Fútbol: Aprendamos de los líderes.

 de MAROGAR .  artículo leído 235 veces

“De repente, me di cuenta de que un líder no es simplemente alguien que experimenta la emoción personal de estar al mando”. (Warren Bennis, padre del liderazgo).

En el libro “Liderazgo”, el entrenador Ferguson no presume de tácticas, de dibujos, de estrategias, sino de “gestión mental” de sus hombres con un récord imbatible, 25 años de liderazgo. Entresaco algunas de sus conclusiones: “Jamás utilicé un diagrama conceptual que se considerara el Evangelio”; “Ni entregué una extensa guía a comienzos de temporada”; “Tampoco fui partidario de las instrucciones de última hora escritas en fichas”; “Siempre he valorado a las personas que escuchan”; “Aprendí de Jock Stein “Espera al lunes, cuando las cosas se hayan calmado” y esta otra: “No te enamores de los jugadores, te serán infieles”; “No pretendo exagerar, pero encontré algunas observaciones en libros sobre historia militar que podrían aplicarse al fútbol”; “Siempre he conseguido más de los jugadores alabándolos que criticándolos”; “No se gana nada con los linchamientos públicos”; “Algunos managers intentan ser populares entre los jugadores y ser uno más de ellos. No funciona”. También reconoce Ferguson que “Sin duda alguna, conforme voy envejeciendo, valoro más el hecho de meditar pacientemente antes de tomar una decisión… En mis primeros tiempos como manager fui muy impetuoso, siempre tenía prisa porque se hicieran las cosas y por imponer mi autoridad en toda situación”. Y un toque a los entrenadores que alardean de autoridad: “Nunca me pareció útil multar a los jugadores que llegaban tarde a los entrenamientos”.

Asimismo cuenta Ferguson: “En 1969 pregunté a Karl Heinz Heddergot, de la Asociación de Fútbol Alemán, por los ejercicios que hacían. Durante hora y media, el equipo alemán jugaba sin porteros y solo se concentraba en la posesión del balón, algo inusual en un tiempo en el que solía hacerse hincapié en los entrenamientos con carreras de larga distancia. Aquel descubrimiento me impresionó enormemente, y a partir de entonces empecé a darle más importancia a la posesión. Era una técnica que utilicé hasta mi última sesión de entrenamiento con el United el 18 de mayo de 2013. Observar ese ejercicio durante 90 minutos en Kilmarnock en 1969, me dio una lección que utilicé durante medio siglo”. Por tanto, piensen en el razonamiento siguiente. Si ya en 1969 el M. United jugaba mediante la combinación y buscando la posesión del balón, desmonta la creencia generalizada de que el juego de posesión lo inventara Cruyff, incluidos sus entrenamientos en “rondos” (1984/85 en Ajax y 1988 en Barcelona), luego perfeccionado por Pep Guardiola.

El Manchester United, por tanto, lleva más de 40 años jugando al toque y no al “pelotazo” tipo rugby. Además, Ferguson se documentó en técnicos alemanes, curiosamente esos mismos a los que se les criticaba siempre porque hacían un “fútbol industrial”. También por entonces, el Liverpool era un equipo que formaba pequeñas sociedades jugando en función del balón. Me atrevo a señalar que, a principios de los 70, mis propios equipos entrenaban con las pautas que pude extraer de Karl Heinz Heddergott en su libro “Fútbol. Del aprendizaje a la competencia”; así como de otro texto muy interesante para la época como fue el de otro alemán Studener,  “Entrenamiento con pelotas”. La cuestión real era que mis jugadores tenían una gran capacidad de adaptación, primero porque eran muy jóvenes (Entre 14 y 18 años) y después porque carecíamos de un número razonable de balones en razonables condiciones de uso. Por supuesto, el terreno era muy reducido porque entrenábamos de noche y sólo teníamos la luz de un solo foco que nos alumbraba próximos a la penumbra. “A la larga ninguna batalla se gana organizando una férrea defensa… Los partidos se ganan atacando e invadiendo el campo contrario”, insiste Ferguson.

Este cuenta que contrató al entrenador René Meulensteen procedente de un equipo de Dinamarca, debiendo superar el rechazo del resto del cuerpo técnico. Al parecer, el nuevo mister no se cortaba a la hora de decirles a los demás lo que hacían mal. Pero Ferguson como manager lo presentó como un excelente entrenador de desarrollo. Ampliando: “Utilizaba todo tipo de argucias para recalcar a los jugadores las ventajas del trabajo en equipo, sobre todo a los más jóvenes. En la oficina del campo de entrenamiento de Carrington tenía una fotografía en blanco y negro de gran tamaño de la década de los treinta en la que aparecían once trabajadores en Nueva York sentados sobre una viga de acero a cientos de metros del suelo durante la construcción del Rockefeller Center. Me pone los pelos de punta. Se les ve con gorras de paño, sin arneses de seguridad y uno de ellos está encendiendo un cigarrillo. Solía explicar a los jugadores que si uno de esos trabajadores hubiera tenido problemas, sus compañeros habrían intentado salvarlo. << Ese es el espíritu de equipo – les decía -, dar la vida por alguien. Nadie en el club gana nada sin los demás >>. Por supuesto, algunos de los jóvenes no lo entendían. Una vez le pregunté a uno: “¿Qué te dice esa fotografía?”. Y su respuesta fue: “Que todos llevan gorra”. Una demostración más de que la visión no está al alcance de todos los miembros de un equipo… El líder sí sabía el mensaje a transmitir y, tranquilamente, debe introducir elementos de entendimiento, de orientación, de desarrollo, de poner a todos en línea a la estrategia deseada…

Salamanca, 14 de noviembre de 2016.