¡Marcelo nunca defendió bien! ¿Y qué...?

01.10.2018 08:01 de MAROGAR .  artículo leído 104 veces

“Nuestras virtudes y nuestros defectos son inseparables, como la fuerza y la materia. Cuando se separan, el hombre no existe”. (Nikola Tesla).

Cuentan los eruditos sobre el origen real de la frase “A buenas horas, mangas vedes”. Al parecer proviene de un ejército formado en 1476 durante el mandato de los Reyes Católicos, constituido para prestar auxilio en todo tipo de emergencias, vestían uniforme con una piel que cubría el cuerpo hasta la cintura y unas mangas de color verde. Las crónicas de los siglos XVI y XVII señalan que dicho ejército se ganó a pulso la fama de impuntualidad, siempre llegaba a los auxilios cuando habían ocurrido los siniestros, incluso tardaban tanto que el problema era resuelto por los propios ciudadanos. Cuando llegaban al lugar de los hechos, la gente les decía “¡A buenas horas, mangas verdes!”. Justo lo que le dicen a Marcelo desde hace unas jornadas aumentando sus carencias por llegar tarde siempre a la hora de defender su zona geográfica específica. La virtud principal del brasileño es la generación de múltiples ataques desde su propia defensa llegando muchas veces a la línea de fondo enemiga con evidentes peligros de gol para la portería contraria y, al parecer, también para la del Real Madrid. Se olvidó la perspectiva futbolística de que, para esas situaciones, siempre existieron las coberturas en el fútbol con otro tipo de jugadores ubicados tácticamente, por ejemplo, Busquets en el Barcelona siempre está atento a la espalda de sus compañeros y sobre todo de Jordi Alba, pero éste ataca permanentemente y el equipo siempre asumió esos riesgos defensivos porque el multiplicador es mayor si se alientan sus ataques creativos. 

¿Por qué se está “machacando” ahora específicamente a Marcelo? ¿Por qué se lanzó a principios de temporada que se iría a la Juventus el próximo año? ¿Tienen relación estas situaciones?  Porque sus condiciones no han variado y su actitud defensiva es la misma en los últimos 12 años y, seguramente, no es el mejor prototipo de defensa para jugar en Italia. Bien es cierto que Marcelo tiende a desgastarse más de la cuenta en lo físico prodigándose en exceso, y no pretende disimularlo cuando dicha condición es deficitaria. A Roberto Carlos ya le ocurrió en su momento. Y a Rifé en el Barcelona. Y a Cafú en Brasil. Y a Jordi Alba en el Valencia o Barcelona. Y a tantos y tantos. De hecho, tampoco sabrían defender ni Messi, ni Cristiano Ronaldo, ni Neymar, ni Mbappé, ni Joaquín, ni Butragueño, ni Amancio, ni Puskas, ni Gento, ni Isco, ni Kaká, ni Eusebio, ni Filipe, ni Cruyff, ni Van Basten, ni Gárate, ni Bale, ni Benzema, ni Di Stéfano, ni Kubala, ni Maradona, ni Pelé, ni Zico, ni Kane, ni Ronaldo Nazario… Es evidente que la mayoría de ellos se dedican, o dedicaban, solo a atacar y, normalmente, pierden un equivalente proporcional en términos de defensa para lo que no se sienten concernidos. En el fútbol globalizado las misiones de los jugadores no se deben estabular, en el fútbol no deben establecerse unos compartimentos estancos, sería un fútbol rígido, parcial, antiguo, sin conexiones, sin fluencias, sin transferencias de esfuerzos y acciones técnico-tácticas positivas. Y a los jugadores señalados nadie les achaca su falta de defensa…

            Los equipos de fútbol de 2018 no se forman por defensas-defensas; ni por medios-medios; ni por delanteros-delanteros. Todos los futbolistas necesitan aportar más cosas que las propias de su especialidad, todos los jugadores deben complementar al compañero, lo que a uno le falta lo tiene que poner el otro. El fútbol de hoy es una contribución de vasos comunicantes en los esfuerzos, en las acciones, en la comunicación fluida del juego mismo, en la mentalidad, no puede funcionar un equipo mediante “silos” o “reinos de taifas”, incluso en las misiones se debe huir de la “taylorista” expresión: “Esto es mío; eso es tuyo”. Todo debe ser responsabilidad de todos y todos deben ayudarse, razonablemente, en aquellas tareas fundamentales que vayan surgiendo en el campo de juego. “El fútbol no es lo mismo que Bach o el budismo. Pero a menudo se siente más profundamente que la religión, y forma parte del tejido de la comunidad, un depósito de tradiciones” según Franklin Foer, autor del libro “Un mundo sin ideas”. Razonemos también cómo los equipos técnicos de los equipos han evolucionado, antes el entrenador era un “viejo zorro” que jugó al fútbol y tenía experiencias acumuladas; antes bastaba, pero ahora el entrenador es experto en fútbol y se acompaña de otros colaboradores a los que coordina con sus conocimientos de preparación física, psicología, kinesiología, biología, alimentación, traumatólogos, coach mental, etcétera, puestos todos a contribución del equipo. Y con esa amalgama de conocimientos acumulados se resuelven los problemas inherentes a un equipo de fútbol.

