Ser objetivos; o subjetivos...

 de MAROGAR .  artículo leído 192 veces

“La única forma de enseñar es no pensar que ya no queda nada que aprender”. (Martín Caparrós)

Escribió Santiago Segurola: “De Gea complica el estilo”: “El estilo no es una cuestión ornamental en el fútbol, ni un recurso estético para complacer a los partidarios de cada manera de interpretar el juego. España eligió hace años un modelo que competía con otras interpretaciones anteriores, la mayoría muy poco productivas, a la vista de los malos resultados en los grandes torneos. Los éxitos en el periodo 2008-12 (dos Eurocopas y un Mundial) se debieron al perfecto ajuste entre el estilo que más convenía a las características de los jugadores, la calidad de una excepcional generación de futbolistas y la convicción febril para defender esa bandera del juego”. (…) “… los problemas comenzaron con De Gea. Italia no obligó a una sola parada de De Gea en todo el partido. Durante una hora ofició de espectador. La tímida presión de los italianos en el primer tiempo le permitió conectar fácilmente con los defensas, pases sencillos, pero fundamentales para establecer la mejor corriente posible para el juego: la posesión desde atrás y el aprovechamiento máximo de centrocampistas como Iniesta y Silva, los dos mejores de la Selección en la magnífica primera parte del equipo. Para un equipo como España, es decisiva la figura de un portero con criterio y buen pie para jugar. En cuanto a la agilidad y los reflejos, cuantos más, mejor, como sucede con todos los guardametas. El criterio comienza con la posición. De Gea suele jugar muy retrasado, mucho más cerca de la raya de gol que de la línea frontal del área grande. Se siente más cómodo. Por tradición, la mayoría de los porteros todavía son así. El problema es que esa posición también retrasa a los defensas y por extensión al resto del equipo. Por lo general, estos porteros funcionan mejor en equipos defensivos”.

También intento entender lo que Martín Caparrós relata en su libro “Lacrónica” al debatir con el maestro Kapuscinski, allá por 2002: “… en principio, la obligación del periodista era decir la verdad siempre… Una sociedad no puede existir sin información, sin intercambio de opiniones…” Igualmente “habla mucho del respeto por la verdad y los valores éticos”, a lo que yo me adhiero. “La instalación de una idea en la opinión pública es un proceso muy lento. La opinión pública va siempre por detrás de los hechos…” (…) “Hay que aclarar que la objetividad no existe… cuando uno selecciona lo que va a contar ya está eligiendo, poniendo su subjetividad en la elaboración de la noticia. Yo no querría usar una palabra dura, pero en esto de la objetividad hay mucha apariencia… Por no decir engaño”.

Confieso que yo mismo siempre me he enfadado con el periodismo que presume de subjetividad. Y continuó Kapuscinski: “Yo no creo en la distancia del periodista. Yo estoy por escribir con toda pasión, con toda emoción, los mejores textos periodísticos están hechos de pasión, de implicación personal en el tema. La teoría de la objetividad es totalmente falsa: la objetividad produce textos fríos, produce textos muertos”. A lo mejor lo que me desquicia es la falta de rigor, las excesivas informaciones comerciales rayanas en la bravuconada a favor de los equipos favoritos, y el abuso de ostentar camiseta y bufanda mientras se falta a la ética o a la verdad más evidente… Y Santiago Segurola continuó: “Casillas, que viene de una tradición más clásica, se esforzó siempre en la Selección por jugar más adelantado de lo que le apetecía y por distribuir la pelota en corto, a pesar de sus limitaciones con el pie. En ese aspecto, su aportación fue importantísima”. ¿Aportación “importantísima” de Casillas? Éste siempre fue muy torpe con el pie y en el juego por detrás de la defensa. ¿Segurola es objetivo o subjetivo…? Tendré que hacérmelo mirar…

Ferguson dice en el libro “Liderazgo”:  “En mi opinión, hoy en día solo hay dos jugadores fuera de serie: Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. Hay muchos futbolistas sensacionales e incluso muchos más excelentes, pero de los miles de profesionales que juegan en la actualidad solo Cristiano y Lionel se han ganado el derecho a que los describan como “fuera de serie”... En su día utilicé criterios subjetivos y objetivos para clasificar a los jugadores. Los subjetivos incluían la habilidad con ambos pies; el sentido del equilibrio, la disciplina con la que cuidaban la forma física, la actitud en los entrenamientos, la consistencia en los partidos y a lo largo de múltiples temporadas, la maestría en distintas posiciones y la forma en que aportaban estilo en los equipos en los que jugaban. Las objetivas, imposibles de cuestionar, son: los goles que habían marcado, los partidos que habían jugado con los mejores equipos del mundo, la cantidad de Ligas de Campeones y copas que habían conseguido y las apariciones en un Mundial. Cuando se utiliza este tipo de medida, es mucho más fácil definir los niveles más altos de rendimiento. Las personas que mejor lo saben son los otros jugadores”. Sin más arabescos, creo que es muy fácil de entender…

Ferguson concretó en sus memorias: “En el United fui manager en mil quinientos partidos, de los que perdimos doscientos sesenta y siete, empatamos trescientos treinta y ocho, y ganamos ochocientos noventa y cinco. Esto es pura objetividad, con datos. Quizás fue más subjetivo cuando afirmó: “El fútbol es uno de esos temas en los que todo el mundo es un experto, aunque su conocimiento del juego no llenaría ni un dedal”. Y un ejemplo de transparencia: “Antes de los partidos siempre tenía un nudo en el estómago. Era una sensación que no me abandonó nunca”.

Salamanca, 17.noviembre de 2016