"Las reglas del emperador". (10) Vicente del Bosque.

 de MAROGAR .  artículo leído 188 veces

"La satisfacción en el país supera lo meramente deportivo. Es un éxito de todos, es justo el premio recibido hoy. ¡Agradezco el apoyo de los españoles!". (Vicente del Bosque).

Compartí cientos de horas de fútbol jugados en el barrio con Vicente del Bosque, disfrutando de nuestra infancia con él y su hermano, mi amigo del alma, Fermín del Bosque ya ausente. La afición por el fútbol de los Del Bosque les venía “de casta”, su padre Fermín era un excelente aficionado de los socios más antiguos de la U.D. Salamanca. De carácter introvertido, muy afable, entendía muy bien el juego. Cómo recuerdo las largas horas de tertulia en su casa, en torno a un café y unas galletas de nata, hubiera sido un entrenador solvente.

Vicente se dedicó a la enseñanza del fútbol a niños y jóvenes futbolistas, su sabiduría es incuestionable, un técnico casi a la fuerza con grandes logros en el Real Madrid, Liga, “Champions”, y logros con la Selección española (Mundial 2010 y Europeo 2012), hitos no conseguidos por otros entrenadores. Piensa formalmente Del Bosque: “El éxito sin honor es el mayor de los fracasos”. Del mismo modo nos recordó: “No podemos recrearnos en lo conseguido porque el fútbol suele castigar a los que se creen muy buenos”. Un humanista como él ostenta menos opiniones técnicas y más de aquellas que ilustran una personalidad orientada a los demás: “Ni un balón de oro vale tanto como la estima de tus propios compañeros”. Y no renuncia a ilustrarnos: “Hay un momento que parece que queremos solo tener el balón, pero no es así. Estamos buscando una solución, un camino, una apertura decisiva. Es nuestro estilo, que nos ha dado todo. Me he pasado la vida escuchando que no teníamos un estilo propio…”

 “Sólo quería defender el fútbol, que no siempre es fácil de hacer. Aquellos de nosotros que hemos estado en el deporte de tantos años, ahora se dan cuenta de que debemos protegerla y cuidarla”, refleja su exquisita personalidad. “Tenemos que aprovechar esa ola y si perdemos espero que la gente entienda que esto es un deporte y que hay que aprender a perder” (…) “En el partido, intentaremos ser nosotros mismos. Eso es lo más importante, habrá que tener en cuenta algunos detalles en cuanto al rival, pero tenemos que ser nosotros mismos y desarrollar nuestra idea. Eso es lo mejor que podemos hacer”.

Vicente del Bosque evolucionó su discurso hacia la trascendencia deportiva, a la enseñanza y formación del entorno, bien es cierto que no todos le escucharon: “A veces la gente dice que el entrenador es un ganador, pero todo el mundo quiere ganar. Usted debe saber cómo comportarse en la victoria y en la derrota, para cuidad lo que es nuestro deporte, el fútbol” (…) “El liderazgo debe ser agradable, afable, cordial y sobre todo emocional. La moda de liderazgo autoritario se ha ido. El fútbol es la vida. No se puede estar enojado todo el día”.

Como suele ocurrir en el mundo futbolístico, a algunos les molestaba su sensatez, su bonhomía, su tranquilidad, su saber estar, su saber perder incluso… “Creo que es mucho más rentable cautivar, conquistar, que atemorizar”. Sin perder su positividad: “El objetivo es unir el talento y el orden. Hay que transmitir a cada uno que él será mejor si el equipo es mejor”. Y siempre poniendo el foco: “Hay que atraer a los jugadores, emocionarles con su profesión. No hay duda de que lo peor es tener un equipo con jugadores apáticos”. Un líder “silencioso” como Del Bosque es apropiado para muchas situaciones competitivas, aunque sigue ponderándose mucho el estilo del entrenador “dicharachero” y “agresivo” que tanto gusta a algunos verlo en la banda dando voces y gesticulando por doquier, sin embargo, las pausas y el sosiego de Del Bosque molestan a otros muchos. “Un buen jugador gana un partido; un buen equipo gana cinco”, repite el ex seleccionador español; aunque nunca renuncia a ponderar individualmente a sus futbolistas. Como es de costumbre, se le llama “buenazo” cuando se le quiere hacer daño personal…

En 2015 publicó su libro “Ganar y perder. La fortaleza emocional” con el que se hizo más transparente, transmitiéndonos muchas vivencias. Taizong, en “Las reglas del emperador”, ya manifestó a su ministro de Defensa: “Me dijeron que redactara leyes duras e instituyera castigos severos para que los soldados, cuando deben luchar, me temieran más a mí que al enemigo. Pero no estoy seguro…” Vicente del Bosque asegura en su libro: “Se gane o se pierda, el día después del partido es importante que el entrenador se dedique a los suplentes, a los que no han jugado”. Toda una declaración de principios…

Salamanca, 20.julio 2017.