¿Mejorando la defensa se mejoran los equipos?

09.05.2019 09:31 de MAROGAR .   Ver lecturas

“Sin duda es mucho más fácil atacar que defenderse”. (Yukio Mishima).

            Quizás sea una visión parcial del fútbol cuando éste no se contempla en su globalidad, sin embargo, éste se sigue llenando de “eslóganes” y desde fuera se maneja la estadística a favor de la idea que interese publicitar. No en balde, es otra manera de ver el fútbol, parcialmente, troceado, el ataque por un lado y por el otro la defensa, las transiciones poco tienen que ver con la idea grupal. Volvemos a las andadas con aquello de que “El mejor ataque es una buena defensa”, mientras que otros teóricos se aferran a lo de “La mejor defensa es un buen ataque”. La cuestión no es fácil, de hecho, pocos supieron resolver el “Cómo” durante toda la historia del fútbol…

            A primeros de diciembre, (Jon Prada, 10.12.2018, Marca), leíamos: “El plan de Klopp que ha llevado al Liverpool al liderato y a aspirar a la “Premier League. Los “reds” son líderes… gracias a su radical mejora defensiva”. Y después de la derrota del Manchester City de Guardiola contra Chelsea por dos goles a cero, el Liverpool se encaramó en la primera posición de la “Premier”. Anteriormente, Jürgen Klopp consideraba la fragilidad del Liverpool: “Concedemos demasiados goles y es duro. Soy un técnico defensivamente bueno y podría escribir un libro sobre ello”. Por supuesto, se hablaba del Liverpool como un ciclón ofensivo con jugadores notables como Salah, Mané, Firmino, etc., mientras que la defensa sufría más de la cuenta encajando 38 goles en 38 jornadas. Con un fútbol de ida y vuelta muy arriesgado. Este mal crónico fue corregido en la pizarra para la 2018/19 y, acto seguido, interviniendo en el mercado: Fichajes del central Van Dijk, el portero Alisson… “Hemos mejorado defensivamente… pero sin matar nuestra esencia. No encajamos mucho y eso es mérito de todo el equipo”, asegura Klopp. “La gente dirá que hemos fallado si no ganamos la Premier… y no es así. Hemos mejorado, somos más maduros y lucharemos por todo”. 

          Y ya Klopp aseguró en 2015: “Busco convertir a los dudosos en creyentes”. Por otra parte, el entrenador alemán opina de Guardiola: “Para mí, el Manchester City es el mejor equipo del mundo”. A su vez, Klopp ha derrotado el que más veces, en unas 10 ocasiones. O sea, 53% de triunfos, 8 para Jürgen; 2 empates y 5 victorias para Pep a lo largo de las 15 veces que se han medido en los banquillos, tanto con Borussia Dortmund y Liverpool como el español con Bayern de Münich y Manchester City. Concluyendo: Guardiola solo ganó al alemán en uno de cada 3 partidos. Seguramente a cualquier otro equipo que no sea el Liverpool jugar permanentemente en el alambre emocional le destrozaría la salud. Pero resulta que a los “reds”, a estos“reds” que dirige Jürgen Klopp, a los que llevó hasta la final de la Champions la pasada temporada les van los partidos que se disputan en medio de un frenesí atlético. (Gorka Pérez, 12.12.2018, ElPaís) asegura: “El Liverpool es un equipo veloz pero atormentado por esa necesidad de que todo suceda con más ritmo del adecuado. No tiene creadores sesudos, pero sí lanzadores. Ejecutores de contragolpes como Henderson o Milner, la raíz más inglesa de un equipo multicultural. Pero son eso, meros transmisores”.

           Y, de nuevo, el bombo de la “Champions League” aportó su “inteligencia oculta” para asignar un enfrentamiento proverbial: Barcelona-Liverpool. Dos equipos singulares con modelos distintos. Strauss contra Wagner. Vals en torno al balón frente al torbellino que rompe esquemas, con jugadores veloces y arriesgados. Dos equipos atacantes por naturaleza, pero con fórmulas dispares. Pero también centrados en guardar el cofre de su propia portería. Por supuesto, juego de equipo, pero supeditados a la creación individual de sus jugadores excepcionales. El Barcelona se enfrentó el martes 7 de mayo al Liverpool después de haber conseguido tres goles a cero en el Nou Camp, fundamentalmente con el acierto de sus dos puntas Suárez y Messi, en su ya habitual excelencia. Y Valverde no se fiaba para el partido de vuelta, a pesar del buen resultado: “Sería un error pensar en el resultado de la ida. Hay que pensar que no ha pasado antes… Es un rival durísimo y tendremos que prestar atención a los detalles, sin faltas ni pérdidas tontas, no entrar en el juego que quieren de ida y vuelta… No podemos pensar que somos favoritos porque nos podemos llevar un buen palo… nosotros no tenemos que pensar en tener el control, sino en atacar. Sería un error pensar lo contrario”. 

