"Las reglas del emperador". (7) Luis Aragonés.

 de MAROGAR .  artículo leído 129 veces

“Yo creo que un entrenador de fútbol debe ir en chándal a los partidos”. (Luis Aragonés)

José Luis Aragonés Suárez Martínez destacó como centrocampista del Atlético de Madrid, consiguió la Intercontinental de 1974 como entrenador de dicho equipo y dirigió a muchos equipos con altibajos de rendimiento: Betis, Sevilla, Oviedo, Mallorca, Español, Valencia, Barcelona... Generalmente, sus equipos mostraban una gran solidez competitiva, con la estructura de equipo especializado en “contraataques”. Culminó con la Selección española el triunfo del “Europeo 2008”, ya con 69 años. Y alguno de sus jugadores como Xavi Hernández refrendó su capacidad motivadora: “La palabra fútbol en el diccionario tendría que llevar al lado la foto de Luis… es el fútbol hecho hombre, el fútbol hecho persona”

Imitando a Jesús Gil dijo: “Me gusta más de mote “Zapatones” que “Sabio”, porque sólo sé que no sé nada”. Su mentalidad de jugador le permitía un mejor acercamiento al futbolista: “Lo más agradable es dedicarme a esta profesión. Sólo con pisar un campo me encandila, el olor a hierba”. Dijo una vez a sus jugadores: “Si el Atlético es el pupas, el resto, ¿qué son, el costras?”. Tenía un discurso muy particular en vestuarios, allá por el 92, final de Copa, arengó: “Son el Atlético de Madrid y hay 50.000 dentro que van a morir por ustedes. Por ellos, por la camiseta, por su orgullo, hay que salir y decir en el campo que sólo hay un campeón y va de rojo y blanco”. Siempre pensó que “El fútbol crea una cantidad importante de dinero y creo que son los que deben llevárselo”, razón por la que secundó con sus jugadores “El motín del Hesperia”, con el Barcelona.

 “Me gustaría que la Selección tuviera un nombre, una identidad, Igual que Brasil es la “canarinha” o Argentina la “albiceleste, me gustaría que España fuera “La Roja”. En este aspecto fue un creador de marca. Exhibiendo a toda costa su máxima futbolística: “Y ganar y ganar y ganar… y volver a ganar, y ganar y ganar… Eso es el fútbol”. Dijo en otra ocasión con su crudeza mayestática: “Los seleccionadores siempre terminamos mal. Le pasó a Clemente y a Luis le va a pasar”. Lúcidamente reconoció: “He tenido salidas de tono sobre todo cuando tengo la razón”. Al final de su carrera significó: “Cogí una Selección, intento dejar un equipo”. Por supuesto, dejó para el recuerdo una máxima muy especial: “Las finales no se juegan, se ganan”. Porque, entre otras cosas, “Del subcampeón no se acuerda nadie”.

Sin duda, Luis hizo una Selección de futbolistas inteligentes con el bloque de equipo del Barcelona muy protagonista, logró marcar el camino rememorando el fútbol de toque y asociación en torno al balón con los maestros Xavi Hernández e Iniesta que constituyeron una metodología distinta a la España tradicional, crearon un sello de identidad que hasta entonces Luis no había practicado porque sus equipos, de siempre, jugaron en 1.4.5.1. y en 1.4.4.2., con repliegues intensivos y despegues al contraataque para llegar con urgencia a la puerta contraria, con pocos toques y aprovechando los espacios disponibles. Sin duda, adaptó su estilo futbolístico tradicional de una manera muy inteligente y aprovechando que predominaba en el bloque los futbolistas del Barça.

Javier Irureta escribió un artículo en febrero 2014 aflorando aspectos específicos de Aragonés: “Hasta ahora he sido vuestro compañero, ahora soy vuestro jefe”, dijo el día que lo nombraron. “Como entrenador marcó el territorio desde el primer día. Fue una sensación extraña, pero no inesperada para nosotros”. (…) “Lo que prevalecía en sus charlas de entrenador era fomentar el espíritu anímico de los futbolistas, fortalecer la convicción de que ningún rival era inasequible”. (…) “Luis iba al grano, sin rodeos. Después, Luis fue evolucionando porque el fútbol también iba cambiando y él no era de los de quedarse atrás y vivía por y para el fútbol, un canchero…”

Las reflexiones de Luis eran de mal gusto en ocasiones, impactaba de manera premeditada: “Digo más veces vete a tomar por culo que buenos días” (…) “Forman Vds., un grupo excepcional. Si no llego a la final con este grupo es que soy un mierda, he organizado una mierda de equipo”, comentaba en la charla previa a un encuentro de la “Eurocopa 2008”. “Del subcampeón no se acuerda nadie. Hemos venido aquí a ganar la Copa de Europa”. Y presumía: “Sé lo que siente un jugador que escucha el himno. El futbolista es como un actor, quiere salir, hacer tres goles y que la afición le aclame”.

Bernd Schuster cuenta de Luis Aragonés una anécdota singular, en una final que el Atlético le ganaría al Real Madrid en el Bernabeu. Luis les reunió en el vestuario, colocó la pizarra, dibujó meticulosamente todos los movimientos propios y todos los del contrario. Todos los individuales y todos los colectivos. Todas las estrategias. Todos los marcajes. Cuando terminó les preguntó: “¿Lo han entendido?”. Todos contestaron que sí, Luis los miró, dio un puñetazo en el pizarrón y les gritó desencajado: “¡Pues esto no vale para nada, no vale una mierda, salgan ahí fuera y cómanselos por los pies, que ustedes son el Atleti y estoy hasta los huevos de perder con esta gente!”. Asegura Schuster que nunca había entrado a un campo con la fuerza y convencimiento de ese día…

En “Las reglas del emperador”, se apunta la máxima de Kong Yingda: “No importa todo lo que conozcas: siempre puedes conocer más. El gobernante no debe alardear de su inteligencia. Al contrario, debería ocultarla. Debería escuchar los buenos consejos de los demás y no intentar ocultar sus propios errores. Si no, se resentirá la comunicación con sus subordinados y se distanciará de ellos. Y esto no le procurará ningún bien”. En realidad, esta actitud con la prensa de Luis Aragonés le dejó un tanto traumatizado lo que precipitó su renuncia anticipada en la Selección española de 2008…

Salamanca, 9.julio de 2017.