"MUNDIAL RUSIA 2018": Fútbol "De pies a cabeza". (1/N)

05.06.2018 10:07 de MAROGAR .  artículo leído 153 veces

“El tiempo pasa y cada vecindario, cada cuadra, cada barrio tiene su club o sus clubes, sumándose a los clubes surgidos de parroquias, de ferrocarriles y de comercios” (Libro: “De pies a cabeza”, Agustín J. Valle/Juan Manuel Sodo y otros).

Comienza el “MundialRusia2018”. Una Selección clásica como Italia no se clasificó, lo que originó la destitución del seleccionador Ventura. Todo un ejemplo a futuro sobre lo que no hay que hacer. Después de la eliminación dijo Sacchi: “El sistema de juego de Ventura no ayudó demasiado… El suyo no es un 3.5.2. sino un 5.3.2. En Italia no hay ningún equipo que juegue con cinco atrás, ni siquiera el Milán que pone a tres centrales y los otros dos son carrileros. Esa defensa de cinco italiana es una invitación al pesimismo. Ventura conoce todos los sistemas de juego, pero en ningún otro encajarían sus ideas. Ventura ha hecho cosas buenas. Ha convocado a muchos jugadores jóvenes, ha demostrado coraje, ha estado presionando por la búsqueda de la belleza, como sólo hacen los grandes. Ventura siempre ha sido un entrenador positivo. Simplemente tenía que hacer el mejor uso de los jugadores que le ofrece la Serie A… El problema fue no usar a los jugadores en las posiciones que normalmente juegan en sus equipos. Incluso la forma de jugar, aunque no tan decisiva, debería ser la que se practica en los clubes. La Selección es un reflejo de la Serie A”. Sacchi insistió: “El fútbol ha cambiado en Italia y en todo el mundo. Y eso que Italia es un país antiguo y por eso es difícil cambiar su fútbol. Pero intentamos cambiar esa mentalidad, tratamos de jugar más al fútbol, de dar emoción a la gente, de dotarle de otros valores. El Nápoles de Sarri, por ejemplo, juega muy bien. El año pasado fue tercero y eso en Italia es un desastre, porque en nuestro país la mentalidad no va más allá del primero. Al menos tiene una identidad, como ocurría con mi Milán. Yo llegué a entrenar al Milán porque había sido protagonista en el juego con dos equipos pequeños antes”.

Pero normalmente salen las soluciones futuras cuando se pierde y no cuando se gana. Sacchi continuó: “En Italia los dirigentes no tienen cultura de fútbol y eso es una tragedia. Berlusconi sí tenía esta cultura de la belleza. Entendía el fútbol como un espectáculo. Es un caso aislado respecto al resto. Ahora mismo en Italia tenemos cinco o seis entrenadores que intentan tener una idea futbolística concreta y que intentan mejorar a sus jugadores. También hay otra cuestión: si el guión de una película no es bueno, no pasará a la historia ni con Robert de Niro. En España el cambio de estilo fue clave. Cuando sumó el colectivo, empezó a triunfar. La forma de presionar sin balón es lo que le dio finalmente carácter competitivo. Antes eso no existía. Lo que era un culto por el fútbol como espectáculo deportivo se ha transformado por eso mismo, pero además con opciones de victoria. Recuerdo un par de Trofeos Santiago Bernabéu que fuimos y ganamos bien al Real Madrid. No nos presionaban. Hasta Butragueño dijo que no nos invitaran más…” En “La Gazzeta dello Sport”, Sacchi continuaba: “Estoy cansado de oir frases como “es suficiente ganar” o “ganar es lo único que cuenta”, por lo que se anulan todos los demás valores. “Estamos acostumbrados a conseguir el máximo con el mínimo esfuerzo, pero este no es el camino correcto para progresar”.  Sacchi continúa: “El fútbol nació como deporte ofensivo en equipo y nosotros lo interpretamos como algo únicamente defensivo. Pero si jugamos defensivamente perjudicamos el optimismo y la calidad técnica de los jóvenes”. Quizás debamos desempolvar estas opiniones, incluso si ganamos, en la Selección española. Porque muchos técnicos españoles están propagando metodología a otros países y los secretos, teóricos, de la Selección española acaban sabiéndose y ya sabemos que el fútbol previsible es la mejor manera de su autodestrucción.

