Odiosas, o gozosas, modernidades del fútbol. 4/6.

 de MAROGAR .  artículo leído 170 veces

“Tener autismo no significa no ser humano, sino ser diferente”. (Jim Sinclair).

En 17 de setiembre de 2013, el periodista Roberto Amado lanzó esta hipótesis de la que se hizo eco el periodista y publicitario José Luiz Tejón, y se propagó con el texto: “Messi, la superación de un autista”. Hasta se llegó a citar un informe médico con la afirmación de que Messi era portador del “Síndrome de Asperger”, una forma leve de autismo. Ese documento jamás fue divulgado. Amado significó: “No tengo ninguna base científica para llegar a esta conclusión… en base a mi experiencia de vida y al hecho de haber convivido desde niño con personas que presentan ese cuadro”. El periodista es hijo de un neuropediatra y una fonoaudióloga que actuaron juntos en casos similares durante más de 35 años y su interés no fue para difamar al jugador sino para darle valor a los portadores del síndrome: “Los autistas pueden relacionarse, pueden vivir normalmente y ser muy productivos”.  La especialista brasileña Alexandra Rosende reprobó este tipo de análisis hecho sin el contacto directo con el paciente: “Es demasiado prematuro, superficial y hasta irresponsable…”.

El periodista Roberto Amado afirmó que “la sociedad no acepta que una persona “diferente” al patrón, se convierta en una referencia en la propia sociedad”. Señaló también que “El Asperger es un síndrome que causa una deficiencia en la interacción social, pero normalmente se trata de niños y adultos muy inteligentes, algunas veces con un coeficiente intelectual por arriba del promedio”. E insistió: “Si yo ofendí a Messi y a su familia, lo siento mucho. No fue mi intención. Todo lo contrario, yo quería valorar a quienes son diferentes”. Como confirma la doctora Resende “lo importante es que esos ciudadanos no poseen un límite predeterminado aun cuando el crack del Barcelona no tenga ningún diagnóstico conocido de ese síndrome”. Otras noticias periodísticas elucubraron al respecto, incluso citando a Einstein y Newton como portadores del referido síndrome. En todo caso, habría que quedarse con lo positivo del planteamiento.

Toma aún más vigencia el dicho de Pep  Guardiola: “No importan los sistemas de juego, importan las ideas”. Por lo que quedo a la expectativa de lo que ocurra en Manchester, cuando el Barcelona visite al City llevando en su mochila los cuatro goles del Nou Camp. Las dudas han quedado sembradas, justo cuando se publicó el tercer libro de Marti Perarnau: “Pep Guardiola. La Metamorfosis”. Asegurando Perarnau que uno de los mayores retos del entrenador en toda su carrera es esta aventura del City. Y me agradó sobremanera que el segundo entrenador, Doménec Torrent, deja constancia sobre el criticado Pep: “No es un mesías que va evangelizando al mundo del fútbol para cambiarlo. El solo quiere proponer su juego, aprender de los que juegan diferente a intentar sumar y aportar riqueza al juego”. Y sorprende la “modernidad” de Doménec: “Al fútbol se juega de mil maneras y lo único que hace Pep es jugar una de esas mil maneras. Una manera que puede gustar más o menos y con la que gana bastante a menudo, pero que no es la única, ni es la “verdadera”. Es solo la manera que propone Pep”. Coincido plenamente…¡Chapeau!.

Del mismo modo tomo buena nota de lo reseñado por Perarnau, en boca del educador Ken Robinson: “La innovación en las ideas que se proponen y manejan está en la base del desarrollo del juego, del mismo modo que “la ciencia se ha cimentado sobre un pensamiento rico, original y creativo unido al entendimiento crítico”. Sinceramente, ahora que Guardiola perdió me apetece hablar de sus buenos oficios, un adalid de la innovación en el fútbol no debiera rendirse a un mal resultado…

Salamanca, 25 de octubre de 2016.