¿Fútbol sin fuera de juego...?

 de MAROGAR .  artículo leído 244 veces

“Aprende de los errores de otros. Nunca vivirás lo suficiente para cometer todos tú mismo”. (Groucho Marx)

Recientemente, el holandés Marco Van Basten proponía desde FIFA una serie de “mejoras” para el fútbol entre las que se encontraba la supresión de la “Ley del Fuera de Juego”: "Tengo mucha curiosidad sobre cómo funcionaría el fútbol sin fuera de juego… Yo estaría a favor porque el fútbol se parece cada vez más al balonmano". Un argumento falaz, personalmente no veo que el fútbol deba parecerse al balonmano, por ejemplo la circulación de balón de manera reiterativa al borde de las dos áreas de penalti, olvidándose del resto de las zonas del campo, sería inadmisible.

En “La logística del fútbol actual”, libro firmado por Otto Bumbel, leímos que, a principios de 1900, el fútbol acabó cautivo de la estratagema de la “táctica fuera de juego” a dos, uno delante y otro atrás, en sentido perpendicular de las porterías, el más avanzado (“back de avance”) y al otro (“back de espera”) que, cuando presentían el instante de iniciar un ataque, éste corría rápidamente dos o tres metros en dirección a la meta adversaria, con lo que ponía en fuera de juego a todos los delanteros que estuvieran a sus espaldas. Con un solo jugador se lograba paralizar todo el intento ofensivo del contrario. Billy McCracken del NewCastle, finales del XIX, perfeccionó dicha práctica. Entonces, la norma indicaba que “un jugador está en fuera de juego si en el momento en el que recibe el balón o éste llega a su altura, entre él y la portería contraria hay menos de tres jugadores de equipo”. O sea, dos defensas y el portero jugando con un dibujo de 1.2.3.5, aunque hubiera equipos jugando con tres defensores. Así que McCracken se dedicaba a “tirar el fuera de juego” a lo mejor por eso ganó el Newcastle tres Ligas entre 1905 y 1909, además la FA Cup en 1910. Con el tiempo, todos los equipos decidieron imitar al NewCastle y la táctica empleada en ambos lados constreñía a los dos equipos en un espacio de unos 20 metros por bando en la mitad del terreno, con lo que nadie podía moverse en dirección de la portería opuesta porque incurría en “off-side”. Era muy normal que se pitaran unos 40 fueras de juego por partido. ¿El fútbol era un espectáculo atractivo…?

Cracken se hizo famoso por el “one-back-game” (“juego de un solo defensa”), incluso se cuenta la anécdota de que el NewCastle viajó en tren a otra ciudad y al llegar a la estación de ferrocarril sonó un silbato y un aficionado exclamó: “¡Caramba! ¡Ni bien ponemos el pie en tierra y ya empiezan a pitar los fuera de juego!”. Y lo peor de toda aquella parafernalia es que hubo una reducción alarmante de goles y de espectadores. Afortunadamente, en 1925 se cambió la Regla con este nuevo redactado: “Un jugador se halla en fuera de juego si se encuentra más cerca de la línea opuesta que el balón y el penúltimo adversario”. Lo que dio lugar a que, en lugar de tres, debía haber menos de dos defensas entre el delantero y la línea de gol para que incurrir en fuera de juego. Por tanto, la idea de provocar el fuera de juego se complicó y ya se corrían muchos más riesgos ante un error del defensor que podía dejar solo al delantero delante del portero.

Pedro Escartín, nuestro mejor árbitro histórico de fútbol, denominó a esta Regla como la “Ley de la inteligencia”. La propuesta de Van Basten han generado voces críticas porque entienden que el fútbol sufriría un gran cambio negativo. En setiembre de 1991, en el Camp Nou, se jugó un partido Barça-Real Madrid organizado por Canal +, se prolongaron las líneas frontales del área grande hasta los laterales y esa raya fue la frontera entre la posición legal o no. La única zona del campo en la que no había fuera de juego eran las dos áreas. También se experimentó una prohibición de cesión del balón al portero. En dicho partido tan solo se llegó a pitar un fuera de juego. El árbitro de aquella ocasión fue el andaluz Martín Navarrete. “Lo mejor de la prueba ha sido que ha existido mayor tiempo de juego real, que el partido ha durado 13 minutos más de lo que hubiera sido normal con las reglas normales”. En cuanto al juego, hubo opiniones para todos los gustos. Personalmente, recuerdo aquel partido y no me gustó el juego desplegado porque los dos equipos se agrupaban al borde de sus áreas de penalti, los delanteros por un lado, los defensas por otro, y todos alejados sin presencia de futbolistas en medio campo. Todos a la espera de la patada larga, demasiado jugador “aparcado” sin asociarse en torno al balón, aglomeraciones de muchos futbolistas haciendo de “palomeros” a la espera de balones… Pero lo peor era el desprecio del balón, de la asociación de jugadores para controlar el juego en torno al balón, el exceso de precipitaciones para llegar al área con pases largos y, lo que es peor, muy poca táctica como debiera ser habitual en un fútbol bien jugado…

En mi primer libro “La Ignorática y el fútbol” (2009) le dediqué el capítulo “6.1. Modernización de las Reglas del fútbol”, cuando llegué a la conclusión de que lo último que modificaría en el fútbol sería la “Regla del Fuera de Juego”. Aunque aportaba una excepción en el punto “3. ¿Por qué no se elimina el fuera de juego en los libres directos/indirectos, lo que disminuiría el número de faltas cometidas y supresión de barreras que entorpecen la dinámica del juego?”. Una sugerencia creativa aportada por Alejandro Scopelli hace más de 50 años en su libro “Hola Míster, 12 años después” que nunca fue atendida… Mi conclusión es que la supresión de la “Ley del Fuera de Juego” acabaría con las mejores esencias del fútbol, la “inteligencia” que incorpora a los equipos las posiciones y alternativas en el “fuera de juego” que obliga a una gran creatividad táctica. Por tanto, no creo en su abolición…

Salamanca, 30 de marzo de 2017.