La "posverdad" en el fútbol.

 de MAROGAR .  artículo leído 138 veces

“A pesar de vivir en la era de la comunicación, donde la información y el conocimiento son más abundantes y accesibles que nunca, triunfa la mentira”. (Jean François Revel).

La “posverdad”, palabra de moda según el diccionario Oxford, aplicable también al mundo del fútbol lleno de verdades y mentiras clamorosas. Un neologismo que se intensificará su uso hasta fin de temporada. De hecho, se ha llegado a la conclusión de que “la sustancia fundamental de la “posverdad”, corrompida y corruptora, es justamente que la verdad ya no importa…” Y en el fútbol, lamentablemente, no cuenta tanto el juego sino el resultado, el Barcelona ganó 6-1 al París Saint Germain y se ignoraron los errores de un arbitraje indigno. Sin embargo, en el ambiente se habló de la gesta del Barcelona como un hecho histórico, sin duda  una “posverdad” donde lo que importaba era la superación de la eliminatoria, en un equipo que ha sublimado como verdad incuestionable los aspectos del “cómo”, aún tiene muchos “profetas” del perfeccionismo de su juego. Y no digamos la procesión de declaraciones de tantos directivos presumiendo de valores propios aunque criticando los de los contrarios, justo cuando soportan numerosos juicios civiles por actuaciones confusas, cuando menos. Eso sí, Bartomeu anunció en la conferencia “The Digital Economy” que el club barcelonista pondrá en marcha un proyecto de innovación y tecnología denominado “Barça Innovation Hab”, o sea, “ser el mejor centro de innovación de deportes de todo el mundo”, justo también cuando menos jugadores de “La Masía” llegan al primer equipo. ¿Otra “posverdad” como lo fuera el coste del fichaje de Neymar…?

Sin duda, la “posverdad” puede ser una mentira asumida como verdad; o incluso una mentira asumida como mentira, pero reforzada como creencia o como hecho compartido… En estos días el central Piqué no se explayó en sus “posverdades” como cuando pierde y adjudica a los árbitros todos sus males. Incluso la directiva del Barça le sigue el juego, pareciera que el central es el presidente en la sombra con la bandera del “victimismo”. El uso regular del término “posverdad”, en el libro “Post-truth” del sociólogo norteamericano Ralph Keyes, publicado en 2004, apelaba a la emoción y a las prolongaciones sentimentales de la realidad, ahora también está a disposición de los “súbditos” descontrolados en las redes sociales. Sinceramente, aceptar que el Barcelona recibió un arbitraje favorable no tiene por qué limitar su éxito al eliminar a un PSG que, a su vez, no debiera ampararse en el árbitro para bendecir las muchas cosas que hizo mal en aquel partido.

“The Economist” pide una revolución a favor de la verdad: “Todo el mundo parece tener las ideas muy claras, y, sin embargo, hay una desconfianza generalizada acerca de los profesionales de la educación. Eso se manifiesta, por ejemplo, en la inquina contra los pedagogos. No hace mucho, hubo una campaña ridiculizando la idea de que fuera necesario “aprender a aprender” (José Antonio Marina). ¿Cómo van a aprender en el fútbol aquellos aficionados que lo saben todo ya y siempre disponen de todas las soluciones posibles…? Los clubes siguen manejando sus “posverdades” echando a entrenadores como si quisieran confirmar aquello de “entrenador nuevo, triunfo seguro”. Otra “posverdad” sería que, dentro del área de penalti, si el balón va a los brazos y no éstos al balón, además de no encontrarse en la trayectoria del balón hacia el gol, no debe señalarse libre directo, o sea, penalti dentro del área.

Así lo debió entender el árbitro alemán Deniz Aytekin cuando Mascherano rastreó al suelo y desvió el balón con su brazo izquierdo extendido. Y lo peor es cuando los árbitros interpretan la voluntariedad de los futbolistas, el defensa Meunier pugna con Neymar, el lateral se escurre y cae llegando por detrás el delantero barcelonista, se tropieza con el jugador contrario, se cae descontroladamente y el árbitro determinó un saque de puerta. Sorprendentemente, más alejado de la jugada, el árbitro de puerta hace prevalecer su criterio al árbitro principal y éste determina penalti en un signo de debilidad y falta de criterio alarmante. Auténtica mentira en la aplicación del Reglamento, o sea, una “posverdad” más del fútbol… No digamos sobre el segundo penalti erróneo que se le pitó al PSG, el delantero Suárez interpretó la “caída del Imperio Romano” y el árbitro volvió a picar con plena ¿inocencia?…

Hay otras “posverdades” que aseguran: “A mayor presupuesto mejor clasificación”, Simeone lo sigue repitiendo cuando pierde. No digamos si recurrimos a los dos Manchester ingleses, United y City respectivamente, que no están ganando todo con Mourinho y Guardiola en su dirección técnica. Lo mismo que Wenger con su Arsenal, quizás haya firmado su final en este equipo al haber perdido contra Bayern Münich, los dos partidos por 5-1 a favor de los alemanes. Por supuesto, Simeone ya no puede mantener su “posverdad” porque, habiendo aumentado llamativamente su presupuesto, esta temporada su clasificación en la Liga estaba siendo distante aunque el Sevilla se ha encargado de acercarlo a la tercera posición, después de Real Madrid y Barcelona. Aunque seguimos sin comprender el “cómo” lo consiguen equipos como el Eibar, Alavés, Leganés, Las Palmas, Real Sociedad… Incluso el Sporting de Gijón en posiciones muy complicadas para mantener la categoría muestra una cara de equipo aguerrido y competitivo, queriendo llegar a la portería contraria con atrevimiento y juego, como ocurriera en el último partido jugado en Sevilla que consiguieron empatar…

Por supuesto, en cabeza no hay nada decidido por más que Real Madrid tenga una pequeña diferencia sobre Barça y un partido aplazado que le asigna una potencialidad de tres puntos más a conseguir que los demás… Mientras tanto se reanuda la “Champions League” que puede condicionar todo este entramado.

Salamanca, 4 de abril de 2017