Torear no es salir a pegar pases...

 de MAROGAR .  artículo leído 163 veces

"Uno no puede pensar en el arte, porque ¿el arte qué es? Hay que soñar en tu faena, quizá sí se deba de estudiar, pero no el arte en sí, sino “esto haría, esto no haría”. (Opinión de un torero).

La crónica de la corrida celebrada en Sevilla en fechas pasadas decía que el presidente negó sendas orejas a Padilla y El Fandi, pedidas con entusiasmo por el público. Firmó Antonio Lorca que “El toreo es un sentimiento y para expresarlo hay que poseerlo. El toreo brota del alma y hay que sentirlo muy dentro. El toreo es una expresión íntima; es trazar sueños desde la entrega total y la profundidad; es gastos, dominio, sapiencia, gracia, inspiración, creatividad, magina, poderío, pundonor, arrojo… El toreo es un arte, una de las bellas artes. Por eso, torear no es salir a pegar pases; torear no es ponerse delante de un toro con pretensiones pintureras e intenciones tremendistas. Eso es otra cosa”. ¡Qué bonito! Y esta realidad se puede dar también en el fútbol, me remito al partido Real Madrid-Atlético de Madrid, buen fútbol en muchos momentos y también acciones sueltas que no llevaron a ninguna conclusión, porque en el fútbol “regatear mucho y dar pases en cantidad no es jugar al fútbol”. Fue sorprendente que el Atlético de Madrid no tirase una sola vez a puerta y, después del partido, anunciasen unos y otros que podrían ganar 4-0 al Real en el Calderón… ¿Por qué no lo intentaron en este primer partido sin esperar al próximo?

Zinedine Z., últimamente ha tenido críticas demasiado fáciles. Cuando yo entrenaba se manejaba en privado y en público por los entrenadores: “En este equipo no hay titulares ni reservas”. Zidane es el primer entrenador que ha alineado dos equipos distintos en varios partidos de la Liga española y ambos bloques han ganado jugando bien. Ahora se hacen malabares con pequeñas decisiones del técnico, me parecen lamentables las dudas lanzadas sobre Z.Z., en el partido contra Barcelona, yo mismo aseguré que el R. Madrid es un “equipo inmaduro tácticamente” porque quisieron ganar aquel juego con diez jugadores cuando un empate resolvía prácticamente la Liga. Sin embargo, en el último partido contra el Atlético en “Champions”, el R. Madrid jugó un partido muy completo en diversas facetas del juego, colectiva e individualmente.

Ahora todo el mundo habla bien de la excelente plantilla del Real, de las individualidades, de la excelente puesta a punto, como si Zidane fuera ajeno y no tuviera influencia en su desarrollo lo cual me parece una injusticia supina… Me gustó un artículo (Jaime Rodriguez, ElMundo,4.05.2017) que sintetizo: “No es el francés entrenador de discurso épico, ni busca la fibra. Nada sensiblero, curtido en el barrio marsellés, de inflexible padre argelino. Parco en palabras, confía en la profesionalidad de su tropa. A él, cuando era jugador, el verbo excesivo le cargaba. Mejor órdenes concretas, pocas pero acertadas indicaciones”. (…) “De nuevo ante los rojiblancos, repitió un mantra grabado a fuego en el vestuario. Así salieron tras el descanso, con el capitán a la cabeza, todos repitiendo lo mismo: “Chicos, vamos, portería a cero”.  En tan febril intensidad defensiva cimentó el Real Madrid una de sus mejores noches europeas de la última década, en el podio junto a la goleada en Múnich o la remontada al Wolfsburgo. Perfección en los cortes, puntería en la definición, portero en su sitio y cambios que sumaron”.

Me encantó que Mata, jugador del Manchester United, nos diera una de las claves más ignoradas por el mundo del fútbol y en la que tanto insisto: “Gestionar personalidades casi importa más que la táctica”. (Entrevista de Jordi Quixano) Seguimos presumiendo de que sabemos de fútbol porque nos regodeamos con los dibujos y formaciones de los equipos, incluso moviendo a los jugadores como piezas de ajedrez. Y Mata asegura a Quixano: “(El entrenador ideal) debe ser un líder en las buenas y en las malas, que intente sacar lo mejor del jugador. Es complicado, pero gestionar personalidades casi es más importante que lo táctico o lo físico. Es tener la capacidad de motivar a los jugadores y la comunicación debe ser de manera positiva, que el ambiente sea bueno. La gente se expresa mejor cuando se siente cómoda. Eso ocurre en el fútbol y en todos los trabajos”. (…) “No es fácil hacer amigos en un vestuario. Vives con 25 personas y unas 15 nacionalidades distintas. Y todos tienen el objetivo de jugar, por lo que siempre hay esa sensación de competitividad. Pero he hecho amigos de verdad porque estás con ellos día a día y si el otro es buen tío y hay empatía, se pueden sentar las bases de una buena relación. Las relaciones se forjan sin elegirlas. El fútbol es la mayor fuerza de unión en el mundo junto a la música”.  Precisamente ese es el mayor valor que ha demostrado Zinedine Zidane con el Real Madrid. Lo han querido dirigir desde los medios, hacerle las alineaciones, imponerle a jugadores, y él ha estado firme en sus decisiones. Incluida la alineación de Bale contra el Barcelona aunque no resultara efectiva a última hora. ¿Quién presionó al Cholo Simeone cuando alineó a Diego Costa en aquel partido final de “Champions” contra Real Madrid? El jugador se comprometió, estaba convencido de su salud pero la realidad descubrió sus límites. En condiciones normales, Bale podría haber jugado 60 minutos y a partir de ahí Zidane lo hubiera retirado pero no aguantó ni 40 minutos. Era un riesgo a correr; y se corrió… ¿Quién está libre de errores, incluidos los periodistas…? Con lo fácil que lo tenía Zidane “dando pases buenos” cara a la galería y hubiera cumplido con alinear a Isco, por ejemplo, en aquella ocasión… Pero decidió lo políticamente incorrecto que es un buen síntoma de entrenador con ideas y carácter. Pero para su consolidación, lo más inmediato es que gane la Liga española…

Salamanca, 4 de mayo de 2017