Fútbol sin balón, pero con brújula...

19.05.2020 09:54 de MAROGAR .   Ver lecturas

“En el arte como en la vida, la síntesis de contradicciones habrá construido un hecho nuevo”. (Ángel Orcajo).

             El Atlético de Madrid es posible que sea el prototipo de equipo acostumbrado a jugar sin balón la mayoría del tiempo de sus partidos, pero sin embargo ganando más partidos de los que podrían imaginarse los que están fuera del equipo; los de dentro sí creen en el modelo por el contrario se borrarían y dejarían de admirar a su entrenador. Ya es historia práctica que no hay equipo en el mundo que haya ganado tantos partidos por el resultado de 1-0. Saben vivir en ese caldo de cultivo, saben competir de una determinada manera hasta conseguir la exigua renta; y luego se transforman, se acorazan de una forma concreta y saben, como nadie, aguantar el resultado. Y no es solo el resultado de alinear a un excelente portero como Oblak porque el modelo estaba creado de antes de llegar desde Benfica de Lisboa.

              Firmaba Ladislao J. Moñino la crónica contra el Liverpool (ElPais,12. marzo.2020): “Después de un ejercicio de supervivencia extremo que le llevó a la prórroga. Después de verse eliminado a los cinco minutos del alarrgue. Después de sufrir un asedio de 34 remates, el Atlético heló Anfield en una noche histórica con dos goles de Marcos Llorente... Fue una apuesta a un ritmo vertiginoso (Liverpool). A una manera de entender el juego sin tregua. Ir, ir y volver a ir. A la presión y a los costados. Sobre todo al derecho… a protagonizar ráfagas de carreras y centros en velocidad. Un chorro de córneres, fue lo que obtuvo el Liverpool de su intento por perforar la defensa del Atlético. Pareció cómodo el equipo de Simeone en esos primeros arreones, con Savic y Felipe como hombre frontón. El ejercicio de resistencia numantina fue descarado. No había un gramo de toque en su juego. No le duraba la pelota dos pases. De nuevo, el planteamiento volvió a cuestionar si el presupuesto y las inversiones realizadas se pueden conjugar con esa propuesta tan rudimentaria y simple. Otra vez, como en Turín, todo fiado a los saques largos de Oblak y a las peinadas de Saul”. Sin duda, este pasaje es todo un retrato de dos equipos, sobre todo el Atlético de Madrid, precisamente el que no disponía de balón. Pero, sin embargo, y su trayectoria así lo corrobora, un equipo con brújula por cuanto su modelo de jugar es característico y no es improvisado. Juegan con un norte al que todos se pliegan incluidos los aficionados que apoyan siempre hasta el final, cualquiera que sea el resultado en cada momento. 

             “Si no hizo más daño el Liverpool fue porque es cierto que a sus volantes les cuesta crear en ataque posicional. Con todo, Oblak tuvo que responder a un disparo de Alexander-Arnold, a un cabezazo de Firmino y a un remate a bocajarro de Mané. No había manera de que el Atlético saliera de la cueva. Se parapetó allí sin rubor, esperando que el gol de Saul en el Metropolitano fuera su salvación... El volcán local no cesaba. A veces, parecía ir acorde con las intermitentes y violentas mantas de agua que desprendía el encapotado cielo de Liverpool. Grogui, sin respuesta, el castigo del gol le llegó a los de Simeone tras un centro desde la derecha de Oxlade-Chamberlain. La rosca la reventó Wijnaldum con la testa. Nada pudo hacer Oblak, erigido ya en el mejor jugador de su equipo. El tanto fue muy dañino por la cercanía del intermedio”. Los que vimos el partido, estábamos agobiados y no nos explicábamos que el gol no le entrara a un magnífico portero múltiplemente casi batido, pero también a una defensa organizada que se recluía ya en su propia área. 

             “La reanudación fue una continuación. El campeón volvió a ser un martillo pilón. Oblak sacó las manos a disparos de Oxlade y Arnold. Una maniobra de Salah en el costado del área, gustándose más como extremo que como finalizado, terminó en un centro que Robertson estrelló en el larguero. El volumen de juego de los laterales del Liverpool también explicó el partido que jugaban unos y otros. Si en el Atlético no había señales en ataque de Trippier y Lodi, la pareja de Klopp fue un torbellino. Hasta que el cambio de Llorente por Costa le dio al Atlético fuelle”. Más madera, un delantero centro al banquillo y sale al terreno un centrocampista de trabajo. Un estereotipo que luego la realidad se encargó de apabullarnos, incluso ilustrándonos alguna crónica de que Llorente salió al campo porque Simeone presumía que tiraría de distancia como ya lo había observado en los entrenamientos y crearía peligro desde larga distancia. “El alargue también lo inició avasallando el Liverpool. A los cuatro minutos Firmino remachó su propio testarazo previo que había enviado al palo. El tanto pareció desatar la apisonadora ofensiva que es el campeón. Pero esos dos disparos esquinados de Llorente los paró en seco y congeló Anfield”. Un equipo sin balón, Atlético de Madrid, logró más goles que Liverpool que se prodigó en amplias acciones de juego y tiros de gol. En todo caso, dicen que Simeone se consideraba inferior y no pudo proponer un partido de igual a igual. Y su fórmula le dio juego. Pero no es la primera vez que esto ocurre, sin duda requiere una especialización y una mentalidad concretas.

