Fútbol y "Tetrix"

 de MAROGAR .  artículo leído 355 veces

“Si algo nos ha enseñado el “Tetrix” es que los errores se acumulan y los éxitos desaparecen…”

Me encantó la entrevista (Javier Martín, ElPais,10.mqyo.2016) sobre el entrenador de fútbol Vitor Oliveira, portugués, que consiguió el ascenso a la Primera División portuguesa del Chaves. Dicho entrenador ha conseguido nueve ascensos a Primera, a sus 62 años, nacido en Matosinhos – Oporto, allí donde el Duero desemboca en el mar Atlántico. Cuando a Oliveira le preguntaron por la fórmula del éxito él aseguró que no hay secretos: “Una buena plantilla, pues un buen equipo no se hace con buenos jugadores; estabilidad en el club… y mucho, mucho trabajo”. Añadiendo: “Me gusta el buen fútbol, pero sobre todo me gusta ganar y para eso hay muchas formas de conseguirlo y hay que encontrar la que más daño haga al rival… Los apuntes artísticos para después de haber conseguido los puntos”. ¿Estarán de acuerdo con sus opiniones los entrenadores Luis Enrique del Barcelona y Unai Emery del Sevilla…?

El “Tetrix” viviente al que se dedicaron los equipos en la Final de “Copa del Rey”, cada cual puso sus piezas allí donde hicieran más daño al contrario. El Sevilla venía de ganar al Liverpool en Basilea por 3-1 y  lo aportaba como bagaje para reforzar su confianza. El Barcelona, ganador de la Liga, con 91 puntos y 83 goles de diferencia entre los a favor y en contra; mientras que Sevilla consiguió 39 puntos menos (De friolera) y tan solo 1 gol de diferencia favor (51) /contra (50), todo un mensaje en esta trayectoria final sevillista. Los números son apabullantes pero en una final a un solo partido puede pasar de todo. Opináticamente, con datos objetivos, el Barcelona tenía más argumentos para ganar, pero eso mismo pensé yo respecto al Liverpool y fue eliminado. Efectivamente, en el momento del partido los éxitos pasados ya desaparecieron. Alexey Pajitnov, creador del “Tetrix”, creó el original juego hace diecisiete años y no se sabe muy bien dónde están las claves del éxito aunque alguna teoría determina que “el motivo está en la necesidad humana de vivir orden y armonía”. Otros mantienen que “todos nuestros logros, los bloques que acomodamos, desaparecen tan pronto como se alinean. Entonces lo que tenemos frente a los ojos son todos nuestros errores. Nos hace querer ordenarlos constantemente…” Sinceramente, el fútbol contiene aspectos fundamentales del “Tetrix”.

Pero todas las teorías necesitan de confirmación. En el fútbol, cuando se gana, somos capaces de revestirlo de las más increíbles ensoñaciones y artilugios mentales y tácticos… En esa necesidad de “orden y armonía” cada equipo, unos más y otros menos, quieren ganar el partido asociándose en torno al balón, o contra el balón… Igual que cada equipo acumula aciertos y errores, éstos se superan en ocasiones y en otras ocasiones te van hundiendo si es que el contrario se aprovecha de ello; pero, puntualmente, los aciertos resuelven esos momentos decisivos de los partidos…

Y empezó el partido real. Durante media hora los equipos sestearon, no se decantaba ninguna superioridad, se lo pensaban aquello de atacar al contrario. En una de las pocas ocasiones del Sevilla, balón largo a Gameiro que obliga a Mascherano ejercitar un forcejeo que lo lleva a la expulsión por agarrar al contrario cuando era el último jugador defensivo antes del portero. De pronto, un partido de 11 contra 10, lo que nunca debería ocurrir si el Reglamento estuviera bien estructurado por cuanto el espectáculo resulta un fraude a partir de aquí por su desequilibrio. Tendrían que pensarse otras soluciones sancionadoras para estas ocasiones. El Sevilla no sabe como aprovechar su superioridad, nunca ví al Barcelona tan defensivo y replegado, hubo momentos de mucho apuro aunque el Sevilla no tenía claridad goleadora aunque sí dominó un buen rato… Ya digo, me agradó ver a un Barcelona exigido en defensa donde todos se juntaron y se esforzaron para contener al Sevilla.

Sin embargo, había miedo a ganar por parte del Sevilla sobre todo, le tenían miedo a la operatividad exquisita de Iniesta y las salidas en velocidad con balón de Neymar. El juego se complicó aún más para el Barcelona, le dieron un cabezazo a Messi que debió ser asistido; y a Suárez hubo que sustituirlo por lesión en una pierna… Era una situación ideal para el Sevilla pero Barcelona se recompuso en el descanso con otro defensor que sustituyera la misión de Mascherano… Y dejando pasar el tiempo, probablemente sin las fuerzas íntegras, el Sevilla dejó transcurrir el partido pensando en la prórroga. Sorprendentemente, el jugador más inteligente del Sevilla, Banegas, cometió una falta defensiva que no hacía honor a su calidad mental. ¿Qué pintaba allí? La jugada tonta del partido que supuso su expulsión. Y empezó un nuevo partido de 10 contra 10, ya el Sevilla sin dirección de juego. Prácticamente en la prórroga ya se veía un ganador claro que había remontado varias situaciones límite, mientras que el Sevilla recordaba en exceso que había jugado tres días antes en Basilea contra Liverpool. Lo demás, dos asistencias de Messi con maestría para que marcasen, primero Jordi Alba y al final del partido Neymar.  Justo Campeón el Barcelona y un buen Subcampeón el Sevilla por méritos propios, no tuvo recursos para imponerse a pesar de las ventajas casuales que tuvo a su favor. El Sevilla, solo con Gameiro de punta, era muy poco bagaje además de que su actitud fue demasiado contenida, ni siquiera la justificación de sacar a Llorente un rato al final justifica a Unai Emery en esta ocasión.

Sea cual fuere el debate, el Barcelona resultó ganador de Liga y Copa, todo un éxito aunque fuera eliminado de “Champions”. Y la Final del Real Madrid-Atlético de Madrid premiará a uno de ellos pero nunca restará a lo ya conseguido por Barça. En todo caso, sería bueno que los equipos que han llegado a las finales también sepan que su labor es digna de mención y de alabanza. Por ello, habría que grabar a fuego este pensamiento inteligente de Robert Louis Stevenson: “No juzgues cada día por lo que cosechas, sino por lo que plantas”.

Salamanca, 24 de mayo de 2016.