¿Y qué es el fútbol en la temporada 2018/19?

07.06.2019 22:56 de MAROGAR .   Ver lecturas

“La sabiduría de la vida consiste en eliminar lo que no es esencial”. (Lin Yutang).

            Las finales de los Campeonatos europeos (Champions y Europa Ligue) no han dejado un buen poso de buen fútbol en los partidos de las finales correspondientes. Han dejado un dato apabullante e incuestionable cual es que los cuatro equipos contendientes eran ingleses. Demasiado éxito acumulado. Y con un historial relevante, aunque no fuera espectacular el desarrollo de los dos partidos finales. Por supuesto, nada que ver con las expectativas creadas y con la madurez de que ninguno de los equipos perdedores haya despedido a su entrenador, o haya echado a la mitad de su plantilla, maniobras con las que se disfruta en la Liga española al menos en los debates periodísticos meramente populistas. Un proceso de inmadurez preocupante. Soy amigo de valorar las trayectorias, la historia realizada y los porqués de haber llegado a esta situación competitiva, mientras que otros equipos muy relevantes no fueron capaces de estar ahí: Juventus, Bayern Münich, Barcelona, Manchester City, Atlético de Madrid, etcétera.  Aunque pueden haber realizado buenas temporadas, incluso sin haber ganado un trofeo específico.

            En mi libro “Esplendor en la hierba” reflexioné: “A tenor de lo que cada cual entiende qué es el fútbol, esta pregunta podríamos considerarla como metafísica. Es verdad que la mayoría de la gente cree saberlo todo del fútbol (tácticas, economía, futbolistas, entrenadores, directivos, psicología del juego y sus protagonistas, educación y formación de la cantera, etc.) Pero, ¿el fútbol sólo son goles? ¿El fútbol sólo son futbolistas millonarios que resuelven con fruición sus habilidades con el balón? ¿El fútbol sólo son presupuestos y dinero? ¿El fútbol es así…? Porque para unos el fútbol será dinero fácil, para otros marketing y economía, para otros sólo existe el fútbol de sus equipos favoritos cualquiera que sea su propuesta; en todo caso nunca las visiones serán completas y suelen esgrimirse las partes de un todo”. También escribí: “El escritor checo Milan Kundera, buen “futbolero”, contestaba a Philip Roth unas cuestiones plasmadas en el libro de este último, “El oficio”. Es verdad que dialogaban en un contexto alejado del fútbol: “La estupidez de la gente procede de tener respuesta para todo”. Y eso que, seguramente, no han escuchado nunca la expresión más pura que se haya podido elaborar: “Fútbol es fútbol”. 

              Son bastantes los que aún propagan aquello de que “en el fútbol ya está todo inventado…” Por eso no deja de ser una conclusión dramática como expresa Milan Kundera: “… Hoy en día, en el mundo entero, la gente prefiere juzgar a comprender, contestar a preguntar”. Espectacular retrato de los hombres del fútbol a mitad de 2019. Tampoco es la primera vez que me adhiero a las opiniones de Juan Cruz, un excelente pensador de fútbol muy adicto a su Barcelona de siempre. Y nos ilustra en asuntos que son también de mi incumbencia y que vengo relatando a mi manera: “Una Liga que acaba, una ilusión que se mella, una victoria que explica el sacrificio de los días, el bochorno de las derrotas, las recuperaciones del ánimo y del juego. El fútbol, un juego que es imán que parece aún un deporte infantil, en el que seres humanos en edad adulta aún se ponen de corto para convertir en ilusión aún lo que es sobre todo un negocio. Ahora estamos a unos pasos de acabar el campeonato principal, y aun luchan abajo, contritos, grandes equipos a los que la realidad empequeñece ante el miedo al abismo del descenso. Otros, allá arriba, piensan en arreglar los desperfectos de una temporada en la que las cosas no fueron las soñadas”. El fútbol, deporte y juego, siempre sujeto a cambios según las épocas.

