Muñidores silenciosos en el futbol...

 de MAROGAR .  artículo leído 153 veces

“No podemos negociar con aquellos que dicen, “lo que es mío es mío y lo que es tuyo es negociable”. (John F. Kennedy).

En el mundillo del fútbol funcionan distintas influencias. La prensa genera expectativas, unas veces desmesuradas, con sus informaciones unas veces rigurosas y otras con tintes comerciales. Del mismo modo, las marcas de ropa deportiva despliegan presiones en todo el orbe para que los mejores equipos fichen a los mejores futbolistas y, de paso, puedan prescribir sus productos que fomenten la venta. Por similares motivos, las cadenas televisivas financian a las asociaciones y equipos de futbol en desmesuradas proporciones pero, según qué países, la distribución del dinero entre los equipos condiciona tanto la competición como la financiación de los equipos. Otros “muñidores” aparecen en las sombras de los equipos, cada jugador tiene su propio agente que trata de conseguir los mejores contratos para sus representados. Ya actúan hasta en el fútbol de niños donde pequeños de diez años son representados con exigencias descaradas, una tendencia claramente enfermiza y me temo que imparable… Estos poderes silenciosos tienen mucha más influencia en las competiciones de lo que pudiéramos imaginar a primera vista. El gran público sólo quiere los mejores resultados deportivos para su equipo y vive alejado de este tipo de componendas que se manejan por debajo a través de los distintos “muñidores”. Estos gestionan y fraguan intrigas palaciegas hasta donde sea necesario y desvirtúan incluso realidades…

“Negociar. La vida es ser agente de deportes: negociar constantemente. Había aprendido la importancia de compensar, de repartir, de ser justo. La gente se olvida de esto último y al final siempre acabas pagando un precio. El mejor negociador no es el que se lleva todo el pastel a cambio de cuatro migajas; el mejor negociador es el que se lleva lo que quiere y deja feliz a la otra parte”, según Harlan Coben en “El miedo más profundo”. Pero hay una realidad tangible, los jugadores con agente concretan más contratos que aquellos padres aficionados metidos a intermediarios de sus hijos futbolistas… Resulta harto difícil entender la dualidad padre/comisionista, los clubes van a lo suyo, no “tutorizan” de ninguna manera a sus potenciales activos que coincidirán con los jugadores de cantera, no los protegen en ningún sentido ni fuerzan una mejor formación.  Los infravaloran tanto que todos los contratos se firman a la baja, entre otras cosas porque los padres acaban respetando, demasiado, el orden establecido y se muestran excesivamente educados y cautelosos con las directrices de los clubes… Todavía perdura el “derecho de pernada…”

Por otra parte, los agentes suelen mirar más por sus comisiones que por la progresión de sus representados. Supongo que habrá de todo. Hay jugadores que utilizan a sus agentes como consejeros tan solo en temas de dinero; olvidándose de ellos para asuntos técnicos, de comportamiento, de evolución profesional. La función “coach” no la entienden como necesaria, mientras tanto siguen cometiendo fallos de bulto en su desempeño futbolístico y nadie les aconseja en esa materia cuando creo que es la misión principal de un representante. Un futbolista, siempre, tiene que reflexionar sobre sus puntos fuertes y débiles, revisar y reordenar sus actuaciones, deben controlar mucho más su carrera tanto en la visión técnico-táctica como de inteligencia emocional, la comunicación y el diálogo permanente… Porque la función de “coaching” es una relación profesional continuada para ayudar a los objetivos, tanto en su profesión como en su vida personal. Sin duda, no creo que un representante tenga que dedicarse a ejercer de “ama de crías…” pero un diálogo fluido con su representado es lo más conveniente,  los rumbos mal dirigidos son muy difíciles de corregir en una carrera desordenada…

Desconozco quién aconseja a Isco pero, últimamente, le he visto muy sensato futbolísticamente, reflexiona en voz alta y asegura que si no es titular será por su exclusiva responsabilidad. En su última temporada jugó más de 40 partidos que dudo mucho en otros equipos se los garantizasen. Cuando han intentado enfrentarlo a otros compañeros, ha sabido relativizar y respetar a los demás colegas. Algo parecido a Morata que, cuando José Ramón de la Morena le preguntó en “El Transistor”, aseguró que estaba conforme con su temporada y “no estoy de acuerdo con los que me quieren enfrentar a mis compañeros”.  Son ejemplos de que los futbolistas precisan de un “coach” mental, afortunadamente en estos dos casos parece que están bien orientados. Porque existen muchos “muñidores” profesionales y no todos están a la altura de su función para darle un asesoramiento global al jugador.

       Ferguson dijo en su libro “Liderazgo”: “Tengo la misma opinión sobre los agentes de futbolistas que Buffet por los banqueros, a los que llama “movedores de dinero”. La pelea permanente de un manager tan significado con los agentes de los jugadores en una carrera tan larga es toda una experiencia a considerar: “Los agentes se han convertido en la parte desagradable del fútbol”. Es evidente que Ferguson les asignaba a los agentes una función más concreta, limitada, respecto a lo que les atribuyo de mi propia cosecha, un enfoque más avanzado y necesario. Veamos, si no, en las últimas incidencias fiscales de ciertos profesionales…

Salamanca, 13.diciembre.2016.