Fantasías prácticas de un baloncestista mágico, susceptibles de transferirse al fútbol de hoy.

28.02.2020 08:21 de MAROGAR .   Ver lecturas

               “Recuerdo cuando de niño, tuve mi primer balón de baloncesto de verdad. Me encantaba sentirlo entre las manos. Estaba tan enamorado del balón que no quería usarlo ni botarlo por miedo a estropear su superficie granulada o los perfectos surcos del cuero. No quería arruinar esa sensación. También me encantaba su sonido. El continuo “tap,tap,tap” de la pelota al rebotear en el parqué. Su contundencia y nitidez. La predictibilidad. El sonido y la luz de la vida. Éstos son algunos de los elementos que más me gustaban de la pelota, del juego. Eran el núcleo y la raíz de mi proceso y de mi destreza. Eran las razones por las que pasé por todo lo que pasé, puse todo lo que puse y escarbé tanto en mi interior. Todo me remitía a ese “tap” especial que me enamoró de niño”. (Kobe Briant, “Mentalidad Mamba. Los secretos de mi éxito”).

             Con esta reflexión, sacándole punta a todos los entresijos de su pensamiento, ya podíamos finalizar este capítulo. Y me gustaría que muchos jugadores pudieran escribir lo mismo sobre su carrera futbolística, de hecho, si tuvieran capacidad de expresión, manifestarían similares reflexiones. Yo mismo recuerdo pasajes similares sobre todo en las noches de Reyes Magos, unas veces aparecían en el balcón aquellas botas de fútbol tan deseadas, aquellas rodilleras almohadilladas, aquellos balones de plástico con válvula moderna para hincharlos a satisfacción de los chavales de la plazuela. Son fantasías del fútbol de las que no quiero olvidarme, por más tiempo que transcurra y encontremos todas las facilidades del mundo para ver por televisión los mejores jugadores y partidos del mundo. Decía Paulo Coelho, en el “Alquimista”: “Cuando quieres algo, todo el universo conspira para que realices tu deseo”.

            Estos días de atrás falleció Kobe Bryant, el baloncestista de la NBA, en un accidente de helicóptero. Y nos enteramos por Pablo Coelho que estaba escribiendo con Kobe un libro infantil, anunciando que el proyecto de este libro “perdió la razón de existir” y que eliminará el borrador: “Fuiste más que un gran jugador, querido Kobe Bryant. Aprendí mucho interactuando contigo”. Al parecer, cuando el deportista anunció su retiro de las canchas en 2016, comenzaron con este proyecto. La idea era inspirar a los niños desfavorecidos para superar la adversidad a través del deporte. Bryant habría fundado “Granity Studios” para desarrollar contenidos multimedia en torno al deporte, con historias del género “fantasy” que pudieran transmitit ideales del deporte. Sinceramente, me parece grandioso el proyecto y, contra la opinión de Coelho, me alarmaría que esa obra pudiera ser destruida. Porque si avanzaron ideas y reflexiones prácticas, debería ser transmisor de las mismas a sabiendas de que la obra póstuma tiene un valor fundamental. Y además podrían se un ejemplo para otros deportes. 

         Con tantos excelentes jugadores que pudieran constituirse en transmisores de cultura, por supuesto ayudados con especialistas del máximo nivel. En el caso de Kobe surgieron las mejores reflexiones de “El Alquimista” de Paulo Coelho, todas ellas podrían ser un excelente manual de superación, no tanto por su fantasía excepcional sino por la grandiosidad de sus pensamientos que exceden a la fábula, incluso. Por tanto, y dirigido a los futboleros terráqueos, me gustaría compartir estas inspiraciones que iluminan a quien esté dispuesto a abrirse en canal:

** “Sólo una cosa convierte en imposible un sueño: el miedo a fracasar”. 

** “Siempre existe en el mundo una persona que espera a otra, ya sea en el medio del desierto o en medio de una gran ciudad. Y cuando estas personas se cruzan y sus ojos se encuentran, todo el pasado y todo el futuro pierden completamente su importancia y sólo existe aquel momento”.

** “Cuando se ama, no es necesario entender todo lo que sucede allá afuera, porque todo sucede dentro de nosotros”.

** “Cuando alguien evoluciona, también evoluciona todo a su alrededor. Cuando tratamos de ser mejores de lo que somos, todo a nuestro alrededor también se vuelve mejor”.

** “Las cosas simples son las más extraordinarias y sólo los sabios consiguen verlas”.

** “Acuérdate de saber siempre lo que quieres”.

** “Cada hombre tiene un tesoro que lo está esperando”.

** “La mayor mentira del mundo es que, en determinado momento de nuestra existencia, perdemos el control de nuestras vidas y éstas pasan a ser gobernadas por el destino”. 