              En el Primer Reglamento de la “Football Association de 1863” se reflejaba (Leído en “Breve Historia del Fútbol”, de Marcos Uyá Esteban: "Un jugador se encontraba en posición de fuera de juego siempre y cuando estuviese más adelantado que el balón jugado por un compañero suyo”. Como todo deporte, se exige una condición atlética superior a lo normal y, como juego, el desempeño de unas leyes lógicas que para conocerlas y desarrollarlas el individuo precisará de una específica inteligencia. Sin duda, para comprender el espíritu del juego hay que documentarse sobre sus reglas y sus fundamentos técnico-tácticos. En todo caso, una característica singular es que el fútbol se juega con los pies, aunque se piense con la cabeza. Proveniente de un juego de combate como el rugby, el fútbol se clasifica como un juego de desmarque, de engaño, de avance superando las dificultades que te plantea el contrario dentro de unas normas generalmente aceptadas. Bien es cierto que el fútbol se critica cuando los árbitros no dejan las pugnas entre jugadores y se convierte en juego demasiado delicado, precisamente cuando en baloncesto hay más contactos directos que en el fútbol y se deja jugar bastante con esas manifestaciones físicas. Porque, en el fútbol, se suceden los duelos individuales después de regates, pases, centros y desplazamientos con o sin balón. En todo caso, los duelos individuales deben practicarse con lealtad, sin violencia, las cargas son válidas cuando el balón está de por medio, pero si se convierten en empujones para conseguir a toda costa el balón ello supone una deslealtad. Claro que hay recursos para salvar esos empujones y el jugador inteligente lo sabe muy bien, los pases, los apoyos, los desmarques, las asociaciones con otros jugadores, permiten una defensa más que válida. Al fin y al cabo, todo el juego es instrumental hasta que se produce el remate emocionante que resuelve el buen fin de cualquier acción, es decir, el gol. Por tanto, es una buena clasificación del fútbol convertirlo en un juego de desmarque. Y frente al desmarque siempre aparecerá el marcaje con el fin de evitar no encajar. Como ya escribiera en uno de mis libros, “ el fútbol es una pugna indescifrable”.

             Ya en el caso de jugar dos contra dos se plantea la tarea de vigilar no solamente al portador del balón sino también al que puede recibir la pelota y rematar. Si el número de jugadores por bando es pequeño, el marcaje estratégico se realiza por colaboración: Básicamente, a cada jugador se le asigna tácticamente un contrario con la tarea de poder hacerle frente si éste recibe la pelota. Para ello ha de pensar en cada momento dónde posicionarse. Sin embargo, a partir de un cierto número de jugadores por equipo y de unas ciertas dimensiones de campo, existe una regla relacionada con el marcaje estratégico que surgió en los orígenes del fútbol: el fuera de juego. Pero hay que saber contrarrestar los conceptos que rigen en el fuera de juego. Es una de las mayores complejidades del futbolista, de hecho, las leyes suelen ser simples, pero se están complicando con los matices, las aclaraciones, las circunstancias y tantas interpretaciones según qué momento y partido. Vean si no la vorágine en la que se mueve el VAR por una parte el nacional y por otra el internacional, con matices distintivos, lo cual ya se las trae… Y no digamos cuando acabamos enterándonos que la tecnología no es exacta y los sistemas de medida difieren de otros al uso. La desconfianza se traslada a la grada y no es bueno para el fútbol. Pero eso es tecnología mejorable.

             Y entre esta dinámica competitiva exagerada surgen noticias alentadoras hacia un fútbol más humanizado. Se enfrentaban el Leeds contra el Aston Villa. Los primeros se adelantaron en el marcador en el minuto 73 del partido, el problema surge porque ese gol llegó mientras un jugador del Aston Villa estaba tendido sobre el terreno de juego tras recibir un golpe. Los jugadores del Villa se quedaron paralizados a la espera de que sus colegas tirasen el balón, pero resultó que no fue así y marcaron gol. Al darse cuenta de dicha situación, Marcelo Bielsa pidió a sus jugadores que se dejasen marcar el tanto del empate. Por tanto, el partido acabó en empate a un tanto, quedándose el Leeds a cinco puntos. Bielsa declaró: “No les regalamos el gol, se lo devolvimos”. Esta autenticidad del fútbol es difícil encontrarla a estas alturas del fútbol del 2019.Pero ello solo puede prevenir de hombres del fútbol “auténticos” como es el caso de Marcelo Bielsa… Y, sin embargo, Marcelo Bielsa no consiguió clasificarse para conseguir la categoría superior, pero es posible que continúe una temporada más ejerciendo su magisterio.

             Quizás, a la vista de los dientes de sierra del fútbol y el comportamiento de sus protagonistas, me resulte gratificante un pensamiento del libro “Los 88 peldaños de la gente feliz” de Anxo Pérez que aplicaría ya mismo al fútbol: “Lo importante no es quienes son los culpables, sino cuales son las soluciones”. Y, últimamente, el fútbol sólo tiene una solución tangible para mejorar: ¡Gastar dinero en fichajes! Pecado de millonarios. Lo que da coherencia a este pensamiento: “El líder débil sucumbe a la tentación de culpar a sus seguidores, y con ello los aleja. El fuerte se culpa a sí mismo y con ello los inspira”. ¿Han encontrado Vds., en esta Liga 2018/19 algún jugador, entrenador, directivo, aficionado o periodista criticón que se culpe a si mismo de la planificación de su equipo, sobre todo si el equipo perdió algún título y no consiguió apenas objetivos? ¿Es que el buen fútbol no basta para disfrutar de nuestros equipos y estamos asediados mentalmente porque no ganamos un título en concreto? Tengo confianza que los experimentos negativos de esta Liga 2018/19 que acaba sirvan para incorporar mejoras importantes para Ligas venideras. 

           ¡Así de simple!

           Salamanca, 7. Junio.2019.