Hay acciones de penalti más flagrantes que las manos.

18.10.2018 08:14 de MAROGAR .  artículo leído 119 veces

“En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario”. (George Orwell).

          Me parece un desenfoque futbolístico que cualquier partido de fútbol acabe en discusiones masivas de si aquel penalti, por manos dentro del área, era sancionable o no con arreglo a las normas existentes y la particular interpretación que cada cual haga de él. Ya propuse hace tiempo que este tipo de penaltis deberían valer tan solo MEDIO GOL. “La simplicidad es la cosa más difícil de garantizar en el mundo; es el último límite de la experiencia y el máximo esfuerzo del genio”, dice la escritora francesa George Sand. Hace tiempo que escribí: “Indescifrable es el fútbol si un árbitro señala un tiro libre directo porque el balón golpeó la mano/brazo de un futbolista, dentro del área de penalti, sin que el jugador modifique el tránsito de una pelota sin trayectoria de gol… Pero es peor cuando otros árbitros, incluso el mismo juez, pitan cosas distintas ante la misma situación del juego…”

          Entresaco reflexiones (Marca, del 1.10). En la jornada del 30 de setiembre, se enfrentaba Real Madrid contra Atlético de Madrid y éstos pidieron explicaciones formales al Comité Técnico Arbitral exigiendo que aclare criterios después de que una mano de Casemiro en el área de penalti no fuera sancionada. (Curiosamente, el Atlético de Madrid había sido uno de los dos equipos de la Liga que no recibieron instrucciones de los árbitros, por decisión propia, para conocer mejor las decisiones y actividades del VAR). Las conclusiones del “Seminario Arbitral”, realizado en pretemporada, precisaron los factores a tener en cuenta: Se debe ponderar el movimiento de la mano hacia el balón (y no al contrario); la distancia entre adversario y el balón (balón que llega inesperadamente); la posición de la mano no debe suponer necesariamente una infracción. También amplía sobre jugadas específicas: a). Manos apoyadas sobre el terreno de juego. (Sirven para mantener el equilibrio, debajo del cuerpo). Si el jugador hace un movimiento con la intención de tocar el balón se pitaría mano. b). Si el defensor no pretende agrandarse para ocupar un espacio, las manos rebotadas no son falta. Todo el aspecto sancionador estará acorde a los criterios anteriores. Pero, recientemente, las manos volvieron a ser protagonistas en el Éibar-Sevilla y Villarreal-Valladolid, se pitaron penalti en ambos casos, una de ellas se consultó con el VAR. La mano de Casemiro acabó en córner porque no se estimó falta. Pareciera ahora que el debate es el VAR y, sin embargo, sigue siendo el criterio aplicable a las manos que impactan con el balón, criterio al que llevamos supeditados hace demasiado tiempo. 

            Sin embargo, hay otras decisiones pendientes del VAR. Se aventuraba que el sistema tendría en torno a un 7% de porcentaje de error, pero en el programa “El Chiringuito” el arquitecto Nacho Tellado ha demostrado técnicamente que uno de los goles del Leganés al Barcelona fue mal interpretado por el VAR actual, al que se cuestiona frente a las herramientas utilizadas por el programa televisivo. Una de las cuestiones por resolver es si la tecnología apareció para “rearbitrar” los partidos, lo cual sería lamentable. En el repetido programa, se llegó a asegurar que el fuera de juego lo estaba hasta por 16 centímetros, según el arquitecto asturiano que colabora en la televisión y maneja un programa de diseño 3D. Por supuesto “la tecnología no es infalible; no es lo mismo analizar una jugada durante horas, con toda la calma y los recursos, que tomar una decisión en segundos”. La empresa suministradora del software a la Liga, proporciona acceso a 22 ángulos en alta definición y cinco cámaras de “supermotion” con imágenes a una velocidad tres o cuatro veces mayor”. Se asegura por la empresa comercial que se utiliza inteligencia artificial, aparte de otras consideraciones técnicas que buscan la máxima precisión. Expertos en televisión apuntan que “el índice de error puede variar entre cinco y diez centímetros”. 

            Por supuesto, el colaborador de “El Chiringuito” aseguró que su método para trazar los fuera de juego es mejor que el de la Liga: “Utilizo geometría descriptiva, lo llevo haciendo desde los 15 años. Mi trabajo no es fruto de la casualidad. La geometría para mí es como un balón de fútbol para el hijo de un jugador. Para la televisión utilizo un programa de 3D para dejarlo pulido y perfecto que para que la gente lo entienda… Cuando lo hago rápidamente, tardo un minuto y medio. Normalmente saco dos puntos de fuga: uno paralelo a la línea de fondo y otro al de banda. Pero a veces con sacar sólo la línea del defensa ya veo si es o no fuera de juego”. Además, amplía: “La idea la tuve en 2013 y la registré. Me llamaron técnicos para demostrar que tenía un fundamento. Está registrada y nadie me ha llamado. Ahora llegan los del VAR y no se dan cuenta que hay un tipo que lo descubrió hace cinco años y lo ha perfeccionado. He analizado una gran cantidad de jugadas y sé dónde están los patrones. Antes tenía un par de centímetros de error, ahora puede ser uno. No varía 16 ó 20 como la Liga. Los fuera de juego que acierta el VAR son por casualidad”. Y significa algo que nos temíamos: “El VAR va a contradecir muchas veces al árbitro que está juzgando bien… No soy el enemigo del VAR. Es evidente que hay un problema y aporto mi solución… Esto es un hobby. Para mi trazar estas líneas es el pan de cada día. Diseño aeropuertos, casas y estadios. Soy joven y fastidia ver a un imberbe poner en jaque a la Liga. Esto es fruto del trabajo de años”.

