¿Quién imitará el fútbol simple de Francia?

10.08.2018 23:22 de MAROGAR .  artículo leído 159 veces

A partir de ahora se iniciarán todos los Campeonatos de Liga de los distintos equipos europeos, España entre ellos. Siempre que en un Mundial gana una determinada Selección, ésta será imitada en su modelo, en sus fórmulas ganadoras. Por el contrario, se deja se ser una referencia cuando se pierde, aunque haya estado ganando dos o tres años como fue el caso de Alemania. Lo lamentable es que el proceso de imitación es ciego y no valora los elementos que intervinieron, se imita por imitar, una especie de corta y pega sin poder poner a contribución potencias semejantes. Vaya por delante mi aseveración de que no existe ningún equipo  en el mundo que reúna semejante potencial que Francia, ni individual ni colectivamente. Por tanto, será muy difícil emular a los franceses en cualquier Campeonato. Ni siquiera la propia competición francesa podrá manejar similares aportaciones porque los jugadores de Francia pululan en múltiples equipos de características variadas.

¿Quién seguirá los pasos de la Selección francesa? Pues… ¡La Selección francesa! En tanto en cuanto disponga de parecidos elementos, al fin y al cabo ha ganado con un equipo muy joven, el más joven ganador desde 1970. Sinceramente, no creo que Barcelona ni Real Madrid lo intentarán siquiera porque sus maneras, su trayectoria, sus jugadores, no podrían jugar nunca como Francia. Entre otras cosas, por ejemplo, que ambos equipos españoles están acostumbrados a llevar el peso de los partidos y su tenencia de pelota es siempre mayor que la de los contarios, atacando y llevando la iniciativa. Porque, curiosamente, Francia ganó sin llevar la iniciativa. De ahí que preveo que dicho estilo aliente al Atlético de Madrid por cuanto se comporta hace tiempo de dicha manera, de hecho la temporada pasada le valió para quedar en segundo lugar de la Liga española, con una estrategia demostrada de ganar numerosos partidos por un resultado mínimo de un gol… De ahí mi insistencia de que la idea de Simeone ha quedado reforzada, ahora bien la consolidación en la plantilla de Griezmann y la llegada de nuevos atacantes parece que invita a pensar una mejora global del juego atlético.

El 1.4.4.2., del Atlético tendrá a su vez un espejo como el Valencia. Pero aún guardando las distancias. Para mí, no es deseable que el Atlético insista sobre los aspectos negativos del juego como es la especulación con los resultados de 1.0, si bien el fútbol jugado así parece sencillo y el entorno está conforme con esa forma de competir, entrenadores, jugadores, directivos, aficionados e incluso mucha prensa asociada a dicha idea… Y me sorprende algún anuncio leído por ahí sobre la idea de Simeone en practicar un 1.4.3.3., seguramente lo intentará para esos momentos finales de los partidos cuando su resultado no le favorezca pero no como fórmula distintiva. 

Los orfebres hacen botijos porque empíricamente aprendieron dicha ciencia, tanto al elegir las arcillas específicas como el modelo y las formas de construir un “artefacto” tan eficaz para enfriar el agua que hace más agradable la degustación, por supuesto ellos fabrican muchas unidades en un año sin necesidad de planos, de cálculos, de medidas prefijadas, ellos saben enfocar la solución sin cálculos científicos. El recipiente mágico, de difícil entendimiento sus cualidades “enfriadores”, sin embargo es sencillo en su concepción práctica. Los futbolistas son atletas en estado de forma cambiantes, hacen virguerías con el balón, dibujan movimientos tácticos sin necesidad de escuadra y cartabón, pero no necesitan ser matemáticos, ni químicos, ni físicos, para convertir una trayectoria efectiva con un balón esférico al que tampoco necesitan calcular sus presiones, sus caminos impensados, sus botes espectaculares. El fútbol es bonito cuanto más sencillo, pero no es sencillo por simple, sino por fácil de entenderlo y jugarlo. A medida que se le incorporan elementos extraños, de interpretación de reglas complejas más que tratar el espíritu de las normas que dan lugar a un poder omnímodo del árbitro y los estamentos que los protegen; de dibujos tácticos ficticios que no tienen nada que ver con las mentalidades de los jugadores o la realidad práctica, todo se va enmarañando. Incluso cuando los entrenadores fabrican geometrías de difícil ejecución.

