Talento de "ojeador".

 de MAROGAR .  artículo leído 175 veces

“No hay nada en la vida tan bello, tan grato y tan grande como las cosas misteriosas”. (Chateaubriand).

Siempre hubo “ojeadores” en el fútbol para descubrir talento. Monchi ha sido durante años el prototipo, realizó una labor excelente en Sevilla que continúa en la Roma italiana ahora mismo. Saqué conclusiones de la entrevista que realizó Álvaro Corazón Rural, setiembre 2015, Jot Down, para entender mejor las complejidades del mundo futbolístico. “Aprendí a ser portero recibiendo los balonazos que me tiraban los mayores, perdí el miedo al balonazo rápidamente”. (…) “Víctor Espárrago yo lo recuerdo por ser el más duro de mi vida… las pretemporadas con Espárrago eran muy duras. Las sesiones de balón las hacíamos en una calle del campo de golf. En ese momento de la pretemporada Víctor no le daba ninguna importancia al balón… Corríamos por las dunas en la playa… Era bestial. Fue mi primera temporada como profesional y lo pasé fatal”.

“En la 92-93 vino Carlos Salvador Bilardo. Mi año favorito. Magnífico. Un sueño… Bilardo es la persona que más me ha influido en el fútbol y en la vida. Era un tío metódico, muy adelantado a su tiempo… lo tenía absolutamente todo bajo control. Yo no entro en la parcela táctica, que a mí su fútbol no me gustaba. Era de marcar al hombre, de conceptos que con Luis Aragonés se me cayeron… Era cuidadoso, como digo no dejaba nada al azar. Todos los detalles estaban controlados y esa obsesión la llevaba al extremo. Incluso lo exageraba todo…” (…) “Pero yo en eso soy muy parecido… Igual me preocupo por cosas que son banales, pero es mi forma de concebir este deporte”.

Al respecto del fichaje de Maradona por el Sevilla, señaló: “Carlos nos llevó a todos a una habitación y nos explicó que a partir de ese día en el equipo iba a haber dos grupos. Uno Maradona y el otro todos los demás. Todos lo aceptamos… Su adaptación al grupo fue muy rápida. Lo hizo fácil él”. (…) “Cholo Simeone vino un poco a la sombra de Maradona, llegó del Pisa. Era semidesconocido… El Cholo al principio no llamó mucho la atención porque técnicamente no era nada del otro mundo, pero cuando empezó a salir ese jugador que llevaba dentro, lo que se ve ahora, una verdadera roca, enseguida se convirtió en alguien importante… era un entrenador dentro del campo. Ordenaba, mandaba… Recuerdo que, como yo no jugaba, me quedaba después de los partidos a entrenar con ellos a que me lanzaran tiros. Maradona siempre le decía “¡Cholo, que tienes los pies redondos! ”… era muy bueno táctica y físicamente. Especialmente, su gran virtud fue que era muy inteligente. Mucho”.

“En el 93-94, Luis Aragonés llegó al banquillo. Es el entrenador con el que mejor he trabajado tácticamente… el equipo cuando salía al campo tenía perfectamente claro qué quería hacer. En aquellos años ya era un entrenador con el que se trabajaba la presión, se asociaban líneas. Tenía un proyecto complicado porque venía después de Bilardo, un entrenador con el que estuvimos muy implicados, no era fácil, pero logró dos campañas magníficas… Era un gran motivador, un tío trabajador, un gran analista. Fueron dos años muy bonitos y muy bueno” (…) “El concepto de dirección deportiva de entonces era diferente. Los entrenadores tenían más trascendencia sobre la decisión y Luis traía a gente cercana, que conocía”.

 “Reyes era un prodigio de la naturaleza. Un portento físico. Reyes es muy bueno técnicamente, pero entonces lo que rompía era su capacidad física. Podía jugar con un nivel de intensidad altísimo constantemente. Hacía esfuerzos una, dos, tres, cuatro, veinte veces. Eso era lo que le hacía distinto. Un jugador así nace una vez cada diez años y tuvimos la suerte de que naciera aquí. (…) El Sevilla de Caparrós tuvo fama de ser muy duro, no había jornada en la que no lo recordaran los periodistas. Más que duros, éramos fuertes, intensos, agresivos en cuanto a contundencia, pero matamos una vez a un gato y nos llamaron… ya sabes. Éramos duros, pero honestos, leales y varoniles”.

Dice el diccionario: “El que ojea o espanta con voces la caza”, en fútbol el “ojeador” es un observador especializado en detectar virtudes en los futbolistas de cara a ficharlos para una determinada plantilla, o concretar la manera de jugar los equipos contrarios a los que se enfrenta el propio equipo, con absoluta discreción. “El perfil de jugador que ficha el Sevilla es uno que destaca en un equipo pequeño, en una liga más o menos competitiva y viene aquí…” (…) “Tienes malos fichajes si no sigues tu estructura, si ficho tirando una moneda al aire a cara o cruz. Pero si tú sigues la trayectoria al final no es un mal fichaje, sino un mal rendimiento porque no has sido capaz de adivinar que su adaptación no iba a ser la adecuada, o su acople al fútbol europeo, o que al final no es el perfil que necesita el entrenador”. (…) “Mi segundo, que no me gusta llamarlo así, es Óscar Arias. Después está el coordinador de área que es Miguel Ángel Gómez y luego tenemos trece personas más divididas en función de los campeonatos. Cada técnico tiene distribuido una serie de ligas a las que sigue, son responsables de esos países y van aportando información a nuestra base de datos; luego tenemos reuniones mensuales… El trabajo de seguimiento hay que tenerlo acabado por abril o mayo”.

Sin duda, “ojear” a futbolistas no es una labor sencilla, debe revestirse de una metodología, estos personajes anónimos disponen de una sabiduría peculiar con la que capitalizan para su club su manera de hacer. Y un “pero” singular para los clubes, teniendo buenos observadores externos se despreocupan de su propia cantera, relegándola a una segunda línea de captación…

Salamanca, 26 setiembre. 2017.