"¿Qué es jugar bien al fútbol?": Respuestas-regalo de Reyes Magos.

30.12.2019 19:27 de MAROGAR .   Ver lecturas

“Mezclando lo práctico con lo visualmente bonito, los equipos deben perseguir un objetivo irrenunciable: ganar los partidos. Ganar siempre”. (Dante Panzeri).

            Hace un mes, después del empate del Real Madrid contra el París Saint Germain a dos tantos, los madrileños habían jugado un gran partido y en el minuto 80 ganaban por 2-0. El buen partido quedó un tanto atenuado, consecuencia de haber recibido dos goles seguidos al final del partido. Algunos aficionados llegaron a la conclusión “kafkiana” de que el Real Madrid “debió ganar y jugar peor”. Una fórmula extraña que nadie sabe como solucionar a lo largo de los tiempos. 

            Y me plagiaré a mi mismo cuando pretendo explicar aquellos aspectos necesarios de esa pregunta comprometida, varias veces repetida en mis libros anteriores: “¿Qué es jugar bien al fútbol?”: “Si preguntásemos a cien entrenadores, cada uno nos daría su idea, su versión específica. Habría cien opiniones distintas. De lo que no podremos huir será de esta repetición: “¡Prefiero ganar a jugar bien…! Como si fuera tan fácil jugar mal y garantizarse la victoria… Ya me gustaría escuchar a mi hijo: “¡Prefiero aprobar a estudiar bien…! Y, de pronto, sin estudiar bien va y aprueba…” (…) “Si hiciéramos la misma pregunta a los aficionados, o a los directivos, o a los periodistas, las discrepancias se multiplicarían, sin duda. Aunque, por simple lógica, cuando se gana es que se ha jugado, al menos, mejor que el contrario. Porque muchos partidos, aún jugando mal, tienen un ganador por deméritos del contrario. Otras muchas veces, jugando mal los dos equipos, habrá dos perdedores porque, sencillamente, se conforman tan sólo con un punto. Jugar a empatar, de salida, es jugar mal al fútbol”.

               “¿Jugar bien es jugar bonito? - Esta asociación de ideas es una de las claves… Dante Panzeri, en su libro “Fútbol. Dinámica de lo impensado”, nos alerta: “Hay mucha gente que supone que el fútbol es un libro de cocina. Lo leemos, tomamos las ollas y los ingredientes, encendemos fuego y esperamos la comida”. ¡Anda, que no hay matices que forman parte del fútbol bien jugado…! De ahí que en el libro de Panzeri se expresaba Carlos Peucelle: “Fútbol hay uno sólo: bien jugado o mal jugado; con buenos jugadores o malos jugadores; y nada más”. Mezclando lo práctico con lo visualmente bonito, los equipos deben perseguir un objetivo irrenunciable: ganar los partidos. Ganar siempre. Hay entrenadores que han ganado muchos partidos utilizando fórmulas que no se corresponden con el “juego bonito”. Su principio es jugar con la estadística. Piensan que, a mayor número de llegadas directas a portería, más ocasiones de gol se tienen. Buscan un fútbol práctico, pragmático, antes que ganar no perder, primero la defensa y después el ataque, los jugadores con perfil luchador por encima de los creativos… Es un fútbol elemental, se olvidan del juego corto entre demasiados jugadores, propugnan el pase largo a delanteros muy rápidos, en fin, todo aquello que predispone el máximo de aproximaciones en el menor tiempo posible. La cuestión es si este tipo de fútbol se considera bien jugado”. 

             “Particularmente creo que el fútbol bien jugado no le pertenece a ningún entrenador en concreto, a ningún estilo definido, a ningún sistema especial ni a ninguna táctica preconcebida. Si se conjugan velocidad y precisión, las dos cosas a la vez, sería la perfección. Muchos entrenadores presumen de que su equipo tiene un buen trato con el balón, sólo con esto piensan que juegan bien al fútbol. Incluso tocan y tocan en cualquier zona del campo sin objetivos claros y hasta es posible que no sean conscientes de ese juego vano. Hasta llegan a convencer a muchos y a hacer propaganda de su estilo. Porque esos equipos llegan a creer hasta que no tienen obligaciones defensivas, realmente defienden mal. Sin catalogar, ni él ni los espectadores ni periodistas, que un equipo nunca será completo si sólo maneja el 50% de su potencialidad. Un equipo que sólo sabe atacar no juega bien al fútbol”.

             “Correr, manejar el balón, mentalidad táctica, conocimiento del juego, buena elección de los tiempos del partido, velocidad, pausa, sorpresa, marcaje, desmarque, creación de superioridad y aprovechamiento de los espacios creados, presionar sin balón, pero sobre todo con él, paciencia para encontrar el pase de gol… “El fútbol bien jugado se inicia atrás, en la defensa; donde todos los delanteros bajan para asegurar la salida procurando ser más – en cantidad – para llegar al tramo final con la misma ventaja – en cantidad -…”  Panzeri era clarividente. “Cuando la pelota se mueve, aparece el orden y el caos, el control y el desgobierno, lo que un jugador construye hay otro del equipo contrario que quiere destruirlo. Y en esas luchas, hombre a hombre, colectivo a colectivo, a lo largo de un campeonato ganarán siempre los jugadores inteligentes bien entrenados física y mentalmente. Afortunadamente, una de las leyes naturales del fútbol que más hermoso lo hace, es aquella de que todos necesitan de todos y nadie puede subsistir o triunfar por sí solo. En este punto señalar que estamos cayendo en un individualismo enfermizo sin caer en la trampa de renunciar a la individualidad que decide los partidos. El fútbol es amistad. Y cooperación. Y solidaridad. Y emoción… El fútbol es un juego y en consecuencia hay que jugarlo, porque nada está definido de salida”.

             “Y vuelve Dante Panzeri a incitarnos sobre el fútbol bien jugado: “Fútbol sin lentitud. Entrar y salir. Subir y bajar. Ir y volver. No es menester el exquisito habilidoso. Este, si solamente habilidoso, es mal jugador para el bueno y el mal fútbol. Cuando en fútbol se hace lo simple, casi llega a ser innecesario ser habilidoso”. Y continúa: “El fútbol bien jugado tiene tácticas: muchas. En lo posible, una para cada jugada. No una solo para cada partido. Pero todas imprevistas”. Menotti también clarifica nuestras ideas: “Jugar bien al fútbol es resolver el mayor número de acciones en el menor tiempo posible. Es controlar el tiempo y el espacio, saber jugar en corto, en largo, arrancar cuando se debe, jugar de cabeza, retroceder correctamente a la media punta, apoyar en la recuperación colectiva, ocupar otros lugares para el desmarque del compañero, distraer…”

            Creo que de esta manera nos queda muy claro algo básico y fundamental: Jugar bien al fútbol no es jugar bonito, exclusivamente. Claro que seguimos teniendo a muchos aficionados ultras, “hooligans” de nuevo cuño, que se aferran a ideas antediluvianas: “Ganar, ganar, ganar, ganar y ganar…” Pero siempre seguirá ahí la pregunta simple que los contradice: “¿Cómo…? Y muy pocos tienen las respuestas…

            30. diciembre. 2019.