Sandro Mazzola criticó en la misma línea: “En Italia ya no sabemos jugar al fútbol”. Y amplió: “Hay que retrasar el reloj 15 años”. (…) “Hemos perdido la costumbre de hacer jugar al fútbol a los jóvenes. Estos últimos años han querido crear atletas en lugar de futbolistas. Se ha insistido en el gimnasio, en la fuerza, en el físico y se han olvidado de lo más importante: el balón. Por eso nos cuesta todo tanto”. (…) “Cuando empecé a jugar en la cantera del Inter, con 11-12 años (1953-54), nos daban una pelota a cada uno y antes del entrenamiento corríamos de una portería a otra con el balón pegado al pie, primero con la izquierda, luego con la derecha, luego con el interior, luego con el exterior… Nos tirábamos 40 minutos diarios haciendo eso… Luego llegó un punto en que se empezó a decir que físicamente los italianos éramos menos fuertes que los demás y se empezó a entrenar a los jóvenes haciendo hincapié únicamente en el físico. En el fútbol, el “attrezzo” (herramienta) más importante es el balón. A la gente se le ha olvidado. (…) “Puedes elegir un jugador u otro, pero si tienes un grupo unido las cosas se superan y nosotros no hemos sabido hacerlo. No hemos tenido personalidad para hacerlo… cuando a los chavales que empiezan les repites una y otra vez: no regatees, juega fácil, balón lateral, para arriba todos juntos… pues la personalidad la pierden o la dejan en casa… El resultado es que cuando llegan arriba son buenos atletas, pero no saben utilizar los pies… En España juegan al fútbol, en Italia ya no sabemos jugar a eso, lo nuestro es otro deporte. No ves regates, fintas, globos… Invertir la tendencia desde las categorías inferiores. Volver a darle el balón a los chicos. La pelota tiene que convertirse en su objeto personal, algo que sientes como tuyo; si no, cuando te llega, tienes miedo a fallar, no sabes qué hacer y ni haces nada, ni marcas”. Curiosamente, yo mismo veo con frecuencia el fútbol amateur de los niños pero, de vez en cuando, muchos entrenamientos de niños de 10, 11 y hasta 14 años, consisten en “calentamiento”, “esprines” y “carreras alrededor del campo”. Lo cual me rechina, la hora de entrenamiento debieran ocuparla en tocar la pelota con juegos aplicativos que mejoren la técnica individual dedicándose menos a conceptos tácticos como el marcaje, cuando debieran aprender las maneras de compartir el balón, asociarse y pasarse la pelota de manera continua y productiva. 

Y Mazzola metió aún más el dedo en la llaga: “Esta es una cosa típica de Italia, la de dejar en el banquillo a los más talentosos… si repasamos la historia salen muchos. En su época, por ejemplo, veían mal que él jugara junto a Rivera; así como se vio mal que Totti y Del Piero jugaran juntos; o era uno u otro. Verrati es un incomprendido. No puede ser que un futbolista de su calidad no brille aquí; será que queremos otro tipo de jugador y juego… y así nos va… Se busca “engordar” al futbolista, hacerlo más fuerte y se les olvidó la pelota. Baggio se fue corriendo por este mismo motivo, porque no podía hacer lo que quería… Para cambiar, empezaría a modificar los cursos de entrenadores, para que empiecen a enseñar otras cosas a los niños y a los chavales… Por la calle ya no juega nadie. Cuando era pequeño yo jugaba en el centro de Milán, no había coches, la gente era diferente. Recuerdo que el cura “dell oratorio” (zona de recreo con campo de fútbol que hay en las Iglesias italianas) nos cerraba la calle entera para nosotros, la que daba a la parte de atrás de la basílica. Allí montábamos las porterías, allí jugábamos, allí aprendí a tirar paredes, contra la pared de la Iglesia. Éramos tantos que tenías que aprender a regatear por narices porque si no el balón no lo veías nunca. Ahora todo es césped bien cuidado, los espacios son muy grandes… Quizás habría que volver a 15-20 años atrás y volver a empezar”. (…) “Es muy italiano buscar excusas, así puedes seguir adelante sin cambiar nada”.

Carlo Ancelotti se sinceró en el programa “Domenica Sportiva”, de la RAI, después de haber sido tentado para Seleccionador: “Quiero seguir entrenando clubes. Todavía disfruto al entrenar y trabajar todos los días”. Significando que “El fútbol italiano tiene problemas que yo no puedo resolver. Todo el sistema debe ser modificado. Hay un conflicto entre la Federación italiana de fútbol y los clubes. La Federación necesita imponerse sobre los clubes para mejorar el sistema”.  De este fracaso histórico nadie está libre porque los problemas de hoy vienen de las soluciones de antaño. Aunque puede significar una toma de conciencia para el futuro. En todo caso, la ecuación a resolver es compleja, tanto para Italia, como para otras Selecciones que no podremos verlas en este “Mundial Rusia2018”. De hecho, Holanda que siempre presumió de una excelente metodología en la formación de futbolistas jovenes tampoco acude a Rusia en esta ocasión, así como otros equipos como Chile, Camerún, Ghana, Chequia y Estados Unidos que tampoco se clasificaron; son errores indescriptibles de difícil entendimiento. Sin duda, lo de Italia y demás ausentes, son grandes errores históricos del fútbol cuyos factores influyentes precisan de análisis profundo para encontrar soluciones a medio y largo plazo. Quizás pudiera ocurrir lo que aventura William James: “El gran descubrimiento de mi generación es que los seres humanos pueden alterar sus vidas al alterar sus actitudes mentales”.

Salamanca, 5 de junio de 2018.