La intelectualidad nunca estuvo demasiado alineada con el fútbol. Tardaron en disfrutar de este esplendor mundano hasta que descubrieron esas musas futbolísticas que a otros nos hacen sentir, apasionadamente, algo singular:

• Dijo Mourinho a los periodistas después de la derrota en Granada en esta Liga 2012/13: "Vosotros lo decís siempre. Cuando ganamos y jugamos bien es autogestión, cuando perdemos es por mi culpa". Antes de la eliminatoria contra el Borussia de Dormund volvió a reflexionar: "En prácticamente todos los clubes, no sólo en el Madrid, el éxito es el éxito de todos. Y el fracaso es el fracaso del entrenador. No sólo en el Madrid, sino en todos los clubes e incluso en todas las culturas... El fracaso es el fracaso del entrenador". En estos días se han seguido sucediendo "dimes y diretes" del técnico y de la prensa deportiva elitista, la relación es prácticamente irreconciliable...

• El poeta Miguel Hernández dedicó alguna poesía a los hombres del fútbol. De la elegía al guardameta "Lolo Sampedro, joven en la portería del cielo de Orihuela" una mínima síntesis. Podemos dedicársela a Victor Valdés que ya anunció su marcha del Barcelona y a Casillas que no recupera la titularidad, en pugna con Diego López y, a su vez, con las decisiones de su entrenador José Mourinho:

"Entre las trabas que tendió la meta

de una esquina a otra esquina

por su sexo el balón, a su bragueta

asomado, se arruina,

su redondez airosamente orina..."

• También Miguel de Unamuno fue muy crítico con el fútbol: "¡El deporte de ver jugar, claro! y no el de jugar. Porque hay ya el «aficionado» footbalístico, que no da patadas al pelotón, pero acaba por convertir en un pelotón su cabeza en fuerza de discutir jugadas y jugadores. Y el daño mayor que está haciendo el football entre los chicos no es en el cuerpo, sino en la inteligencia. El público de los partidos de pelotón es aquí el mismo que el de las corridas de toros y no más culto. (...) El juego es algo muy serio; el deporte no. Y lo que con vocablo inglés llamamos un «sportsman», un deportista, suele ser un señorito frívolo que no siente la pasión, la noble pasión del juego de la vida". Don Miguel también firmó: "Los satisfechos, los felices, no aman; se duermen en la costumbre". Los últimos acontecimientos en "Champions League" han "desnudado" todas las expectativas de los aficionados de Barcelona y Real Madrid, por cuanto ambos perdieron sendas eliminatorias con dos equipos alemanes, respectivamente Bayern de Münich y Borussia de Dortmund. Incluidas las de la prensa especializada por evidentes motivos comerciales. Las últimas ideas sociológicas aseguran que "los pobres tendrán que acostumbrarse a ser pobres..." Pero, en asuntos de fútbol, lo peor va a ser que los ricos no ganen tanto como ellos creen merecer. Mientras que los pobres ya están más acostumbrados a perder...

• Peter Esterházy, escritor, contó la pasión futbolística en "Sin arte": "En una dictadura todo el mundo busca un camino de huida. Luego llega la libertad y la gente no sabe qué hacer con ella: está preparada para sobrevivir, no para vivir..." (...) "Los que desprecian el fútbol tienen razón, su degradación es objetiva, pero yo no veo las cosas repugnantes que lo rodean, solo lo que sucede en el campo, y el juego en sí puede ser tan refinado como para complacer las exigencias del intelectual más pedante. No me interesa la violencia, la corrupción... O sea que sí, podríamos decir que fracasé como intelectual: me gusta el fútbol". El enfrentamiento europeo, norte-sur, se resolvió a favor de los primeros, o sea, los alemanes.

• J. Huizinga escribió su "Homo ludens" a finales de los años 30: "El juego es más viejo que la cultura; pues por mucho que estrechemos el concepto de ésta, presupone siempre una sociedad humana y los animales no han esperado a que el hombre les enseñara a jugar. Con toda seguridad podemos decir que la sociedad humana no ha añadido ninguna característica esencial al concepto de juego".

• El antropólogo Marc Augé analiza en su nuevo ensayo sobre el futuro que viene todas las tensiones causadas por el fracaso de las utopías. Aunque se refiere a los temas políticos actuales, me interesan sus ideas por si podemos transportarlas al mundo del fútbol. Él dice: "Esa es la paradoja: el etnólogo estudia la realidad social en un contexto y, hoy en día, el contexto es siempre planetario. Incluso para una pequeña tribu amazónica". El sábado día 4 de mayo, el Valladolid de Djukic jugó en el Bernabeu, perdiendo por cuatro goles a tres. Previamente, el entrenador vallisoletano había declarado: "Prefiero que mi equipo apriete al rival arriba. Esto depende del tipo de jugador que tengas. No somos un equipo que pueda aguantar metido en el área porque no tenemos esta mentalidad. Atrás nos desesperamos y cometemos errores defensivos". Ampliaba el entrenador: "No se trata de correr más sino de estar concentrados: si el equipo está bien situado y presiona al mismo tiempo los recorridos son más cortos, más intensos y eficaces. Si el equipo está alargado el desgaste es enorme porque corre y nunca llegas... el contrario emite señales en cada momento. Un rival de espaldas es una señal de que la línea suba para apretar. Un pase para atrás es una señal de que hay que salir. Un pasador que levanta la cabeza..." Y además señalaba: "Hay muchos prejuicios en la cabeza de los jugadores, intento inculcarle a mi equipo que es tan bueno como cualquier otro. Pero claro que hay altibajos... Yo les puedo decir misa pero hasta que ellos no tengan sus propias experiencias no se van a convencer. Esta temporada les ha servido para convencerse.... nadie quiere sentirse un equipo pequeño... Llevo 20 años en España y me he educado aquí... Lo que he conseguido conservar es el espíritu guerrero, de lucha, balcánico. Aquí he aprendido a domarme a mí mismo".

• M.A., como antropólogo, es rotundo sobre el fracaso de la utopía del XX: "La desigualdad entre los más ricos de los ricos y los más pobres de los pobres crece..." Sin embargo, Djukic no atendió a estas razones sociológicas y su equipo practicó lo que teóricamente diseñó y su desempeño fue el éxito de un equipo pobre durante muchos minutos del partido; incluso perdiendo, meter tres goles en el Santiago Bernabeu es un hito señalado. Lo que pasa es que eso solo no suma y tiene que acumular la suficiente puntuación para no perder la categoría. La utopía necesita de realidades para que aquella se cumpla. Precisamente el domingo 5, el Betis jugó en Barcelona y fue casi un "partido espejo" al del Bernabeu; en ese caso fue el Barcelona quien ganó por cuatro goles a dos.

• "Yo no odio al fútbol, yo odio a los apasionados del fútbol (...) El aficionado tiene una extraña característica: no entiende por que tú no lo eres, e insiste en hablar contigo como si tú lo fueras". (Umberto Eco).

MAROGAR (5.mayo.2013)

Sezione: Editorial y Opinión / Data: Dom 05 mayo 2013 a las 23:38
Autore: MAROGAR .
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