"EUROPA LEAGUE": FINAL OLYMPIQUE MARSELLA - ATLÉTICO MADRID.

17.05.2018 22:11 de MAROGAR .  artículo leído 127 veces

“El secreto contra la presión, chocolate negro, del 70% de pureza”. (Rudi García, míster del Marsella).

            Antes de la “Final”, jugada en Lyon, los contendientes Atlético de Madrid y Olympique de Marsella, resultaban dos equipos con muchas afinidades técnico-tácticas. El entrenador Rudi García, de origen español, aseguró que “lo importante es centrarse en el juego y asegurarnos de que no tenemos nada que reprocharnos cuando salgamos del terreno”. Por otra parte, señala que “El Atlético es un equipo muy sólido, la mejor defensa de la Liga española, pero también cuenta con atacantes formidables”. Por otra parte, significó: “No sé si jugaremos con dos centrales, línea de tres… ya se verá mañana”. De otra parte, el Atlético de Madrid intentará su tercer título tras los obtenidos en 2010 ante el Fulham inglés y en 2012 contra Athletic de Bilbao. El Olympique perdió dos en Copa UEFA en 1999 contra el Parma italiano y en 2004 contra el Valencia. Las apuestas dan como ganador al Atlético de Madrid. Al mismo tiempo que Simeone opinó: “En una final aparecen sentimientos, emociones, ilusión y sobre todo humildad. Cuando uno llega aquí necesita trabajar y tener humildad. Tenemos que minimizar su juego ofensivo. Veo similitudes entre los dos equipos, que son prácticos, con mucha ilusión, con el mismo entusiasmo y un juego similar. Será una linda final”.

            El partido comenzó con gran intensidad francesa, el Atlético de Madrid corría en bloque a defender, pero no conseguía apenas el balón situándose con el bloque clásico en 1.4.4.2. frente al 1.4.2.3.1., del Olympique. Incluso se llegaba a comentar en alguna emisora de radio que los componentes del medio campo del Atlético no eran los adecuados para “tener la pelota” (Cuando en realidad era el medio campo habitual de este equipo). A raíz del primer gol marcado por Griezmann después de un fallo clamoroso del central marsellés en el control a balón entregado frontalmente por su portero, el Atlético comenzó a dominar el juego que duró ya todo el partido. Griezmann volvió a marcar el segundo gol y Gabi marcaría el tercero casi al final en un acercamiento a portería y llegada efectiva del capitán. Fue más fácil de lo previsto, la superioridad se consolidó y los del Olympique nunca llegaron a inquietar seriamente a Oblack que, en alguna ocasión, demostró una vez más su mayor virtud, o sea, la de un portero que siempre bloca el balón, siempre lo agarra, pocas veces lo despeja si puede quedárselo entre cuerpo y brazos haciendo el “nido”. Lamentablemente, ellos perdieron a Payet por lesión, lo que incorporó más debilidad a los franceses. Y entre las cuestiones más creativas y dignas de análisis encontramos que el Olympique de Marsella sacó de centro y tiró el balón a fuera de banda a la altura del área rival, intentando favorecer a continuación una presión concreta sobre el propio saque de banda del contrario…

Los datos estadísticos, sin embargo, contrastan con las percepciones del espectador sin un conteo pormenorizado de acciones específicas. La posesión del Olympique ascendió al 56,9%; 29 regates por 16 del Atlético de los que 17 regates buenos fueron para Marsella y  tan solo 6 atléticos; igualaron a 12 remates; 318 pases buenos dieron los del Marsella por 209 los del Atlético si bien fallados 104 en el Olympique por 115 en el Atlético; 17 centros al área franceses por 5 los españoles; y ambos equippos igualaron a 53 recuperaciones; resaltando negativamente las 18 faltas que cometieron los del Olympique y 9 tan solo los atléticos… Si no fuera porque estos datos son publicados por (ElPais.com, 17. mayo.2018) no me los acababa de creer ante mis percepciones obtenidas del seguimiento del partido por televisión. Aunque hubo una realidad muy concreta, definitiva, los tres goles conseguidos por el Atlético fueron de ley, bellos, eficaces, bien conseguidos incluso la resolución del primero por fallo estrepitoso pero el Atlético supo orientar el ataque en décimas y resolver con la eficiencia de un goleador nato como Griezmann. Sin ninguna crítica al árbitro, sin ninguna decisión fuera de lugar. Curiosamente, señalar que, cuando se anunció hace unas fechas que el Barcelona había contactado con Griezmann para ficharlo, muchos atléticos aseguraron que su deslealtad obligaba a prescindir de él, que no jugase más partidos con el Atlético. Esa irracionalidad hubiera dado como consecuencia que el Atlético hubiera marcado menos goles para ganar, en esencia el tercer gol de Gabi fue consecuencia de la entrega mental francesa por los goles anteriores recibidos.

