"Opinática" y profecías autocumplidas

 de MAROGAR .  artículo leído 462 veces

Era como la novela de García Márquez, “Crónica de una muerte anunciada”. El lunes día 4 de enero Rafa Benítez fue sustituido como entrenador del Real Madrid por Zinedine Zidane. En un acto frío, breve, el presidente Florentino Pérez dio una larga cambiada y modificó la dirección técnica. Nada que hablar de la Secretaria técnica. Se dice que “La Opinática” es una manera de diagnosticar, o de tomar decisiones, basándose en percepciones y opiniones que no precisan de ninguna explicación o justificación. No es ni un arte ni una ciencia, por más que sea una tendencia progresiva que se está incorporando negativamente en amplios niveles de la sociedad. También es regresivo y típico del periodismo informativo del fútbol actual, todos se consideran aptos para opinar sin conocer, sin tener competencias para ello. Al fin y al cabo de fútbol sabe cualquiera entre otras cosas porque nadie te pide responsabilidades aunque digas la más gorda… Los propios presidentes ni siquiera se responsabilizan de sus actos fallidos. Al mismo tiempo, muchos aficionados, también los periodistas, en cuestiones de fútbol lo más redondo que vieron en su vida fue una pastilla de chocolate... Tener opinión no es pernicioso, lo malicioso es la emisión de diagnósticos infalibles, inamovibles, la mayoría de ellos con poco contraste e información. Las personas se aferran a sus pensamientos con la firmeza de muros de hormigón y, sin embargo, sus ideas futbolísticas no soportan un mínimo análisis serio. Opinar sin información, sin datos, sin contraste ni conocimiento, es habitual en la “Opinática” futbolística actual.  Actitud sumamente peligrosa…

El otro día en “Twitter” manifesté mi opinión al respecto de que ciertos periodistas significados habían anticipado la expulsión de Benítez del Real Madrid, argumentando una serie de hechos y circunstancias con sensación de veracidad que no se cumplieron el miércoles anunciado; aunque sí se cumplieron en días posteriores. Un “twitero” madridista me contestó poco menos que Rafa Benítez era una lacra para el Real Madrid  y que duraría poco en el equipo. Le contesté con suavidad, intenté razonar que Luis Enrique, entrenador del Barcelona, había sido respetado a pesar de un conjunto de maledicencias asentadas en 2014 y, a lo largo de 2015, lo había ganado todo… Señalé la importancia de la paciencia para estos casos. Más o menos recibí esta respuesta: “A mí Benítez no me gustó desde el principio y la paciencia no va conmigo”.  Frente a estas opiniones acérrimas hay pocos argumentos para intentar convencer a nadie. Y en el futuro menos porque se salió con la suya porque acertó plenamente a la vista de los últimos sucesos con su “opinática” elemental. También descubro, ahora, que los periodistas que lanzaron la noticia de Benítez estaban alimentados por la misma estructura que iba a echar al entrenador. ¡Qué manipulación pública! “La Opinática” ni siquiera era un globo sonda, sino una decisión tomada que bajaría la guillotina en diferido…

Cualquier manera insensata de opinar puede provocar diagnósticos equivocados que servirán para decidir erróneamente. Los puntos negativos que se aireaban de Benítez eran su “distanciamiento con los jugadores” y su “falta de empatía”… Los “topos” han funcionado a tope… El entrenador Rafael Benítez ha dejado de serlo el lunes día 4 de enero de 2016, siendo mínima la diferencia de puntos con Barcelona y Atlético de Madrid. Dicen que ni siquiera contactaron con el interesado para decírselo. ¡Lamentable! Las opiniones que pululan en el ambiente acaban siendo, por tanto, como el que bebe una cerveza y prueba solo la espuma. “Me gusta”; o “No me gusta”… Pero no se sabe mucho más de cervezas, su fabricación, su maduración, sus grados, su composición, su precio, etcétera. Las opiniones deberían darse con datos e información pues serían más contundentes y verosímiles. Ahora bien, incluso con malos datos, la confianza es una cualidad imprescindible de un presidente hacia su ejecutivo principal en un equipo de fútbol. Y a veces puede ser intuitivo.

Si comparásemos el juego del Real Madrid con el Atlético de Madrid de la temporada pasada, o con el Valencia, Villarreal, incluso con el Sevilla, tenemos la percepción de que estos equipos fueron muy superiores en juego y rendimiento a lo obtenido por el Real Madrid. En el ideario popular parece así… Del mismo modo, las diferencias entre Barcelona y Real Madrid, que se nos antojan abismales por lo que se dice y escribe, los números de la clasificación de la Liga 2014/15 reflejaron que, con 38 partidos jugados, el Barça obtuvo 94 puntos y con 92 acabó el Real Madrid. ¿Somos conscientes de que los dos equipos, Barcelona y Real Madrid ganaron los mismos partidos, o sea, 30 en el Campeonato? Otra percepción que no coincide con el criterio generalizado es la de que Atlético Madrid realizó un “temporadón” y, sin embargo, llegó a sumar 14 puntos menos que el Real Madrid; Valencia 15 puntos; Sevilla 16; y Villarreal 32 puntos… Quizás por eso insisto que las fuentes de información bien utilizadas ayudarían a la mejora del fútbol y de los equipos. Aunque como ocurre en política, “la opinión pública” puede manipularse a base de mentiras repetidas. Por otra parte, hay muchas personas que consideran a “la letra impresa”, o las opiniones de periodistas, como verdades absolutas…

Las profecías autocumplidas llegan, toda la prensa competía a ver cuándo las predicciones de rescisión de su contrato se hacían realidad. Es el “efecto Pigmalión” de aquel escultor que llegó a tener tanta pasión por su escultura que consiguió que se convirtiera en una mujer real. Hiciera lo que hiciera, Benítez estaba sentenciado. El vestuario filtraba como agua en un colador y el ventilador funcionaba en varias direcciones… Justo después de empatar a dos goles en Valencia, con la evidencia de que el equipo pudo ganar de producirse alguna decisión arbitral que hubiera cambiado el sentido del resultado. Pero el árbitro, en esta ocasión, benefició la decisión ya tomada por Florentino Pérez hacía unas fechas y perjudicó, nuevamente, al entrenador… ¿Por qué no a los jugadores…? Siempre me he negado a las destituciones de entrenadores, sobre todo en el Real Madrid. Pero echando entrenadores no consolidan un estilo, un modelo, un equipo con solera no acabará funcionando con individualismos y una idea focalizada por un entrenador durante un tiempo largo, incluso manejando la decisión de contratarlo por 10 años, antes que 10 entrenadores en ese mismo tiempo… Consolidar una manera de hacer con sello propio, descriptible, entusiasmante, y ganadora es una asignatura pendiente en el equipo que más dinero gana en el globo futbolístico. Lo demás sería mera “opinática” intrascendente…

Salamanca, 5 de enero de 2016.