¿Se puede seguir mejorando en el fútbol?

05.10.2018 11:59 de MAROGAR .  artículo leído 127 veces

“El deporte gusta porque halaga la avaricia, es decir, la esperanza de poseer más”. (Montesquieu).

            Cuando se pierde de manera sistemática se debe seguir trabajando para equilibrar puntos débiles. No queda otra.  Sería la actitud más conveniente. El aumento de primas, la subida de contratos y la ampliación de años, los castigos sistemáticos, nada mejorará si no se fortalece a las personas en su confianza. Incluso, cuando se pierde, todo a nuestro alrededor pareciera que se alinea para perjudicarnos, todos son botes falsos en el juego, el árbitro nunca favorece, todos los esfuerzos se realizan contra corriente y, ahora, el VAR tampoco evidencia la suerte que se necesita cuando se pierde. Pero tenemos que convencernos: “No hay técnico en el mundo que pueda hacer un equipo ganador sin buenos jugadores”, como asegura Tucho Méndez y que compartimos muchos.  Sin dudarlo, hacer más y mejor de lo estándar, durante un período más largo de tiempo, es un síntoma de buen y alto rendimiento.  Dice el proverbio alemán: “No es suficiente con apuntar, usted debe golpear”. Por eso, la pregunta clave que debe manejar todo futbolista que se precie es “¿Cómo puedo mejorar mis prestaciones?”

            Observo a distancia ciertas trayectorias futbolísticas que, por distintas razones, quedan entorpecidas. Bien por mala ejecución de sus propios talentos, bien porque el entorno no favorece. Tomás Abraham, filósofo, gran aficionado al fútbol dijo: “Ya no voy a la cancha. El hincha grita durante todo el partido, no solo en el gol, putea a sus jugadores, al árbitro. ¡Grita todo el tiempo! No lo soporto más eso”. Lamentable percepción, desde luego las prestaciones a superar se la dedicamos a entrenadores y jugadores, no a aficionados medio locos que usan el fútbol como pretexto. “A mí me entusiasma el pensamiento. Y en el fútbol, yo pienso. Es un entusiasmo pensante. El análisis de las cosas me da adrenalina. No me basta el sentimiento: tengo que poner el cerebro. Y el cerebro viene con emociones. No hay una dicotomía cerebro seco-corazón caliente. Yo tengo el cerebro caliente”. En ese ambiente de agresividad, da miedo escuchar lo que decía Roy Keane: “Me he peleado con tanta gente, que ya no sé a quién dar la mano antes de cada partido”.  Al niño alguien le tiene que transmitir experiencias: “No creo que la habilidad sea el resultado de entrenadores. Es el resultado de una historia de amor entre el niño y la pelota” decía Roy Maurice Keane.

        Estos días no han sido muy halagüeños para Real Madrid y su entrenador después de las derrotas en Liga y el último partido de “Champions”. Ya se olvidó el excelente partido contra la Roma(Uno de los mejores de los últimos años según el periodismo), pero no se le perdona que no marcase un solo gol contra el CSKA rusoy perdiera. Por el contrario, el Barcelona lleva una trayectoria similar en Liga a la del Real,pero el último partido en Wembley contra el Tottenham ha sido bastante afortunado, por juego y resultado de 4-2, por lo que se olvidó los últimos malos resultados ante Leganés o Athletic de Bilbao. Ayer mismo, jueves, en El Transistor, hubo un programa para mí “vergonzante” donde la mayoría de comentaristas hicieron apología del cese, apostando porque Lopetegui se vaya ya del Real Madrid. Son planteamientos impresentables, alentando a las masas hacia una determinada actitud y con muy poca objetividad. Esa falta de clase en el planteamiento llega hasta el punto de ignorar que el Real Madrid, en estos momentos, tiene los mismos puntos en Liga que el Barcelona, ambos empatados y liderando la clasificación, estando por debajo el Sevilla con un punto de diferencia y el Atlético de Madrid con dos. Por tanto, me parece partidista este tipo de planteamientos y muy poco rigurosos. El año pasado, el Real Madrid a estas alturas tenía cinco puntos de diferencia, por abajo, con el Barcelona y en “Champions League” llegó a perder contra Tottenham quedando este primero de su grupo y R. Madrid segundo. Luego, la historia está ahí, el Real quedó Campeón en “Champions”. Por tanto, me produce nuevamente urticaria el posicionamiento periodístico. Ya lo dijo Goethe: “Pensar es fácil. Actuar es difícil. Lo más complicado es actuar como uno piensa”. 

        Hablando de todo un poco, tomen nota de una jugada que sigo viendo en muchos partidos de profesionales y que todavía se siguen cometiendo errores, cuando ya en los años setenta estaba resuelta en sus soluciones prácticas de sencilla aplicación. Cuando se produce un fuera de banda que tiene que sacarlo un futbolista del “Equipo A”, a éste le apoya un compañero y se ofrece frontalmente dando la espalda al campo. De esta manera, el balón le llega al jugador que apoya y éste la devuelve, de primera, al futbolista que lanzó el fuera de banda con lo que el juego se inicia con el poseedor del balón viendo todo el campo de frente, con lo que localiza con facilidad a compañeros y contrarios. Parece una jugada rutinaria, simple, pero se olvida contrarrestarla. En tal jugada, un futbolista del “Equipo B”, debiera interponerse entre el futbolista que mueve el balón con las manos y el que le apoya para devolvérsela, con lo cual este tipo de marcaje impide que el “Equipo A” inicie la jugada con todo el campo de frente. Luego habrá otras jugadas, otras pugnas, otro tipo de marcajes, pero la simpleza de este marcaje en un fuera de banda se maneja también tácticamente y sin olvidarse por comodidad. “En el fútbol la peor ceguera es solo ver el balón” tiene razón Nelson Rodriguez.

