El fútbol será mejor, más bonito y más práctico, si se logra compaginar tanto la organización colectiva sin aplastar las iniciativas individuales. Esa exaltación de las capacidades, individuales y colectivas, dará lugar a un bloque de equipo que, en el caso de que sepa defender correctamente, será sinónimo de una posición alta en la clasificación. Desde los años treinta, Hugo Meisl señalaba que “La mejor defensa es el ataque”. Viendo desempeñar su fútbol al Barcelona descubres que juega bien al fútbol no solo porque combina, porque toca, porque ataca, sino también porque defiende. Y no solo defiende con el balón sino que, colectivamente, tienen un plan para presionar las salidas del juego del equipo contrario. Aunque su vocación siempre sea atacante…

          Decía el técnico soviético, Boris Arkadiev, que “No existe fútbol ofensivo o fútbol defensivo. Existe fútbol armónico”. Los verdaderos equipos son bloques que nunca se parten, las transiciones son agrupadas de manera que las líneas permanecen sin dividirse, de esa manera es más fácil ganar el partido. Pero también se confirma que hay que defender bien para atacar mejor; y atacar bien para defender mejor, o sea, jugar globalmente bien.

          Pero es fácil caer en “fundamentalismos” enfermizos. Hablemos de música clásica, también podíamos hacerlo de otras disciplinas, y caeremos siempre en la misma trampa. Si manifiesto que a mi me gusta Bethoven enseguida alguien sacará la conclusión precipitada que desprecio, o no me gusta, Mozart, Bach, Mahller, o cualquiera de esos magníficos creadores. Incluso alguien tendrá una teoría para magnificar a uno en perjuicio del otro. Es como en el fútbol, es demasiado socorrido hacer alusión a los medios disponibles de unos y otros como si el dinero, el presupuesto, fuera fundamental para tener ideas. Y no es eso.

          El fútbol de un equipo puede ser magnífico pero, si no es mi equipo favorito el que lo practica, pareciera que no me tiene que gustar. Quizás por eso valoro la definición de Sacha Guitry: “Cuando se oye a Mozart, el silencio que se sigue también es de Mozart”. Todas las fórmulas de crear música, también de jugar al fútbol, pueden ser excelsas; ya sabemos que unas más que otras y, en fútbol, además te pones una camiseta que nunca quieres quitarte… Un equipo de fútbol es un ecosistema donde caben diferentes especies de jugadores, cada cual con su misión, cada cual con su forma de expresión.

          Hace tiempo que el periodista de “A Bola” portugués, Luis Freitas Lobo, me inspiró con sus documentadas ideas en su libro “Planeta do futebol”, quien logra precisar con acierto cinco principios para desarrollar un fútbol armónico, colectivo, con tácticas y artistas distintos, con genios o jugadores normales, al fin y al cabo todos “completos” cada uno con su estilo: 1. Relación con la pelota. 2. Cantidad de oportunidades de gol creadas. 3. Control del ritmo de juego. 4. Cómo se defiende. 5. La relación entre el orden y el talento. Aunque cualquiera de estos principios precisarían de matices…

          Y precisamente en la Liga española habrá equipos notables que desplieguen un excelente nivel de fútbol: Valencia, Sevilla, Atlético Madrid, Villarreal… Cada cual será un estereotipo de la Liga española, con sus virtudes y defectos, con sus presupuestos singulares, con su público exclusivo, con sus entrenadores intentando adaptarse a sus jugadores, etcétera. La clase media, también, tendrá que competir con equipos de autor: Osasuna de Camacho; Almería de Lillo; Sporting de Gijón de Manolo Preciados; Athletic de Bilbao de Caparrós; Deportivo de La Coruña de Lotina; Mallorca de Laudrup; Málaga de Jesualdo Ferreira; Getafe de Michel; etcétera.

          Y asistiremos, por ello, a un fútbol más armónico en la Liga española.

          MAROGAR (Setiembre.2010)

Sezione: Editorial y Opinión / Data: Lun 06 septiembre 2010 a las 12:00
Autore: MAROGAR .
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