** “Es necesario no relajarnos nunca, aunque hayamos llegado muy lejos”.

** “Las decisiones son solamente el comienzo de algo. Cuando alguien toma una decisión, se zambulle en una poderosa corriente que lleva a una persona hasta un lugar que jamás hubiera soñado en el momento de decidirse”.

** “Es en el presente donde está el secreto; si prestas atención al presente, podrás mejorarlo. Y si mejoras el presente, lo que sucederá después también será mejor. Cada día trae en sí la Eternidad”. 

** “Solo sentimos miedo de perder aquello que tenemos, ya sean nuestras vidas o nuestras posesiones. Pero este miedo pasa cuando entendemos que nuestra historia y la historia del mundo fueron escritas por la misma mano”.

         Si estas fantasías pudieran convertirse en realidad poniendo temperamento y mentalidad, quizás convenga sintetizar algunas ideas del libro de Kobe Bryan “Mentalidad Mamba. Los secretos de mi éxito” y viajar mentalmente hacia un fútbol evolucionado: “… empezaba a trabajar en las diferentes situaciones que tendría esa noche. Me entrenaba siguiendo mi propio informe de ojeador, y me recordaba cosas que había hecho miles y miles de veces antes. Nunca tenía una rutina establecida, una fórmula blindada que practicase noche tras noche. Escuchaba a mi cuerpo y dejaba que él guiara mi calentamiento, porque siempre hay variables. Si sentía la necesidad de hacer tiros en suspensión adicionales, tiraba más. Si sentía la necesidad de meditar, meditaba. Si sentía la necesidad de hacer estiramientos durante más tiempo, los hacía. Y si sentía la necesidad de descansar, dormía. Siempre escuchaba a mi cuerpo. Este es el mejor consejo que puedo darte: escucha a tu cuerpo, y caliente siempre con un objetivo”.  Decía Kobe lo que él consideraba el “nirvana de la cancha”: “Somos solo yo y la canasta, la cancha y mi imaginación, sueños. Hay algo en estar en un gran estadio cuando no hay nadie. Me produce una suerte de nirvana y también me prepara para el partido…”

         Muy interesante resulta la opinión sobre los entrenadores: “Los entrenadores son profesores. Algunos entrenadores – entrenadores menores – intentan decirte cosas. Sin embargo, los buenos entrenadores te enseñan a pensar y te brindan las herramientas necesarias para una correcta ejecución. Lisa y llanamente, los buenos entrenadores se aseguran de que aprendas a usar ambas manos, a hacer lecturas adecuadas y a entender el juego. Los buenos entrenadores te dicen dónde están los peces; los grandes entrenadores te enseñan cómo encontrarlos. Eso es algo que se aplica a todos los niveles. En determinadas situaciones, como en medio de un partido, los buenos entrenadores transmiten información práctica. Señalan específicamente lo que está funcionando y lo que no. Basándote en eso y en tu propia percepción del juego, utilizas parte de esa información”. Es curioso que ya tratase el tema de un entrenador para mí fantástico como fue el caso de Phil Jackson: “Era un visionario así como su entrenador adjunto, Tex Winter, se centraba en los detalles, Phil se centraba en la escala. Él te enseñaba conceptos de baloncesto, pero que tenían más que ver con el concepto macro del baloncesto. Nos enseñó – sin sermonearnos – la importancia de ser un equipo y cómo pasar del punto A al punto B hasta llegar al punto clave del campeonato. También fue capaz de que los chicos entendieran la energía, el flujo y la motivación... Todo equipo necesita contar con un buen entrenador”.

         En este punto no puedo dejar de recordar a Stefan Kovacs, uno de los entrenadores que me inspiraron desde mis inicios,  en su libro “¡Fútbol Total” publicado en los años setenta!: “¿Qué es un entrenador? En nuestra época de eficacia y de tecnología, un entrenador es el que sabe todo aquello que concierne a su especialidad. Es como el comandante de un barco o de un avión, a quien nada debe escapar. Los dirigentes conocen ciertas cosas, los jugadores conocen otras, los médicos otras diferentes. Pero el entrenador debe conocerlas todas”. 

         Y podemos concluir con esta síntesis de ciertos aspectos de la “Mentalidad Mamba” de Kobe Bryant:

a). No consiste en buscar un resultado.

b). Se traba más del proceso para llegar a ese resultado. Es el viaje y el enfoque, un modo de vida.

c). Es muy significativo aquello de encontrar la inspiración.

d). Merecen la pena todos los madrugones, todo el trabajo duro, todo el sudor…

         Salamanca, 28. febrero. 2020.