          De chaval, llevaba mi diario relativo a los partidos de fútbol jugados. Tomaba nota de todas mis apreciaciones, de mi rendimiento, de mis fallos, de aquellos aspectos que tenía que superar en los entrenamientos o en el próximo partido. Dentro de las posibles mejoras, tenía una preocupación cual era que con 170 centímetros de altura mi posición de delantero centro requería una mejor ejecución en los remates de cabeza. Aquella vez que marqué de cabeza lo analicé en profundidad y lo anoté subrayando el hecho como algo extraordinario. Sin duda, todas aquellas notas me servían para mejorar y me ayudaban a visualizar más adelante el conjunto mejoras posibles lo que me permitían tomar conciencia de mis fuerzas y debilidades. De hecho, cuando empecé a jugar en profesionales con 15 años, con muy buen criterio, los entrenadores empezaron a alinearme en las bandas, bien derecha o izquierda porque me manejaba bien los dos perfiles y, de haber seguido ubicado de centro delantero, la velocidad era uno de mis fuertes, pero en los balones aéreos tenía algunos déficits. Esta costumbre de escribir las propias actuaciones ya la he recomendado otras veces, es fundamental para que nadie te tenga que instruir, sino que tú mismo tomas conciencia de las actuaciones y sus posibles mejoras o superaciones. Por eso me gustó leer lo que aseguró Cavani un determinado día: “Los resultados del fútbol quedan en el recuerdo, pero las vivencias quedan en el corazón para siempre”. Y amplió: “Perdimos porque es fútbol, hay que pensarlo así e irnos felices y orgullosos”. Otro buen futbolista como Busquets centra sus gustos: “Prefiero fabricar fútbol que rematarlo”. Y ese es el fundamento de un equipo de fútbol, una suma de complementariedades donde cual debiera estar a gusto con su misión. Eso sí, con mentalidad crítica sobre los propios desempeños y no ampararse en los errores de los demás. “Es sin duda un mal, estar lleno de defectos; pero es todavía un mal mayor estar lleno de ellos y no quererlo reconocer, porque es añadir todavía el de una ilusión voluntaria”, decía el escritor francés Blaise Pascal.

         En los aspectos específicos de buscar mejoras, los métodos pueden ser variopintos. Hace unos días se publicaba que Djokovic el tenista hubo un momento que se estancó y no mejoraba ni con cambio de raquetas, o modificar el movimiento de su servicio, o volver a utilizar el viejo equipo con el que antes ganaba. Sorprendentemente asegura que fue de excursión con su esposa durante cinco días a las montañas francés, aislándose y tomando las cosas desde una perspectiva diferente. “Desde entonces todo fue distinto”. Habiendo regresado al tercer lugar del ranking mundial. Sentado en una cumbre “sentí que tenía un nuevo aliento para este deporte”. El fundador de Atari, Nolan Bushnell aseguraba: “El ingrediente crítico es levantar tu trasero y ponerte a hacer algo. Tan simple como eso. Mucha gente tiene ideas, pero muy pocos deciden hacer algo al respecto ahora mismo. Mañana no. Ni la próxima semana. Tiene que ser hoy. El verdadero empresario es un hacedor, no un soñador”.

         Estos días de atrás la gente del Atlético de Madrid “rebozaba” al Real Madrid que los últimos seis años nunca perdió el Atlético en el Bernabéu. Son éxitos parciales que, al parecer, satisfacen a algunos si su visión deportiva es limitada. Porque en el cómputo general se sabe que el Real siempre ganó más que el Atlético, si bien éste mejoró superándose a si mismo en los últimos tiempos. Llevamos en esta Liga 2018/19 una serie de resultados imprevistos, y todo se pinta como que los grandes como Barcelona y Real Madrid están en crisis porque perdieron puntos en partidos no previstos. Sin embargo, los dos equipos van primeros en la clasificación de la Liga, empatados ambos, y sacando dos puntos de diferencia a los atléticos que les sigue. Y nadie ha percibido que, entre unos y otros, un Sevilla ganador se ha colado incluso por delante del Atlético de Madrid al que le saca un punto, incluso el Betis también se equilibró a puntos con los atléticos. Pareciera que a todos nos sienta mal que los mejores pierdan puntos como si los demás no estuvieran formando parte de la misma competición, susceptibles por ello de ganar y perder. Por supuesto, cuando los grandes pierden, se utiliza este suceso negativamente contra ellos, se aumenta la sensación de crisis en el fútbol y se llenan espacios muy críticos hasta que, de nuevo, aparezcan las victorias. 

         Salamanca, 6 de octubre. 2018.