Reinvención de la asimetría en el fútbol, 2016.

 de MAROGAR .  artículo leído 683 veces

El periodista Enric González explicó su visión de la asimetría en el fútbol. Comparto las reflexiones de su artículo “Messi reinventa la asimetría”: “El fútbol jamás es simétrico. No existe el equipo en el que los dos extremos, diestro y zurdo, jueguen igual, respaldados por dos laterales idénticos y con un mediocentro ambidextro que reparta juego con absoluta ecuanimidad hacia ambos lados. Si se diera un equipo así, haría falta un rival que fuera un espejo para no romper la armonía. Siempre hay un lado dominante. Pero hay casos en que la asimetría alcanza una belleza extrema y extraña. Ocurre cuando un futbolista especial, un astro cuya fuerza de gravedad supera la del resto de los jugadores, se pega a la línea de cal. Eso pudo verse en algunos momentos de la final de Copa. Con Leo Messi a la derecha, el terreno de juego daba un giro de 90 grados. Había que ver las cosas desde la perspectiva del juez de línea para captar todo su significado”. Excelente muestra que nos lleva a conclusiones inmediatas.

Y nos recordó aquel fútbol entusiasmante: “Brasil jugaba (México 70) con una delantera que fue apodada “Los cinco dieces” (Jairzinho, Gerson, Tostao, Pelé y Rivelino) porque cada uno de ellos llevaba el número 10 en la camiseta de su club… cada uno de ellos estaba habituado a ser el cerebro, el organizador, el jefe. Y no crean que mandaba Pelé, O Rei, el mejor del planeta. Cuando se trataba de decidir, decidía Gerson”. (…) “Pese a ser una delantera de dieces, en la derecha operaba alguien con vocación de delantero y una cierta velocidad; es decir, alguien que podía pasar por extremo: Jairzinho. En la izquierda, en cambio, estaba Rivelino. Un hombre bajito, con las piernas cortas, habituado a jugar al paso y especialista en el regate inmóvil. Cuando Rivelino tenía un defensa delante, se detenía y bajaba los brazos. A su alrededor todos hacían lo mismo. Paraban y esperaban. Pasaban los segundos y se planteaban tres opciones. Una, el defensa pateaba la tibia de Rivelino. Dos, el defensa iba en busca del balón, pero ni el balón ni Rivelino estaban allí. Tres, el defensa seguía esperando, pero ni el balón ni Rivelino estaban allí. Fue uno de los mejores regateadores de todos los tiempos, además de poseer un disparo (la patada atómica) que generaciones de chutadores han tratado de imitar. Pues bien, parte de la magia de aquel equipo, aún hoy considerado el patrón oro, consistía en que el auténtico 10 jugaba en la banda izquierda. Porque además de driblar y chutar, Rivelino era un pasador genial. Y de esa asimetría se beneficiaban los demás dieces, en especial Pelé”. Y amplió el foco: “Instalar el estado mayor en un lado no significa que el juego pase por ese lado. Un buen organizador desplaza fácilmente el balón hacia la otra banda y fabrica ventajas en un segundo. Significa que el equipo contrario se ve ladeado, en la posición más difícil para la defensa. Dicho de forma simple, es mucho más sencillo defender el juego frontal que el lateral. El Messi delgado y explosivo de estos meses, desplazado hacia la derecha, crea para los suyos una superioridad casi antideportiva”.

Escribí en 2007 un artículo sobre la “asimetría” en el fútbol, en 2009 se convirtió en un capítulo de mi primer libro “La Ignorática y el fútbol”. Con ocasión del fichaje de Zidane por el Real Madrid, se produjo un debate intensivo, variopinto, hasta se hicieron apuestas sobre el lugar que ocuparía en el equipo de Vicente del Bosque. Éste, con gran inteligencia, le encontró una posición poco entendida por los “expertos” de la época, lo que devino en crítica fácil al entrenador… Zidane jugaba en el área del interior izquierdo echado a banda en muchas ocasiones, sin otro jugador por delante de él en ese espacio geográfico, entre él y Roberto Carlos dominaban toda la banda izquierda; mientras que por la derecha el equipo no jugaba igual. Se empezó a airear aquello de que el Real Madrid era “asimétrico” y dicha palabra se utilizó casi como un insulto al entrenador… Por entonces utilicé argumentos como éstos: “… la pretensión de la crítica especializada es que los jugadores ocupasen los espacios del terreno de juego de manera proporcional. Algo así como que, dividiendo el campo por su eje vertical imaginario, de portería a portería, los jugadores del sector derecho respecto a los del izquierdo deberían ser el mismo número de ellos y, además, coincidentes a la misma altura de ese eje. Todo lo que no representase en el campo esa pretendida armonía, cualquier variación geográfica, no se aceptaba ni siquiera como una innovación adoptada con inteligencia por el entrenador Del Bosque”. El nuevo entrenador del Real Madrid, precisamente Zinedine Zidane, seguro que habrá diseñado algunas asimetrías en el juego, con la mayor naturalidad. “Ningún jugador posee las mismas cualidades ni tiene los mismos recorridos a lo largo de todo el partido”. (…) “El dibujo es simétrico en un momento dado y asimétrico al momento siguiente”. (…) “¿Qué mas da que el dibujo sea simétrico total al principio del partido si, cuando el balón se pone en movimiento, todos los jugadores van y vienen en función del balón o de la táctica”. (…) “Por el mismo motivo… debiendo haber el mismo número de jugadores por delante del círculo central que los que se sitúan por detrás, sin contar el portero. Y que yo sepa nadie reclama esa otra simetría…” En mi libro aproveché para reflexionar con palabras de Quinto: “El músico que siempre toda la misma cuerda hace el ridículo”.

“Orden y caos pueden complementarse y convivir juntos”, precisamente recuerdo que el Real Madrid de la temporada 2000/2001, se sumió en otro debate sobre el “desequilibrio”, ya que llegaban a jugar cinco futbolistas zurdos. O sea, que hasta un total de once, el resto de jugadores era diestros, ¿No? “Todavía había más jugadores hábiles de la pierna derecha que de la izquierda por lo que ¿A qué desequilibrio se referían? ¿Esa asimetría cómo se corrige? ¿Si los equipos no son diestros es que son “siniestros”…?”. Aquel capítulo hacía incluso algún comentario humorístico: “Si es que yo coloco al equipo perfectamente, pero los jugadores se empiezan a mover cuando el balón está en juego”. La propia naturaleza ofrece una simetría habitual: Las flores, los gajos de una naranja, una estrella de mar… Incluso la métrica de una poesía, o una pieza de música, etc. Se conoce también que los alevines de lenguado y otros peces de arena, recién nacidos y todavía transparentes, tienen simetría bilateral… Pero enseguida uno de sus ojos migra al otro lado del cuerpo en una adaptación funcional extraordinaria. Sin duda es una adaptación práctica e innovadora que favorece su desarrollo y adaptación al medio.

Sin duda es una aportación libertaria sobre la simetría. En fin, los más racionales en el fútbol de pronto descubren que son bastante irracionales. El fútbol sigue teniendo visiones muy particulares, incluso podríamos jugar a conocer los equipos más simétricos; o, también, los más asimétricos… ¡Lo que no garantizaría nunca quién de ellos juega mejor al fútbol… Y gana!

Salamanca, 12 de enero de 2016