          Toma importancia, por tanto, lo que definía el científico de la computación Edsger Dijkstra cuando aseguró: “El éxito es simple. Haz lo que es correcto, de buena forma y en el tiempo justo”. Así que, para seguir evolucionando, para que el juego no se paralice demasiado tiempo y los goles no se celebren un minuto más tarde, aún requiere funcionamientos más ágiles el VAR. De hecho, hay una tendencia muy curiosa en la Liga española cual es que ya se han ganado más partidos fuera de casa que en el propio estadio. O sea, los árbitros tendían antes del VAR a ser “caseros” y ahora se sienten más y mejor observados, lo que elimina subjetividades que están dando lugar a que los equipos visitantes ganen más que antes. ¿Curioso, no?  Por eso, sigo aportando ideas rompedoras más que nada para reflexionar tranquilamente. Digo que los penaltis por manos debieran valer tan solo MEDIO GOL, un partido no debiera decidirse por acciones que resultan “siempre dudosas”, discutibles, nunca unánimes ni uniformes con lo juzgado en otros partidos. Sin embargo, suelen pitarse otro tipo de faltas en el resto del campo que no sea el área de penalti, por ejemplo, es muy normal que se sancione siempre a favor del jugador que cae al suelo; igual que se pita en contra de los delanteros si la falta es dentro del área. Faltas máximas distintas a las manos existen en todos los partidos y, normalmente, dejan de pitarse en los saques de esquina con agarrones continuos, los árbitros se confabularon hace ya mucho tiempo para pasar de puntillas en estas jugadas (Yo lo cuantificaría en unas cuatro de media por partido en cada área). Esta desmesura no se ha corregido aún ni con el VAR. 

          Mientras, los aficionados y los expertos periodistas se vuelven locos para encontrar teorías que justifiquen el que una mano determinada es penalti. Lo peor es que la interpretación se hace flexible, o más rígida, según sea a favor o en contra del equipo favorito del periodista de turno. Sin duda, es genuina esta manera de aceptar los fallos de los árbitros y, sin embargo, se crean seminarios y tertulias para discrepar unos y otros sobre las manos que fueron penalti, o no… Para evitar más pérdidas de tiempo en discusiones y que todo sea más sencillo para los árbitros, la norma futura debería ser ésta: “Dentro del área de penalti, todos los balones que toquen las manos de los jugadores se considerarán penalti. En su lanzamiento, si se consigue que el balón atraviese la línea de meta, se contará como MEDIO GOL”. Por lo mismo, se ampliaría que “Cualquier agarrón o empujón violento en los saques de esquina por parte de un defensor también será sancionado con penalti cuyo valor sería el de MEDIO GOL en si se marca favorablemente”. Con esta fórmula, los árbitros no tendrán tanto cargo de conciencia para señalar faltas en las que ahora se cohíben porque no quieren responsabilizarse de que los equipos ganen los partidos por una pena máxima. Sin embargo, la consecución de MEDIOS TANTOS de uno y otro equipo, se irían reduciendo por iniciativa de los jugadores de los equipos. Ellos mismos acabarían proponiendo la aplicación correcta del Reglamento actual. Por lo que, una novedad tan simple y compleja a la vez, originaría la aplicación de una justicia más justa a los desarrollos actuales de los partidos de fútbol. 

          Sin embargo, uno de los mayores problemas de estas propuestas es que los medios de comunicación se quedarían sin polémicas lo cual iría en contra de sus intereses comerciales. “Si estás dispuesto a hacer sólo lo que es fácil, la vida será difícil; pero si estás dispuesto a hacer lo difícil, la vida será fácil”. (T. H. Eker, empresario). El maestro de “La Ilógica”, Johan Cruyff, en su libro “Me gusta el fútbol”, editado en 2002, ya pensaba: “Si el fútbol es un deporte continuo, no puedes situar una cámara y en una jugada conflictiva, pedir que nadie se mueva, reunirte en la banda, ver las imágenes, deliberar, tomar una decisión y luego decir: “Venga, ya está, podemos continuar”, como ocurre en algunos deportes de los EE.UU. No puede ser. Esto no tiene sentido, Personalmente creo que, en el fondo, el fútbol es justo”. Sin duda, el VAR no tiene marcha atrás, pero se debe explicar más su utilización, las frustraciones actuales de las paradas innecesarias o los riesgos de “rearbitrar” los partidos tienen que superarse. “La simplicidad es una gran virtud, pero requiere trabajo duro para lograrla y educación para apreciarla. Y para empeorar el tema: la complejidad vende más”; por lo que estoy muy de acuerdo con el humorista estadounidense, Arnold H. Glasow.

          Salamanca, 18 de octubre de 2018.