Todavía queda mucho por descubrir en el juego del fútbol.

 de MAROGAR .  artículo leído 172 veces

“Mi ego exige – para mí mismo – el éxito de mi equipo”. (Bill Russell).

            En estos días se produjeron las eliminatorias para la “Copa del Rey” en España, y  surgieron sorpresas notables no previstas. Sucedieron nuevos resultados dignos de estudio detallado. El martes 23 fue eliminado el Atlético de Madrid por el Sevilla, en un marcador de 5-2 entre los dos partidos, lo cual denota que el Atlético recibió más goles de lo que está acostumbrado. Ya no está en “Champions” y “Copa del Rey”, todavía los más hinchas intentan justificar los hechos. Menos mal que Simeone, muy profesional, admitió la derrota y fijó su plena responsabilidad. En esta ocasión, como ocurrió muchas veces antes, no se amparó en la diferencia de presupuesto. Perdió contra un Sevilla que ha resurgido en pocas jornadas y que tampoco les supera en inversiones de jugadores. “Necesitamos mejorar en las transiciones de juego, llegar con más gente al área, potenciar el trabajo colectivo que hace el equipo y sobre todo lo más complicado es manejar las situaciones de los chicos que no entran desde el inicio. Los extremos son malos, los representantes ayudan poco para que genere un trabajo en equipo, cuando juegan parecen buenos y cuando no lo hacen parecen malos. Las plantillas toman valor con los cambios”.

El miércoles 24, en el Bernabéu, el Real Madrid llevaba un gol de diferencia obtenido en campo del Leganés. Con un 61% de posesión, pareciera que este segundo partido sería superado con creces. Y no fue así, el Leganés hizo un partido muy sólido, y marcó el primer gol que equilibró la eliminatoria. A los pocos minutos, Benzema marcó el empate. Yo había puesto un twitter antes de finalizar la primera parte: “Real controla y domina, con toques y apoyos tan cortos q la presión de los jugadores del Leganés llegan con facilidad... El toque predispone el dominio del juego, pero deben buscar superioridades y traspasar líneas hacia la portería contraria, querer el gol ya... Sin embargo, a la salida de un córner en la segunda parte, Leganés superó 2-1 al Real Madrid que dominó al Leganés hasta el borde del área de penalti, pero sin hacer paredes ni penetraciones, sin chutar a puerta a distancia, sin atravesar líneas, sin crear superioridades, los jugadores sólo corrían con balón y no desmarcaban sin él, los centros a la olla fueron reiterativos, imprecisos e insuficientes. Es de los partidos que menos tiros a puerta ha realizado el Real Madrid. El “Pepinazo” del Leganés se cumplió, con relativa tenencia de pelota (29%) fue capaz de marcar dos goles y se mostró ordenado, igual que compacto. El Real ha sufrido en esta ocasión el exceso de rotaciones enfrentándose a un partido “macho” con jugadores todavía en formación, quizás un exceso de confianza después de la victoria en Leganés. Tampoco me corté al final del partido: “Es posible que ZZ haya confiado en exceso en jugadores aun en formación. Pero los jugadores son los principales responsables por sus bajas prestaciones en el partido de hoy y anteriores. Lo peor es que se están minimizando los excelentes méritos del Leganés que hizo un estupendo partido”. Garitano, el entrenador del Leganés, aseguró: “De vez en cuanto, estas cosas son buenas para el fútbol". Con lo que estoy de acuerdo... En el partido de Vitoria, el Alavés fue capaz de superar al Valencia en el partido de vuelta e igualar el primitivo 2-1, llegando a la prórroga que, finalmente, ganó el Valencia. Un buen susto, sin duda, frente a un Alavés que perdió en la lotería de los penaltis. 