            Y Valverde tenía razón, pero seguramente sus jugadores no se creyeron su discurso. El Liverpool volvió a superar al Barcelona en actividad, en la disputa y superación de todos los duelos individuales, en el ataque permanente queriendo llegar siempre al portero contrario y muchas veces, nunca lo vi antes de ahora, a un Barcelona tan superado como en los dos partidos de esta eliminatoria. Aunque pudiera pasar desapercibido, el Barça jugando en España apenas le entran a quitar el balón, mucha defensa zonal, mucho amague de ir y quedarse, pero el Liverpool siempre entraba al “hombre-balón” intimidándole de manera permanente queriendo quitarles el balón mediante forcejeos corporales y evitando hacer faltas. En este último partido, al 50% de posesión, los goles fueron para los ingleses, en número de cuatro, y en el colmo del aturdimiento vimos la realización perfecta del cuarto gol del Liverpool, de córner, el lanzador Alexander-Arnold estuvo muy atento e inteligente cuando vio solo a su compañero Origi delante del portero Ter Stegen y lanzó la pelota con pícara urgencia para que el único delantero rematara casi sin oposición. ¿Dónde estaban los jugadores del Barcelona? El bloque de jugadores estaba fuera del área chica, tranquilos, reposados, esperando que llegaran el global de los rematadores contrarios y emparejarse con ellos, como si estuvieran en la sauna sin duda un estado de ánimo impropio de un partido de fútbol. Y el gol fue el de la victoria. Una acción de infantiles. Y todavía aseguran que el responsable del desaguisado fue Valverde porque no puso a Arthur de salida a controlar el juego, o porque no salió al principio el portugués Semedo con Sergi Roberto por delante en medio campo, o porque Coutinho sobraba, etc. Sin duda, todas las propuestas a “toro pasado” iban en la dirección de que el Barcelona debió jugar “más defensivo”. 

           Sigo pensando que la “globalidad de un equipo”, curiosamente, es lo simple del fútbol, lo difícil al fin y al cabo; y la “individualidad” es lo complejo porque está sujeto a momentos, expresiones excepcionales, por tanto, la suma de actuaciones personales formaría el contexto global de un bloque, pero que no se nos olvide que el equipo no aparecerá si no logramos interdependencias, interrelaciones, supeditaciones del juego de unos con otros. El juego será la expresión de gestas individuales, pero no la manifestación de un equipo cohesionado. Ahí estará la clave para conseguir un fútbol simple. Y eso es lo que consiguió el Liverpool, en su expresión futbolística y en una mentalidad excepcional para superar nada más y nada menos que tres goles a un Barcelona muy sólido en general como demostró en Barcelona y a lo largo de toda la Liga española. Es curioso, la alineación que fue buena en el Nou Camp, cuando perdió en Anfield ya no lo era, apareció nuevamente la relación “causa-efecto”, si ganas haces lo correcto; si pierdes “la has cagado”. O sea, de nuevo aparece la cuestión que en Barcelona siempre han asegurado que lo importante es la Liga, así lo hicieron, la plantilla y el entrenador estaban bendecidos; de pronto, pierden en “Champions” y todo se cuestiona, lo más lamentable es que entren dudas con el entrenador Valverde.

           Quizás la Liga española ha mal acostumbrado al Barça sobre todo en los ritmos de juego, o pecaron de soberbia en su fuero interno, o se acomodaron a la práctica de que el líder Messi siempre aparece con sus soluciones mágicas… Con lo fácil que es reconocer las cosas como son, lo que hizo el jugador Busquets inmediatamente de perder el partido y la eliminatoria contra Liverpool: “Han sido superiores a nosotros. Quisieron ganar el partido en todo momento”. Y no se dedicó a publicar con grandilocuencia todos los errores de sus compañeros o entrenador. En esta ocasión, no aparecieron los goleadores del Barça de siempre y los demás se quedaron huérfanos esperando el advenimiento del “elegido” que otras veces resolvió las limitaciones del equipo. Y no caigamos en hipocresía, el entrenador Valverde es responsable con sus jugadores de esta derrota, incluidas las figuras de Suárez y Messi, o la de Jordi Alba, o la de Piqué… Pero atacar a una figura en concreto sería aliviar de responsabilidades al resto.  Y un equipo es un equipo, con obligaciones atacantes y con obligaciones defensivas.