Recuerdo a un compañero, responsable de informática corporativa con un excelente equipo de desarrollos, siempre me recordaba: “Las cosas simples; que luego ellas solas se complicarán”. La programación informática pudiera parecer una ciencia casi infalible, las previsiones de las ejecuciones se escriben con el máximo detalle hasta que funcione como el usuario determina. El fútbol podría realizarse con la misma precisión mental, al menos, pero encima se juega con un móvil-balón que se le golpea con los pies y enfrente está una cuadrilla de otros once futbolistas que intentan destruir tus creaciones. Por eso, si en el fútbol puedes dar dos toques y facilitar la labor de los compañeros en los avances hacia la portería contraria, ¿Para qué realizar tantos toques baldíos que ralentizan el juego en torno al balón sin precipitar desmarques ni llegadas a la portería contraria para conseguir gol? Francia jugó un fútbol muy elemental, muy práctico, muy apoyado entre todos con una excelente condición física y quizás con el tiempo podamos encontrar modelos similares que yo ahora mismo no vislumbro.

Siempre la prosa es más entendible que la poesía, más sencilla, más simple, con palabras menos rebuscadas se puede llegar al entendimiento de las cosas;  pero la poesía incorpora otra manera de expresión, más musicalidad en sus versos, imágenes mentales, comunicación más retorcida quizás, más elevada, más retorcimiento en la búsqueda de palabras concretas sujetas a otras interpretaciones… Y ambas son necesarias para el disfrute del relato… Pero el fútbol poético queda muy bien para la literatura, pero es mejor entenderse en prosa sencilla, concreta y contundente. Marcar es marcar y debe entenderse concretamente, incluso con más contundencia si es necesario: “¡Tienes que marcarle hasta el catre…!”, como decía el utillero Julián del Salmantino de principios de los ochenta en sus peroratas técnicas; igual que nos enterábamos como atacaba el “Borusia de Donuts” en sus partidos “radiados” para todos los que viajábamos y le reíamos las gracias relajando los nervios previos al partido. Y tirar es tirar; pasar es pasar; rastrear es lanzarse al suelo buscando la anticipación al balón antes que el contrario la condujese fuera de tu alcance; y jugar sencillo es tocar, pasar, buscar desmarques, toco y me voy, toco y agrando para ofrecerme de nuevo, toda esa jerga que siempre significa algo concreto. “Ponle cuerpo” es proteger el espacio entre el balón y el contrario sin necesidad de escribir la biblia en verso…

La Liga 2018/19 ahí está y los equipos ya presumen de sus plantillas o “lloriquean” por la pieza que aún no les llegó o aquella otra que se fue a otro equipo por dinero u otras motivaciones… Quizás por eso a mi me gustan esos equipos como el Eíbar que siempre están en perfecto estado de revista; o el Getafe; o el Sevilla; o el Celta… Ahora vamos a comprobar si los equipos se acuerdan del “Mundial Rusia 2018” o a quién toman de modelo, quizás el que mejor funcione será el que intente adaptarse a los medios disponibles… Sin inventar complejidades, sin gastar más de lo disponible, sin exigir a los entrenadores ungüentos mágicos, manteniendo la esperanza hasta el final sin interrumpir las planificaciones de los técnicos antes de tiempo. El fútbol debe aspirar a la sencillez, a la confianza, a la sensatez, al saber ganar y saber perder, a saber aceptar los tiempos, a saber soportar las realidades propias sin comparaciones viciadas que encaminan comportamientos inadecuados… 

Salamanca,  10 de agosto de 2018.