            Marcelo es un futbolista que defiende mediante una dinámica muy potente de sucesión de ataques al contrario, recorriendo una gran superficie de terreno con un manejo de balón excepcional y aportando numerosas ocasiones de gol que añade grandes dificultades a los equipos contrarios que no lo tienen fácil para neutralizarlo en la mayoría de las ocasiones. De siempre, este tipo de jugadores son aceptados con sus puntos fuertes y débiles, éstos se equilibran y compensan en equipo. Con todos los jugadores es igual, lo que Messi no tiene lo ponen los demás. La maniobrabilidad de Marcelo pone siempre en guardia a los equipos contrarios y, sin duda, todos temen su eficacia atacante. Así las cosas, resultaría contraproducente concebir el fútbol con visiones tan parciales. Si a mi me dieran a elegir entre Marcelo y un defensa estático, que solo sabe marcar y se limita a ocupar un espacio sin ningún otro riesgo, estacionado a merced de los atacantes contrarios, siempre me quedaría con la creatividad de Marcelo, asumiendo sus puntos débiles si me aporta lo más positivo de sus fortalezas. Bien es cierto que el mismo Marcelo, con déficits y excesos, podría graduar mejor sus esfuerzos y dosificar “sus alegrías” que comprometen muchas veces a los compañeros y a sí mismo. Según nos convenga, hacemos bueno aquello de que “La mejor defensa es un buen ataque” y no “El mejor ataque es una buena defensa”. Palabras, palabras, palabras… En realidad, siempre pensé que el mayor problema táctico del Real Madrid, de todo su equipo, es que ataca demasiado, pero forma parte de su estilo tradicional. Pero la opción defensiva en el Real Madrid sería remar contra estilo y a mí no me cautivaría como todos los grandes equipos. A este respecto me acogería a la idea de José Mourinho: “Mi equipo ideal es aquel en el que, en cualquier momento y en cualquier situación, todos los jugadores piensan de la misma manera”.

            Desde que debutó con Real Madrid en 7 de enero de 2007 ante el deportivo de La Coruña, Marcelo apenas brilló como se esperaba, sobre todo porque el técnico Fabio Capello no le dejaba subir, a pesar de todo consiguió el primer título de la Liga 2006/07; siendo la siguiente temporada dirigida por Schuster brindándole mayor confianza y volviendo a conseguir la Liga. A mi personalmente me gustó mucho Marcelo cuando jugó de interior izquierdo con el entrenador Juande Ramos. Más tarde, con Pellegrini llegó a jugar como extremo izquierdo marcando 4 goles además de 9 asistencias (Pases de gol). Y tendremos que seguir “soportándolo” hasta 2022, con sus virtudes y sus defectos, sorprende que en 2017 fuera nombrado “Mejor lateral izquierdo del mundo según ESPN”, y en 2018, el “3º defensa del año por UEFA”. Como asegura Luis H. Aristizabal, “El fútbol, a Dios gracias, no es una ciencia; dentro de él todo precepto es indemostrable; todo lo que se diga es pura especulación que se destruye a menudo en el último minuto de un partido de un campeonato”.

En el diario Marca hicieron este apunte que resumo: “Marcelo lleva tres años seguidos siendo elegido el mejor lateral izquierdo del mundo en el equipo ideal que se vota en la Gala anual de la FIFA que se celebró el lunes. Coincidirán conmigo en que cuando está en forma no hay otro como él porque sus apariciones en ataque suelen ser desequilibrantes. Tiene regate, tiene gol, tiene pase y es uno de los futbolistas con más calidad individual de toda la plantilla del campeón de Europa. Sus fortalezas, como dicen los pedantes, son muy evidentes… Con la excusa de su aportación ofensiva, parece haber decidido que lo de defender es secundario…”  Queda claro mi posicionamiento personal con Marcelo porque respeto la opinión del Cardenal de Retz al decir: “Hay defectos que manifiestan un alma bella mejor que ciertas virtudes”, por lo que a este tipo de jugadores debemos valorarlos con amplitud de miras. Quizás, como dijera Michel de Montaigne:“Cien veces al día burlamos nuestros propios defectos censurándolos en los demás”. Y lo de Marcelo es solo un ejemplosignificativo porque estamos hablando de uno de los mejores laterales izquierdos del mundo…

Salamanca, 1. octubre 2018.