Una vez más proclamo que el futbol es una “pugna indescifrable”. Pero esa pelea franca en un partido de fútbol, en una competición, por conseguir los diversos objetivos no culmina en reglas fijas; porque lo que dio juego ayer, deja de tener vigencia hoy. Uno se puede frustrar porque los tuyos no son capaces de hacer lo mismo todos los días, no aceptas que la inspiración a veces no llega, los estados de ánimo son cambiantes y, además, los equipos contrarios se comportan de manera distinta a lo previsto. Y en ese carácter indescriptible nos movemos una y otra vez. El fútbol obedece a parámetros volubles porque ni los propios interesados pueden definir con claridad el por qué las cosas no salen hoy si ayer sí salían… Y no es por falta de actitud, ni de entrenamiento, ni de dejadez, los despistes no se saben por qué se producen y degeneran en malos resultados, siendo indescifrables las consecuencias. Luego, visto lo visto, se harán nuevas previsiones para un próximo partido, pero, nadie, asegurará que todo está corregido y saldrá a la perfección en próximas actuaciones. Y el jueves 25, el Barcelona había perdido, contra costumbre, con el Español por 1-0. ¿Demasiada poca renta?  Los barcelonistas se pusieron pronto por delante marcando dos goles. Sin embargo, observando los últimos minutos del partido se pudo comprobar que el Barcelona fue muy superior y la incapacidad del Español de llegar con peligro a la portería contraria, de hecho, hasta el último minuto del partido un gol del Español hubiera eliminado al Barcelona. Y no llegó. Siendo muy interesante la tranquilidad del equipo, la serenidad del bloque y de los aficionados que nunca mostraron desconfianza y animaron a su equipo, hasta disfrutaron unos minutos con el debut del brasileño Coutinho. Para mí lo inexplicable son las posturas contradictorias de las aficiones del Real Madrid y el Barcelona, si bien las comparaciones resultan odiosas. Incluso, en esos minutos finales, hubo una acción “dudosa” que a mi me pareció penalti del Barcelona que no se pitó; y un remate de cabeza de Messi al poste derecho del portero. Pero, sin embargo, no se oyeron pitos ni reprobaciones nerviosas del público. También, los eliminados Atlético de Madrid y Real Madrid lo encajaron de manera distinta. Hubo menoscabo para las decisiones de Z.Zidane poniendo en duda su sabiduría futbolística; sin embargo en el Atlético salió el presidente Cerezo a decir que “Simeone no tiene ciclo, es interminable”… Por tanto, Barcelona, Valencia, Leganés y Sevilla jugarán las próximas eliminatorias cuyo sorteo del viernes 26 de enero determinó los emparejamientos Barcelona-Valencia y Leganés-Sevilla. ¡A jugar!

Sam Walker publicó “Capitanes” ahondando en la “fuerza oculta detrás de los mejores equipos de la historia”. Y llegó a conclusiones no solo en el fútbol: “No se trata del entrenador, ni de la estrella. No es el dinero ni la estrategia. Es una cuestión totalmente distinta”. Llegando a localizar patrones comunes de los superequipos. Y logró sintetizar el liderazgo de dichos capitanes: “Raros, poco sociables, no muy talentosos, malos comunicadores, rompían las reglas y, en vez de reclamar atención, preferían un segundo plano”. (…) “Cuando he tenido ocasión de observar entre bastidores a equipos de deportistas de élite, siempre he prestado la máxima atención. He estudiado cómo se hablaban entre ellos, he tomado nota de sus manías y de su lenguaje corporal y me he fijado en los rituales que realizaban antes de cada partido…. Pero, lo que me llamaba la atención, más que ninguna otra cosa, era la eficiente homogeneidad de aquellos equipos y lo despreocupadamente que sus miembros hablaban de la victoria. Era como si formaran parte de una maquinaria en la que cada muesca y engranaje funcionaran con la precisión deseada. “Tú haces tu trabajo para que todos los que te rodean puedan hacer el suyo – dijo una vez Tom Brady -. No hay mayor secreto”. (…) “He revisado y analizado los logros de más de 1.200 equipos de todo el mundo pertenecientes a 37 grandes categorías deportivas desde la década de 1880. He buceado en cientos de libros, artículos documentales, trabajos científicos y estudios estadísticos… Cuando empecé, no esperaba llegar a una conclusión rotunda”. (…) “Es la idea de que el ingrediente fundamental de un equipo que llega a convertirse en uno de los grandes de la historia, y logra mantenerse ahí, no es otro que el carácter del jugador que lo lidera”. Es una conclusión rápida, aunque otras veces apunté la distinción de que, en los equipos, hay varios liderazgos: Técnico, mental, relación, etc. Quizás la falta de liderazgo fue el mayor problema del Real Madrid para enfrentarse al Leganés y eso que estaba en la alineación Sergio Ramos pero su influencia en el juego fue poco relevante… Lo mismo que en el Atlético donde el “puñal” Diego Costa no pudo alinearse cuando las carencias atléticas vienen más por ahí…

