Odiosas, o gozosas, modernidades del fútbol. 3/6.

 de MAROGAR .  artículo leído 138 veces

“El auténtico observador contempla tranquila y despreocupadamente los nuevos tiempos revolucionarios.”  (Novalis).

Luis Enrique, al parecer, cambió el molde del Barcelona con la alternativa de jugar con tres centrales (Denominación periodística inexacta) y dos carrileros precisamente ante el Deportivo de la Coruña. Utilizó el 1.3.4.3., incluso el 1.3.1.3.3., gracias a los buenos oficios de Busquets. “Los jugadores pueden leer diferentes tipos de partidos. Eso nos hace ser más imprevisibles y mucho más ricos tácticamente”. Repito que es inexacto aquello de los tres centrales por cuanto ningún equipo juega con tres delanteros centro. Cuando se jugaba con un “hombre escoba” éste jugaba también por detrás de tres defensas que ocupaban el espacio defensivo a lo ancho y nunca se dijo de ellos tres lo que ahora parece una modernidad. La mayoría coincide en que esa forma de jugar es válida ante rivales menores, por lo que Luis Enrique ante el Manchester City no se atrevió a ello. Del mismo modo que Guardiola prescindió de Agüero, simplemente para ocupar el medio campo con un jugador más, lo cual no es una novedad en su caso que quiere dominar siempre el partido en esa zona geográfica del campo. Sin duda, la modernidad del fútbol no radica, exclusivamente, en los dibujos más o menos avanzados o de rara aplicación. El miércoles 19 de octubre no se cumplieron las expectativas muy fundadas de un partido Barcelona-Manchester City que prometía, sin embargo ninguna novedad táctica apareció, tampoco hubo grandes “ataques de entrenador”.

Pero como a mí me gusta más el “fútbol rápido” que el “demasiado tocado” que llega a empalagar. he llegado a una conclusión definitiva: ¡Messi es el modernismo del fútbol actual! Volvió a confirmarse en este partido que el Barcelona ganó 4-0 al City, además de haber fallado Neymar un penalti. El “distraido” Messi marcó tres goles, como si estuviera en “Babia”; “descolocado” siempre tácticamente según los cánones en un juego tan “cacareado” de posición en su Barcelona; con una permanente y aparente “apatía” que no se concilia con la eficiencia en la realización de jugadas a las que llega antes que nadie a un balón teóricamente perdido, como ocurriera en el primer gol contra el City. Otro futbolista que jugase de esa manera y no resolviese con tanta soltura y magnificencia goleadora ya le habrían abierto un expediente clarificador. Pero no, Messi aporta ese estilo, ese modo, es su manera de expresar la modernidad de un jugador inexplicable, creo sinceramente que ni él es capaz de definirse. Y el drama fundamental es que no hay entrenador que pueda generar jugadores de ese calibre.

Podríamos recapacitar en que un tanto por ciento muy elevado de los éxitos de Guardiola en su momento, o de Luis Enrique actualmente, se lo deberían al menudo jugador. Ahora mismo es insuperable en su concepción futbolística atacante. Y su juego intuitivo no funciona con ninguna fórmula matemática al uso aunque todos nos seguimos sorprendiendo que los dados siempre caigan a su favor… Aseguro, por mi cuenta y riesgo, que las virtudes de Messí no anulan ninguna de las potencialidades de las que disponen otro número importante de futbolistas del máximo nivel a los que también admiro.

Esta tarde me encontré a un amigo futbolero, Emilio, y charlábamos de lo que iba a publicar sobre Messi, llegando a coincidir en las sorprendentes jugadas “aleatorias” de este futbolista “distraido”. Y me dejó de piedra cuando aseguró, sin alarmismos, que se había publicado que se aseguraba por parte de algunos especialistas que “Messi tenía rasgos autistas”. Y que sus acciones “geniales” podrían venirle de esa situación personal. Nunca hasta ahora había escuchado tal afirmación, esta tarde noche manejé el Google y he podido comprobar las numerosas reseñas que se han escrito a este respecto. Habrá que seguir profundizando, pero me alegro de mi anterior aseveración: “¡Messi es el modernismo del fútbol actual!”.

Salamanca, 23 de octubre de 2016.