¡Sólo habrá un equipo feliz... Y muchas opiniones fallidas!. 2 de 2.

 de MAROGAR .  artículo leído 424 veces

“Somos lo que hacemos, no lo que pensamos, ni lo que sentimos”. (Anónimo).

La Cibeles y Neptuno; Neptuno y La Cibeles. Ambas aficiones deberían haberse reunido allí, cada cual con su símbolo, celebrando, con alegría y no con lloros, el partido ya ocurrió y el ganador fue el Real Madrid. Partido competido con alternancias en el dominio del juego y sin una claridad manifiesta de ninguno. Feliz el que ganó, Real Madrid, y desesperación en el Atlético porque será muy difícil tener una ocasión como ésta para haber ganado. Opiniones a raudales de distinto signo, cada cual aferrado a sus deseos y sus sueños, cumplidos y no cumplidos. Y todos, quizás, hayan sentido esta sensación: “La puerta de la felicidad se abre hacia dentro, hay que retirarse un poco para abrirla: si uno la empuja, la cierra cada vez más”. (Sören Aabye Kierkegaard).

Comenzó el juego con mayor dominio de pelota por parte del Real. El Atlético no llegaba a la presión y perseguían “sombras” porque el balón fluía a iniciativa del Real. Los dos equipos dibujaban sistemas tácticos acorde con sus hombres alineados: 1.4.3.3., el Real y 1.4.4.2., el Atlético. Y más complejo todavía, minuto 14, saque de falta por Kroos desde sector izquierdo próximo al área de penalti y remate final de Ramos en posición rayana en fuera de juego.  Bale se movía por todo el frente con gran actividad y menos en la banda derecha permitiendo en exceso las maniobras ofensivas de Luis Felipe por su sector durante casi todo el partido. A raiz del gol, repliegue excesivo del Real sin intimidaciones y recuperación de la iniciativa del Atlético. Era el minuto 34 cuando parecía que los colchoneros dominaban el juego, el Real no quitaba balón y dejaba la iniciativa incluso con una posesión del 53% del Real. Por parte del Real, el lateral derecho Carvajal con una tarjeta amarilla ofrecía huecos por donde el Atlético penetraba fácilmente. Sin embargo las ocasiones más claras eran del Real. Y al final del primer tiempo, la posesión de pelota reflejaba la actividad de las maniobras: El Real había rebajado su dominio al 48% todo un síntoma.

Segunda parte con cambio de hombres y táctica en el Atlético, porque Simeone retiró a un centrocampista (Augusto) e incorporó a Carrasco, un hombre muy rápido y habilidoso situado sobre “los miedos” de Carvajal... A partir de aquí dos equipos jugando en 1.4.3.3. Y al minuto 1, penalti de Pepe que Greezman tiró al larguero. Antes de fallar, me imaginé que el Atlético podía repetir lo que hizo el Real en Lisboa, remontar el marcador viniendo desde atrás. Momentos de confusión, arrebatos del Atlético pero con ocasiones muy contadas, el Real ahora “despejaba” balones en su área. En jugadas aéreas, se mostraba inferior el Atlético recibiendo  varios remates de cabeza. En el minuto 60 Simeone hacía “aspas” a los suyos para que animasen aún más, el Atlético tocaba y el Real haciendo la táctica del “embudo” defendiendo por acumulación pero sin entrar al contrario sin quitar ni anticipar, solo esperando el fallo. Minuto 71 y cambio de Isco x Kroos, en un momento que se necesitaba control se perdía a un “controlador” y se ganaba a un “llegador”… Era una fórmula y el mediapunta Isco ejercía de centrocampista con prestancia, con buen talante en el campo, adaptado a las necesidades del equipo. Quizás Zidane tomó la mejor decisión en el minuto 75, retiró a Benzema y entró Lucas Vázquez que, por fin, se puso en banda derecha a neutralizar a Luis Felipe consiguiéndolo en muchas ocasiones. Aquí se produjo un nuevo equilibrio porque Lucas atacó con gran frescura. Se criticó por el periodismo que Zidane había cambiado “demasiado rápido” a todos sus hombres (Un cambio fue por lesión de Carvajal), mientras que Simeone reservaba dos futbolistas para la prórroga. Sinceramente, la neutralización del lateral izquierdo del Atlético tan tarde fue de “ruleta rusa” al demorarse tanto tiempo. El Real seguía teniendo “arrebatos” atacantes pero no culminaba. Y en el minuto 79 Juanfran penetró por banda derecha para centrar pasado al poste alejado y acudir Carrasco al remate para empatar el partido. Sin duda, un momento cumbre. El Atlético parecía más pujante y entero que el Real justo en aquellos momentos.

Prórroga de 30 minutos, muchos jugadores contracturados de ambos equipos. El ácido láctico hacía estragos. Jugadores del Real como Marcelo, Cristiano o Modric estaban asfixiados y, menos mal, permanecían sólidos Pepe y Ramos con un inmejorable Casemiro en su misión coordinadora que ejercía de “Cenicienta” salvadora. El Atlético también se quedaba sin el “maratoniano” Koke que acabó rígido y tetanizado por el esfuerzo, además de Luis Felipe que realizó un partidazo pero exhausto por su gran esfuerzo… Pero Carrasco presentaba frescura y gran actividad atacante que al Real Madrid le costó contrarrestar. Llegó un punto que, como ocurre en estos partidos trascendentes, se produjo una transaccional, inteligente, mental, entre los dos equipos. “No podemos correr más…, anulemos las agresiones y nos la juguemos a los penaltis…” Así ocurrió. Empezó la serie, todos fueron marcando, Oblack apenas hacía sombra a los tiros de los jugadores del Real y el portero Keylor se tiraba siempre a su izquierda mientras que los del Atlético se la colocaban a la derecha. Lo mismo ocurría con el lanzamiento de penalti de Juanfran, pero éste le dio de interior, muy escorado y el balón golpeó la base del poste para que la pelota se alejase de la portería. A partir de este fallo, tan solo faltaba que el próximo tiro del Real Madrid entrase en la portería de Oblack. El especialista en suerte era Cristiano. Muy concentrado se ocupó de golpear con precisión, contundente, marcando a la izquierda del portero. Gol. Y la UNDÉCIMA se fue para el Santiago Bernabeu.

Las sensaciones al final del partido eran encontradas, el Atlético pudo ganar sin duda y remontar aunque el Real tuviera más ocasiones claras. El Atlético careció de mayor potencial ofensivo porque el juego de equipo fue suficiente en ocasiones para superar al Real en muchas fases. El Real, por su parte, no tuvo recursos colectivos para contrarrestar defensivamente en momentos cruciales, dejándolo todo al fallo del contrario. Fue un digno Campeón pero también pudo ser un digno Subcampeón con los mismos méritos esgrimidos. Quizás tendríamos que reflexionar sobre el razonamiento de Ralph Waldo Emerson: “Fue un gran consejo que un día escuché que le daban a un niño: Siempre tienes que hacer las cosas a las que le tienes miedo”… Un buen consejo para los dos equipos pero ya para otra ocasión…

Salamanca, 29 de mayo de 2016.