país le dio la razón, porque Francia caía en cuartos de final... En realidad, es el reflejo del fútbol de hoy, donde una cosa es la propaganda, el partido que enfrentará a Cristiano frente a Griezmann plagado de estadísticas, de fotografías o de tiros a gol. Pero a partir de ahí hay otro cartel poseído de futbolistas más baratos, acostumbrados a vivir a la sombra o a no tirar penaltis ni golpes francos… No ha habido reflejo más sincero que esta Eurocopa, incluida la propia Francia, capaz de ganar la semifinal a Alemania sin apenas emplear el balón… Hoy, en pleno 2016, el fútbol ya es otra cosa. Hasta en Portugal, que siempre fue característica por un espléndido toque de balón…”

Joaquín Caparrós, escribió: “Si en los últimos Mundiales España y Alemania habían puesto de moda el fútbol combinativo, en esta Eurocopa aumentó una tendencia que quizá sea predominante en los próximos años: el aspecto físico fue más importante que el cuidado del balón, las acciones individuales primaron sobre la construcción colectiva. La final fue un claro ejemplo de ello”. En contraste, sintetizo un artículo muy analítico del técnico Oscar Cano (Panenka.org, 7.7.2016): “Tras el mal papel en la Eurocopa, ¿debe España abandonar el estilo que la ha hecho campeona de todo? No. Quizás lo más sensato sería volver a su esencia”.  Y estas otras conclusiones: “La distancia entre lo que se expresa y lo que se decide debe ser mínima, inapreciable”; “Se puede ganar de casi cualquier manera. Prefiero centrarme en los procesos, en lo construido para merecer la victoria”; “España ha sufrido una gran degradación en las formas”; “Cambiar no es reemplazar, sino más bien tiene que ver con profundizar hacia la médula del fútbol que se quiere construir”; “No se pueden mezclar futbolistas de pausa con atacantes que se agigantan únicamente con espacios amplios”; “Los que se pasan la pelota deben dominar el mismo lenguaje comunicativo… simultaneidad de la triada pase, desmarque y fijación”; “El fútbol bien jugado depende de la complementariedad habida entre quienes lo juegan y de la creación de contextos estructurales y funcionales de quienes lideran los proyectos…” Yo comparto muchas de estas propuestas: “La frustración es un estado emocional interesante, porque tiende a sacar lo peor de quien está frustrado”. (Daniel Handler). El Campeón del Mundo 2014, Alemania, no fue capaz de ganar de nuevo. Lo cual confirma que lo conseguido por España hasta ahora nunca fue fácil… Según David Foenkinos: “Y aún podría continuar la lista de las heridas anodinas… ¿Docenas de pequeñas contrariedades formaban quizá un mal? Nuestro dolor podría ser la suma de las naderías en las que hemos fracasado”.

En el libro “El Caballero de la armadura oxidada”, de Robert Fisher, leemos: “Cuando aprendáis a aceptar en lugar de esperar, tendréis menos decepciones”. Sinceramente, es exigible un mayor nivel de juego en estos Campeonatos. De salida, señalé a Inglaterra como mi candidato para Campeón y se vio, ya en el primer partido, que los ingleses no eran consistentes, sus jóvenes futbolistas iban por libre, y la labor centrocampista de Rooney fue insuficiente para coordinar actuaciones; España era insuperable al segundo partido por su buen fútbol (Alguien anunció “Campeones indiscutibles”) y dejamos de serlo al siguiente partido con los mismos jugadores y alineación repetida; Italia fue el equipo que más me gustó precisamente contra España, por condición atlética, conjugación de acciones colectivas, sistema novedoso en 1.3.5.2., incluso me pareció superior a Alemania pero sin finalización. A su vez, esta me defraudó contra Francia, buen juego posicional, toque seguro, rodillo permanente pero ausencia de creatividad en el gol; Gales me satisfizo por su fortaleza colectiva casi patriótica y un Bale muy agresivo practicando insistentemente el casi extinto tiro a puerta de distancia; Bélgica volvió a decepcionar con un equipo joven y desmadejado, incluso mal dirigido; Croacia fue un torbellino contra España y se desinfló después… El resto de equipos navegaron sin grandes aportaciones. Y mantengo la misma sensación al leer esta reflexión: “Tienes que aprender a no hacer caso de esas ideas; son ilusiones, frustraciones, lo que se siente cuando lo quieres todo pero no estás dispuesta a hacer nada para conseguirlo”, según lo contaban “Los chicos de las taquillas” de Ryu Murakami.

Los árbitros bien en general, sin personalizar. Respecto a jugadores, individualmente ha habido jugadores notables: Guerreiro, Payet, Ramsey, Patricio, Sissoko, Sanches, Shaqiri,  Coman, Milik, Tatarusanu, Hamsik, Walker, Rose, Perisic, Carrasco, Eder (Italia), Pellé, etc. Respecto a las figuras en boca de todos, una vez más apareció demasiada propaganda injustificada que contribuyó a nuestras posteriores frustraciones, inflando ficticiamente los globos, con unas expectativas desmesuradas. Visto lo visto, confío en la opinión de Henry Ward Beecher: “Nuestros mejores éxitos vienen a menudo después de nuestras mayores decepciones”. En ello sigo confiando…

Salamanca, 14 de julio de 2016.