           Un equipo no se puede disociar tanto cuando se pierde como cuando se gana. Hay datos interesantes de este último partido dignos de mención: Liverpool recuperó 63 balones, por 48 del Barcelona; recuperando 12 en campo contrario mientras que Barcelona lo hizo en 7 ocasiones. Llegó el Liverpool al último tercio del campo en 52 ocasiones, siendo la media en “Champions” de 43; mientras que Barça lo hizo en 39 ocasiones, y la media había sido de 44 llegadas. Otro dato interesante, en pases de finalización sin confundir con las asistencias de gol, los de Klopp tuvieron un porcentaje del 67% por un 58% del Barcelona, éste dispuso de 8 remates mientras que su media habitual era de 16,58 por encuentro, o sea, quedó reducida a la mitad. Mientras que Liverpool mantuvo sus 13 tiros casi igual a la media de 14,33. Y un dato muy relevante, los tiros a puerta, 7 veces lo hicieron los del Liverpool siendo su media de 4,5 en la temporada. El Barça disparó 5 veces a puerta, cuando había conseguido antes una media de 6 tiros. Y la estadística resuelve mis propias percepciones, Fabinho fue clave, con el 90% de los pases bien dados.

          El Ajax de Amsterdam, en las primeras eliminatorias, era catalogado como el equipo más asequible de todos hasta que, uno a uno, eliminó a Bayern Münich, Real Madrid y Juventus de Turín, manifestando con su juego que se puede rendir un buen fútbol sin necesidad de “cracks”, o sea, con un equipo de futbolistas “anónimos”, todos orientados al fútbol colectivo, sin un 9 fijo que parece una lacra su ausencia por lo mucho que se comenta en medios de comunicación. Atacan de manera permanente sin olvidarse de la defensa y con ello consiguen una intensidad encomiable, todos responsabilizándose con las labores conjuntas y la confianza de su entrenador. Ese concepto de equipo, sin embargo, no completa el ideal de los cánones de belleza del fútbol actual por cuanto los periódicos, los medios, precisan de la “individualidad” para hacer portadas y montar un discurso de endiosamiento con el que “atontar” a las masas… Es posible que el Ajax en una Liga como la española no sería apenas ponderado, como ocurre con equipos como Éibar, Alavés, Getafe, Español o Levante. Tienen buenos jugadores, pero “juegan demasiado en equipo”, como si esto fuera un déficit en estos tiempos que corren de elevación a los cielos de las figuras futbolísticas.  Esa es otra de las grandes dificultades para que un equipo sea “simple”.

          El miércoles 8 de mayo, partido Ajax - Tottenham. En el partido inicial, victoria de los holandeses por un gol a cero. Tottenham no pudo contar con dos de sus mejores delanteros igual que le ocurriera al Liverpool en el partido de vuelta. Pero para eso están las plantillas, para rendir en el momento que se les requiere y no salir de madrugada a llorar por aquello que no pueden disponer. Dijo Pochettino antes del partido: “Para mí la eliminatoria está abierta. Todo el mundo da al Ajax en la final. Hay que ver. Tenemos fe. Para ellos defender una ventaja es una situación nueva, y nosotros ya tenemos una experiencia. Todo el mundo nos da por muertos, pero marcando un gol estamos en la eliminatoria. No es tan difícil si pensamos que marcamos tres en el campo del City… Siempre buscamos la flexibilidad. Los sistemas son estructuras que te dan un punto de partida pero no pueden ser básicas en el desarrollo del juego. Por eso a nosotros nos gusta hablar más de desarrollo táctico que de sistemas. La gente habla de 4-4-2. De 5-3-2…”

          Y el partido empezó de la peor manera para Tottenham. El Ajax jugó a lo suyo y llegó a marcar dos goles más de renta, o sea, los ingleses tenían que marcar tres goles. Y en la segunda parte los marcaron. Y eliminaron a los holandeses. Éstos estuvieron atacando todo el partido, tuvieron claras ocasiones alguna dando el balón en el poste, a partir del 2-1 los ingleses ganaron en confianza, pero el Ajax no se amilanó. Lo problemático del fútbol global es que algunos equipos, fue el caso del Ajax, exhibieron todo su potencial ofensivo manejando el 50% de su potencial. Pero no resolvieron bien su otro 50% de potencial defensivo lo que aprovechó el Tottenham de manera ordenada, e insistente. Incluso una posición clave pudo ser la utilización del delantero centro “tanque”, jugando el español Fernando Llorente como un pivot de baloncesto, dándole balones largos para que los disputara de cabeza o los controlara para cederlos al compañero que llegaba desde medio campo, lo que les resultó muy práctico. Hasta el punto de empatar la eliminatoria a tres tantos que supuso la victoria final de los ingleses con gran acierto de Lucas Moura. Ello dio también una FINAL que debe analizarse para el futuro: LIVERPOOL – TOTTENHAM. Justo cuando los equipos ingleses tienen menos entrenadores del lugar. ¿Significa eso algo notable?

           Por abundar un tanto los conceptos, tomamos las declaraciones del baloncestista Marc Gasol que declaró en estos días: “No entiendo el deporte del baloncesto de otra manera que defendiendo”. Continuando: “No hay una acción que merezca la relajación porque cualquier paso que das atrás y tu oponente lo nota, puede ser un motivo de confianza para ellos y una muestra de debilidad”. Para mí, el fútbol debe beber en las mismas fuentes actitudinales.

          Salamanca, 9 de mayo de 2019.