"Empujadores" en el fútbol.

 de MAROGAR .  artículo leído 150 veces

“Hay dos palabras que abren muchas puertas: Tire y empuje”. (Paulo Coelho).

Si en el Metro de Madrid, alguien le toca por la espalda para ayudarle a subir al vagón atestado de gente, no pierda la tranquilidad que son de la empresa y tratan de facilitarle la entrada para colocarlos en los vagones de manera conveniente. Son los nuevos “empujadores” del Metro. Una modalidad ya inventada en el Metro de Tokio, aunque allí se dan verdaderos empellones a los viajeros rayanos en la agresión. En los partidos de fútbol, sobre todo en los libres indirectos y saques de esquina, la figura del “empujador” se está alimentando cada vez más con la increíble colaboración de los árbitros. Cualquier futbolista “empujador”, actuando fuera del área de penalti, será sancionado inexcusablemente con libre directo y, en ocasiones, con tarjetas amarillas o rojas. Si, por el contrario, el “empujador” actúa dentro del área de penalti y el atacante trata de zafarse de los agarrones, será éste el que acabe sancionado, sorprendentemente. Los árbitros han acabado viciando el espíritu de la norma y, lamentablemente, favorecen al defensor en contra del atacante en la mayoría de las acciones ilegales dentro del área de penalti. Los “empujadores” suelen ser defensas centrales, laterales altos, centrocampistas defensivos con cualidades de fortaleza en el tren superior con una gran capacidad de salto. Son “empujadores” muy eficientes para su equipo por esas habilidades adquiridas, se han hecho maestros en ese oficio específico.

En “Jot Down”, Alvaro Corazón entrevistó a Javier Clemente, maestro del “cataplúm” y patada a seguir, que precisaba de un tipo de jugador para los años 80: “El empujador”. (Quizás un visión injusta del periodismo crítico).  Javier Clemente recuerda: “La calle en Baracaldo era verde, a lo sumo pasaba un carro tirado por bueyes. No había camiones ni coches. Ahí transcurrió mi juventud, con mis amigos y el balón. Un tipo de vida que ya no existe… Ahora se está muy encima de los críos. Todo es “peligro”, “prohibido”, “no se toca…” ¡Vivíamos de maravilla! Los críos de ahora están un poco perdidos porque se lo hemos dado todo hecho” (…) “Esto es como estudiar, el que se pone diez horas al día saca mejores notas que el que estudia media hora. En el fútbol igual. En nuestra época, desde los seis años hasta los quince, jugábamos todos los días del año unas cuatro horas diarias. No había otra cosa. Cada día era: fútbol, clase, fútbol, clase… y a dormir. Cuatro horas diarias de fútbol a la semana son veintiocho. Ahora no es así… Nosotros teníamos horas deportivas infinitas, por eso teníamos más calidad que ahora”.

Nunca creí que iba a coincidir con Javier Clemente en lo sustancial del fútbol.  “No creo en estos métodos nuevos. En la calle aprendes a jugar al fútbol y en las escuelas aprendes a jugar a la pelota. En la calle tienes que ganar, cuatro contra cuatro. Un vecino contra otro. Y aprendes a hacer cosas que te sirven para ganar, porque no existe otra cosa. Ahora la cultura ha cambiado…” (…) “Lo realmente bonito es jugar. El entrenador manda y tiene que apretar, te cagas en su padre, pides lucha, cuesta hacer que todos se lleven bien, es complicado dirigir. Pero lo bueno, lo bonito del fútbol, es para el que juega, el que mete el gol, o se mata a correr en una final… Ahora hay mucha protección arbitral y los jugadores habilidosos pueden hacer cosas que hace quince años no podían. Los marcajes eran mucho más fuertes, se permitía la entrada por detrás y ahora no. El “tackle” inglés estaba permitido, ahora te expulsan en el acto. Te driblan y tú no les puedes entrar. Es otro tipo de fútbol. Antaño la constitución física, el ímpetu, el espíritu, la entrega o la agresividad eran factores que determinaban la calidad de un futbolista. Ahora predomina la condición técnica”.

Clemente llegó a viajar a Inglaterra a aprender las técnicas de Bobby Robson con el Ipswich Town (Decía Bernabéu que este equipo tiene nombre de estornudo): “El fútbol antiguo era correr, de carga, del barro, del invierno, del frío… ahora son todo moquetas. El balón pesa cuatrocientos gramos, no hay “tackle”, no hay cargas… Es toreo de salón”. (…) “Trajimos a España la defensa en zona o en línea, más bien. Hasta ese momento aquí había de todo, era un poco mezcla, pero básicamente se defendía al hombre. Lo puse en práctica en el Bilbao Athletic. Cuando subí al primer equipo, los críos que había entrenado dominaban ese concepto defensivo y el Athletic empezó a jugar de esa manera. No pasó mucho tiempo hasta que los otros equipos empezaron a hacer lo mismo”. (…) “Para ganar no podemos hacer lo mismo que hacen los demás. Yo no discuto eso que hacen ellos, el “tiquitaca”, pero tenemos que buscar un estilo propio en el que nosotros seamos superiores”.

Y Clemente ampliaba: “A Di Stéfano le gustaba mucho el fútbol fuerte, viril, de ritmo y de velocidad, como el que hacíamos. Porque, ¿cuál es el objetivo del fútbol? Juegas para meter goles, pero para enchufarlos tienes que llegar arriba… Si llego cien veces arriba, tengo más posibilidades que si llego tres. Claro que para llegar cien veces no puedo estar dos minutos cada vez, porque cien por dos minutos son doscientos minutos y el partido tiene noventa. No podría ser. Y nuestras condiciones por tanto propiciaban más ese estilo que cualquier otro”. (…) “Los entrenadores en España cuando empiezan a trabajar en un club se suelen poner a hablar de fútbol espectáculo. ¿Por qué? Porque está bien visto. La frase “hay que dar espectáculo” no paran de repetirla pero están vendiendo una lechuga congelada en pleno invierno que no hay quien se la coma… Fútbol espectáculo lo darán los jugadores. A ver, pon a mi padre a jugar, dile lo que tiene que hacer y a ver si das espectáculo…” Son opiniones que nos aproximan a la mayor comprensión del veterano entrenador. Los “empujadores” han enviado ya más del 40% de los entrenadores a la calle en esta Liga 2016/17; ahora mismo Luis Enrique es el próximo objetivo después del 4-0 del PSG en “Champions”, la maquinaria “empujadora” del Barcelona está en marcha, a pesar de estar segundos en la clasificación general de la Liga.

Salamanca, 18.febredro.2017.