            Carlos Lago Peñas y Joaquín Lago Ballesteros escriben (“¿Por qué? Verdades y mentiras sobre el rendimiento del fútbol”) sobre “las diferencias entre los equipos ganadores y perdedores”: “La acumulación de investigaciones científicas en los últimos años ha permitido generar algunas orientaciones para el análisis del rendimiento en el fútbol”. (…) “Las diferencias entre los equipos ganadores y perdedores radican fundamentalmente en la frecuencia y eficacia de sus disparos y pases, de forma que los equipos con éxito exhibirían valores más altos en estos indicadores”.  (…) “Tres reglas básicas han sido aceptadas en el análisis del juego y la evaluación del rendimiento: a) El comportamiento estratégico de los jugadores y equipos puede modificarse a lo largo de un partido: debemos analizar las pautas sistemáticas de la actividad de los participantes en episodios similares dentro de un mismo partido o en encuentros diferentes. b). Los equipos tienen diferentes estilos de juego: no se pueden utilizar y cuantificar los mismos indicadores del rendimiento para todos. c). Las variables situacionales del juego (la localización del partido: jugar en casa o fuera, el marcador parcial: ir ganando, perdiendo o empatando y el nivel y estilo de juego del oponente) pueden influir en el rendimiento técnico-táctico de los futbolistas y equipos”. Efectivamente, se da por hecho que el equipo con más posesión es el que tiene más potencial para ganar, lo que pasa es que dicha posesión está sujeto a más análisis cualitativo, la actitud de atacar o defender ya en campo propio o ajeno, las reacciones en el partido de los dos equipos, etcétera. “Parece que ofensivamente los equipos ganadores realizan más lanzamientos, tanto totales como a portería, que los equipos que empatan o pierden, y además muestran una mayor eficacia. Adicionalmente, los conjuntos ganadores tienen una mayor posesión del balón y realizan más pases con éxito… Como valores de referencia, con datos de la Liga española de fútbol, los equipos ganadores realizan 14 lanzamientos por partido, con un índice de eficacia del 46% (es decir, 6 lanzamientos terminan entre los tres palos)”.

Me encantó leer a Sam Walker, en su libro “Capitanes”, unos pasajes de aquella Hungría de los años 50 que pudo sorprender al mundo con su fútbol mágico. “Dado que los márgenes son tan estrechos, es justo decir que cualquier equipo que se enfrenta a los adversarios más duros del mundo y gana holgadamente está haciendo algo extraordinario. Pero ¿qué decir de un equipo que gana casi cada partido que juega durante seis años consecutivos?” (…) “Antes de Hungría, se consideraba que los equipos de fútbol eran colecciones de individuos con órdenes concretas de hacer cosas distintas. Se suponía, por ejemplo, que un extremo izquierdo tenía que patrullar por la línea de banda izquierda, mientras que la tarea de un delantero centro consistía en jugar hacia delante en cualquier momento con la vista puesta en la meta, nada más y nada menos. El “Equipo de oro” húngaro destruyó esa concepción. No respetaba esa clase de rigidez; era un equipo fluido. Los jugadores cambiaban sin cesar de posición y de disposición dependiendo de las circunstancias…” (…) “Aquella escuadra húngara era fácilmente así de buena, si no mejor. Era un grupo de individuos que de uno en uno resultaban de lo más corriente, pero juntos… eran potentes, mágicos. Nosotros no fuimos los únicos a los que desconcertaron. Le pasó a todo el mundo”.  ¿A qué les recuerda esta historia? Me reafirmo, una vez más, que no podemos suscribirnos al absolutismo del “modelo único” del fútbol. El ejemplo de Hungría confirma que el fútbol no solo es una práctica atlética sino que se puede ganar con un perfeccionamiento técnico-táctico, se supone que también con aportaciones mentales capaces de coordinar un trabajo cohesionado en equipo…

Salamanca, 26. Enero. 2018.