Pragmatismo con enfoques sencillos para el fútbol...

 de MAROGAR .  artículo leído 1104 veces

“Lo mejor es enemigo de lo bueno”, me decía siempre el líder visionario de mi empresa cuando los proyectos se retardaban por exceso de análisis. Del mismo modo, un colaborador directo experto en informática incidía sobre su equipo con este ruego: “Las cosas sencillas que ellas solas se complicarán”. Dos máximas, espectacularmente prácticas, de dos hombres sabios de los muchos que te vas encontrando en la vida y sin vestimentas de pavos reales. Ninguno de ellos era expertgo en fútbol. He escrito ya muchas páginas sobre aspectos del fútbol, del antiguo, del moderno, del contemporáneo, y del futuro que aún no lo he visto practicado. Recuerdo que en mis primeros años de entrenador entrenábamos con ingenio y muy pocos medios: Campo de entrenamiento compartido con muchos más equipos; un foco con poca luz; cuatro balones deshinchados; sin porterías; sin apenas referencias para marcar los postes de las porterías; con duchas escasas y sin agua caliente al final del entrenamiento… Pasado el tiempo, aún recuerdo la cantidad de juegos aplicativos inventamos para formar grupos reducidos que estuvieran el máximo de tiempo en contacto con el balón…

Estos días de atrás leía un texto de Ricardo Zazo, entrenador de fútbol, “Por qué cada vez uso menos material en mis entrenamientos”. Me agradaron sus reflexiones porque coincido, todos hemos cometido los mismos errores. Hace muy pocos años observaba a algunos entrenadores de mi hijo que se tiraban media hora preparando circuitos técnicos, con picas, conos, aros, etc.  A continuación iniciaban el trabajo y éste no duraba ni diez minutos; y vuelta a empezar con otro diseño de circuito, otra media hora parados, la mayoría de ellos llenos de irrealidades prácticas del juego… Probablemente, con aquel tipo de entrenamientos no progresaban ni en el pase corto, ni en el manejo para superar a contrarios, ni en el tiro a puerta, ni en el pase largo, ni en la asociación entre jugadores que, además, competían contra objetos inanimados…

Extraigo algún mensaje del entrenador Zazo:

* “Comencé en el mundo de los banquillos con dos premisas: seguir usando lo que me dio resultado como jugador e intentar copiar lo que veía en los equipos grandes de Primera División”.
* “No faltaba el tipo de libro que tenía 1000 ejercicios para mi equipo, explicados con un dibujo que yo calcaba en el campo. El libro decía que así debía ser y punto”.
* “Y los conos. Lo que no faltaban eran conos. Todos los conos posibles, cuantos más, mejor. Había que poner conos por doquier, donde hiciera falta, una línea de conos tan estupenda y perfecta como pudiera, pues eso me daría clarividencia a la hora de organizarme…”
* “En las clases leía palabras como macrociclo o ATR y pensaba en planificaciones de temporada. Veía preciosas diapositivas con temporalización de partidos, cuantificación de cargas y otras cosas que los deportes colectivos debían usar”.
* “Con los años, la situación ha cambiado drásticamente. Ya no soy jugador y no tengo en mi casa ningún libro de ejercicios. No cuantifico cargas ni fusilo ejercicios de otros entrenadores. Y por supuesto, cada vez pongo menos conos”.
* “Veo a muchos entrenadores… que ponen vídeos de salida de balón del Bayern de Múnich sin tener ese tipo de jugadores, que hacen rondos sin saber para qué, que llevan los minutos jugados de sus jugadores sin ver la calidad de esos minutos”.
* “He abandonado la senda de la cuantificación. No necesito poner mil conos para saber que el entrenamiento está ordenado (es más, jóvenes entrenadores, a vuestros jugadores les molestan los conos. Además ¿hay conos en el campo los días de partido?)…”
* “Ser entrenador para mí es ser un actualizador constante, de tus jugadores, de tu experiencia, de nombres, ideas y metodologías, de lo que pasó en el partido anterior, de lo que pasará en el siguiente, del entrenamiento anterior, de las experiencias de cada jugador… ”
* “Leo y me formo como todo el mundo, pero no busco dogmas y constato una realidad: cuanto más material usas en un entrenamiento, más alejado estás de la realidad de tu día a día”.
* “Desconozco el entrenamiento de la semana que viene de mi equipo, no sé lo que voy a encontrarme mañana en mi vestuario, no sé qué hacer todavía en el siguiente entrenamiento…”

Ahora que ya se ha sabido oficialmente que Pep Guardiola entrenará al Manchester City, se reemprende la fase propagandística con los métodos “guardiolistas” pero, curiosamente, lo primero que se propaga es la ristra de fichajes que hará la próxima temporada. “Guardiola cambiará la mentalidad del fútbol inglés”, lo que me parece una gran “fantasmada” porque, después de tres años en Alemania, me reafirmo, el Bayern de Münich no juega con el “estilo Guardiola”, el pasado domingo día 31 de enero pude observar, una vez más, que en el Bayern hubo mucho juego individual sobre todo por Robben y que las defensas golpeaban el balón para atravesar el medio campo de una manera muy directa; o que el extremo Müller hacía jugada por banda derecha y al llegar al fondo se limitaba a centrar… Estos son defectos de toda la vida que Guardiola había corregido en sus equipos. Pues bien, ya digo, tres años en Alemania y veo que Guardiola ha sido cambiado por el entorno alemán más que haya implantado demasiados cambios. O, sencillamente, ha sabido adaptarse al gusto alemán. Desde luego, su fútbol se ha simplificado, es mucho más pragmático que en el Barcelona y ha reducido las posibles soluciones… ¿Por qué se va de Alemania…? Sería interesante profundizar en esta visión… El experto en fútbol inglés John Carlin se lo aventura para el futuro: “Pep, que Dios te pille confesado”.

De una manera más poética, prosaica, Julio Llamazares escribía en estos días: “La religión, las costumbres, los hitos del calendario que nos señalan el paso de este por nuestras existencias no son así, pues, más que anticuados recuerdos, cigüeñas imaginarias que ya no vuelan, como las verdaderas, salvo en nuestra imaginación. Y, sin embargo, el tiempo sigue pasando, sucediéndose a sí mismo día tras día y mes tras mes, matándonos poco a poco sin que lo percibamos, salvo de la ligera forma en la que describió el poeta: “Y como nubes pasarán los días”. Lo único que no cambia (que no cambiará nunca) es ese augurio de las cigüeñas que cada febrero vuelve, crepuscular y latino a un tiempo”.  Cada cual que interprete esta  sencilla metáfora si la aplicásemos al fútbol actual, el augurio evidente en este caso es que en el fútbol solo sirve ganar y lo demás cuenta menos… Lo más pragmático y sencillo para un entrenador es fichar “Messis” o “Ronaldos” que ayuden a ganar…

Fíjense en el primer partido de Copa del Rey, Barcelona marcó siete goles al Valencia, cuatro goles de Suárez y tres de Messi; o en el 4-0 del Sevilla al Celta, los sevillistas confirmaron su facilidad goleadora en esta competición con un jugador escurridizo como Gameiro que marcó dos goles (Falló un penalti), acompañado de los goles de Krohn-Dehli y Rami de cabeza. A falta de los partidos de vuelta, ya parece clara la final de Copa del Rey: Barcelona-Sevilla. Así de sencillo…

Salamanca, 5 de febrero de 2016.