Una estrategia de mejora continua...

 de MAROGAR .  artículo leído 155 veces

“No es que no vean la solución. Es que no pueden ver el problema”. G.K. Chesterton.

            Aquellos profesionales del fútbol que buscan mejoras continuas en su desempeño acabarán siendo muy superiores en toda su carrera profesional, esto mismo ocurre en todos los aspectos de la vida. Porque, dicen, “la naturaleza humana es inherentemente reacia a asumir los riesgos que comporta adentrarse en lo desconocido”. Es inevitable, en todo grupo humano, la tendencia a ubicarse en posiciones de confort y acomodarse allí el mayor tiempo posible. Entre otras cosas, porque siempre se espera a que “el que manda” dicte como deben comportarse los demás. Y no es eso…

            Hay, para mí, muchos amaneramientos crónicos cuando sería deseable intensificar dos tipos de movilizaciones. Ocurre en las organizaciones que solo los que efectúan presupuestos económicos se sienten involucrados en los objetivos y los demás no se sienten concernidos hasta el punto de escuchar con frecuencia la manida frase “A mí que me digan…” Recuerdo la anécdota que contaba Vicente del Bosque cuando dirigía la cantera, siempre era el último que abandonaba la Ciudad Deportiva del Real Madrid y se dedicaba a apagar todas y cada una de las luces de las distintas estancias. O también de aquel otro empleado que llegaba a subirse a los tejados a la búsqueda de un balón “encolado” que nadie se había ocupado de recuperar… Son pequeñas muestras de gestos que tienen un valor ejemplarizante, aún en las cosas más mínimas unos se implican y otros menos…

            A mí siempre me gustó que los jugadores hicieran su propio inventario de cualidades a mejorar durante toda una temporada, además de escribirlas. Es la manera más efectiva de cumplir unos presupuestos cualitativos equivalentes a un contrato privado consigo mismo y con el equipo: Mejorar en los marcajes; conseguir una mejor defensa y recibir menos goles; mejorar el salto de cabeza y la acción de despejar más balones sin hacer falta; no cometer infracciones al borde del área; mejorar la utilización de la pierna inhábil tanto en el manejo como en el golpeo de balón; creación de un mejor ambiente de trabajo en el equipo, aumentar las anticipaciones y recuperaciones de balón, etcétera. Muchas de las mejoras individuales significan un cumplimiento de objetivos individuales que repercutirán en las mejoras colectivas.

Lógicamente, al quedar escritas todas las mejoras previstas por el interesado, el futbolista puede revisar los avances en sus actuaciones con cierta periodicidad. Por otra parte, los intentos de mejora necesitan análisis cualitativos de las causas para encontrar soluciones duraderas para el futuro. A algunos esto les sonará a “chino” porque no se hace habitualmente, ni en el fútbol ni en otros trabajos. Porque ganar un campeonato no es un objetivo tangible para un solo jugador sino un deseo, una carta a los Reyes Magos, ganar una Liga es la consecuencia de muchas mejoras prácticas. Por ello, se trata de diferenciar las mejoras prácticas de uno mismo y no confundirlas con los sueños irrealizables. Cualquiera que sea el posicionamiento individual, deberemos hacernos preguntas de cara al rendimiento y aportaciones del equipo: ¿En qué contribuyo yo al conjunto…? ¿En qué estoy lastrando al equipo…? ¿Cuánto tiempo tardaré en aportar la suma de mejoras comprometidas…?

Cesc Fábregas, ahora mismo, no juega habitualmente y su entrenador Conte ha dispuesto que juegue con los equipos Sub23 a fin de mejorar la forma. Pero no es fácil digerir dicha situación por parte del interesado. En el Barcelona se preguntan por los motivos de que Busquets no rinda como tantas otras veces. Algunos opinan que “esta temporada se han producido varias lesiones importantes como las de Iniesta y Messi, los que han llegado todavía no le han cogido el sitio…” Otros piensan que “la mochila que lleva Busquets es mucho más pesada y requiere un esfuerzo mayor. Sus escoltas no están tan cerca y los ajustes no llegan”. Y tampoco hay que olvidarse de que “El equipo juega ahora más estirado. Hay que correr muchos más metros y llega más justo”. Hasta se llega a pensar que “Es una saturación mental”. Pero la conclusión final es muy positiva: “Recuperará el nivel”. La pregunta sería, ¿qué está interiorizando el propio Busquets…?

Dicen de Cristiano Ronaldo que “Con once años se incorporó con lágrimas en los ojos a la disciplina del Sporting de Portugal”. Allí formaron a la persona y al futbolista. Dejó Lisboa con 18 años, Ferguson lo hizo mejorar en el Manchester United, en el Real Madrid está batiendo todos los rtécords como goleador nato, y ha vuelto a jugar al Estadio Alvalade con 31 años, que lo vio crecer. En esta ocasión no marcó ningún gol. Pero regresó como un profesional más completo, mejorado, cambiado sin duda por su superación personal a diario, Y, sorprendentemente, aunque sigue marcando y jugando muchos partidos, entrena sistemáticamente como si tuviera veinte años. Y esa es la cuestión más difícil de estos líderes futbolísticos que habiendo llegado al culmen, piensan que todavía pueden encontrar mejoras y no solo económicas… Ahora que Messi no acaba de aclarar su futuro más inmediato en el Barcelona, otros acechan como hienas por una presa tan preciada...

Salamanca, 28.noviembre.2016.