             Lógicamente, Llorente estaba eufórico: “No sabemos dónde está nuestro techo de aguantar, de sufrir, como hemos hecho hoy. Hemos hecho un trabajo increíble, hemos defendido a muerte. El hecho de poder marcar gol y pasar a la siguiente eliminatoria es una emoción que no se puede describir”. Sus números estadísticos razonan, tan solo había marcado seis goles en 16º partidos, tres de ellos como jugador del Castilla en Segunda B, una media de 0,04 por choque. Y Klopp sentenciaba: “Es el mejor rival al que nos hemos enfrentado en los ocho años. Tienen juego asociativo, transiciones muy buenas, centros a pierna cambiada, pelota parada, presión…” El entrenador podría haber sacado los aspectos negativos y no lo hizo, su grandeza también se manifiesta aquí. Y Simeone justificaba su libreto: “El fútbol es intentar buscar las dificultades del rival. Intentamos presionarles arriba para generar posibilidades con la línea de Costa, Félix y Correa. Tuvimos la de Diego, pero ellos encontraron el primer gol casi en el alargue. No bajamos los brazos con el segundo gol y encontramos el 2-1 y el equipo sintió que tenía algo dentro. Nosotros jugamos parra ganar, con nuestras armas… Es un partido para la historia del Atlético”. Pase lo que pase de aquí en adelante, el Atlético será recordado. Por mi cuenta y riesgo, un equipo que sabe jugar sin balón con la máxima maestría, pero con brújula.

             Seguimos con las dudas competitivas que se arrastran en esta pandemia del coronavirus, en Alemania ya se reinició la competición en el fin de semana del 16. Mayo, aunque es irregular la trayectoria emprendida en los países. Me gustó la opinión de Marcelo Lippi en “Radio Deejay”: “Es cierto que el fútbol necesita reactivarse. Nos dicen desde hace tiempo que debemos convivir con el virus, entonces ¿por qué el fútbol no puede volver? El virus ha perdido potencia, no es como hace dos meses en que nos arroyó un tsunami. Se puede gestionar de manera diferente el problema, los hospitales pueden organizarse y entonces, ¿por qué no puede volver la competición? Sobre el fútbol hay una demagogia impresionante. Puede gustar más o menos, pero el fútbol profesional es una industria y debe ser tratado como tal”. Sin embargo, muchos futbolistas han manifestado públicamente sus miedos con el “Covid-19” porque, en realidad, todavía hay muy pocas certezas. 

              Yo, como espectador, también tengo mis miedos y muchas reservas respecto al cumplimiento social de la masa, en general. Entre salud y fútbol siempre elegiré lo primero por más que me sueñe muchas veces jugando partidos imaginarios. Me gustó la reflexión de Santiago Segurola (ElPaís, 11. Mayo.2020): “Los futbolistas no se van a ahorrar la parte de aventura que tiene el regreso a la actividad. En eso se parecen a todo el mundo. Acaban de comenzar una experiencia que les va a dirigir a un territorio tan inquietante como desconocido… El temor a la Covid-19 es real y las autoridades sanitarias se encargan de recalcarlo sin descanso. Algunos países no seguirán el modelo español, portugués, italiano, inglés y alemán. Francia, cuyas estadísticas en la pandemia son bastante similares a las de España… En España jugarán los hombres, pero no las mujeres… Más que un regreso, se trata de una misión, con todo lo que eso tiene de exigencia, inquietud y expectación general. Esta versión inexplorada del fútbol le sitúa en un terreno de la máxima dificultad. Vuelve como volvió el Apolo XIII de su angustiosa misión a la Luna en 1970, con el miedo a estrellarse en la reentrada en la atmósfera. Entonces todo salió bien. Ojalá ocurra lo mismo ahora”.  

            ¡Con balón o sin balón, pero con brújula todo es posible! Y mucho mejor si en el estadio hubiese cientos de brújulas portadas por los propios aficionados liberados incluso de mascarillas y miedos inherentes a esta salvaje pandemia de la que debemos desprendernos ya. Sería la evidencia que hemos recuperado el norte de nuestras decisiones…

            Salamanca, 19. mayo.2020.