            Ahora vendrán los panegíricos al ganador, las frases hechas y los hechos convertidos en frases para perfeccionar el relato, aunque por mi parte mantengo que no me acaba de gustar la estética de su juego, sin embargo, el Atlético es un ejemplo de equipo sólido, trabajado, dedicado al máximo esfuerzo colectivo para mantener el cierre de su portería, con problemas evidentes e históricos para tomar iniciativas ofensivas. Pero el 16 de mayo no fue el caso a partir de marcar el primer gol, los dos puntas y medio trabajaron en defensa, pero sobre todo en ataque, bien es cierto que las llegadas del bloque a la portería contraria no fueron excesivas como corresponde a su planificación global. Gabi, el capitán, confirma: “Si este equipo tiene algo es capacidad para sufrir. Hoy el Atlético ha demostrado que es uno de los mejores de Europa”. Olvidándose de un comentario anterior: “La Liga Europa es una mierda”. Reconociendo: “Ahora me tengo que tragar mis palabras. Aquel fue un momento muy difícil para todos”, cuando fueron eliminados de “Champions”. Simeone aseguró que “Las finales se ganan los días antes de jugarlas”. E insistiendo: “Dale, dale, dale, dale, que algo cae! ¡Siempre! Las palabras no quedan en el aire y la realidad es que volvimos a ganar. Y eso que ganar me da un punto de amargura porque al día siguiente hay que volver a convencer al grupo de que siga trabajando para mantener el mismo nivel de exigencia y de superación que hasta ahora”. Por el contrario, Andoni Zubizarreta como director deportivo expresó: “Hace 18 meses se puso en marcha este equipo. Creo que tenemos que aprender de todas estas situaciones. Vamos a volver más fuertes”. Resulta que el Atlético de Madrid ha llegado a un momento de madurez incontestable, el entrenador Simeone y su equipo técnico además de los aspectos operativos para desarrollar un juego determinado, han ido perfilando el tipo de jugador que se adapte a este equipo singular y obtener el máximo rendimiento de la mayoría de ellos. Indiscutible, por tanto, los logros obtenidos por el equipo en todos estos años, pero singularmente, el desempeño de esta temporada. Los jugadores están adheridos en su totalidad al estilo prefijado, si bien habrá siempre jugadores que no llegan al estándar, o que no juegan lo suficiente según ellos, y aparecen algunos discrepantes pero que en este equipo respetan al grupo en perjuicio de su individualidad. Los éxitos del presente son el fruto de las cosas bien hechas en el pasado. 

Por tanto, según mi opinión, es posible que el Atlético de Madrid cumpla muchas de las pautas que fija Patrick Lencioni en su libro “Equipos Ideales”: “Los líderes capaces de encontrar, contratar y formar empleados con humildad, hambre y empatía tendrán una notable ventaja sobre los que no lo consigan. Estos jefes podrán crear equipos más sólidos mucho más deprisa y con mucha menos dificultad, y reducirán notablemente los penosos costes tangibles asociados a las intrigas, las rotaciones y los problemas de moral”. Sin entrar en otras consideraciones, el Atlético de Madrid ha demostrado que es un excelente equipo, cohesionado, cuyo liderazgo lo ejerce Simeone, no caben dudas. Y, sin mayores detalles, es posible que tenga mucho conseguido de esas tres virtudes esenciales: 1. Humildad. 2. Hambre. Y 3. Empatía. Ya me gustaría que para mantener esas virtudes no entren en el “juego del envidioso”, o sea, aquella actitud enfermiza de compararse tontamente con otros equipos, sobre todo con el Real Madrid, aunque sea por proximidad vecinal. Ahí entraría la “empatía” de aceptar generosamente las virtudes y defectos del resto de los equipos sin demorarse en desarrollar las propias virtudes, por supuesto minimizando sus déficits… Y no hablo de memoria, ¿a qué viene este comentario de Juanfran, cogiendo el megáfono al finalizar el partido y esforzándose en convencer a los presentes?: “Que se enteren los vikingos quién manda en la capital”. Curiosamente, Juanfran es un futbolista formado en la cantera del Real Madrid…  ¿Una muestra de frustración, empatía negativa, poca humildad? Para mí, una señal evidente de que el fútbol sigue siendo una pugna indescifrable, al parecer no basta con el disfrute de haber ganado sino con el anhelo de “chinchar” a otros competidores, en su caso como queriendo “hacer daño moral” a alguien que colaboró en tu formación… ¡Indescifrable!

Salamanca, 17 de mayo. 2018.