El lado oscuro en el fútbol.

 de MAROGAR .  artículo leído 276 veces

“Los hombres son como los números: sólo adquieren el valor de la posición que ocupan”. (Napoleón).

El fichaje de Neymar por el París Saint Germain, pagando la cláusula de rescisión al Barcelona por un importe de 220 millones de euros, ha puesto el acento en lo que el fútbol internacional se puede convertir a partir de ahora, referido a la valoración de las grandes figuras. Todo ello se ha constituido como un espectáculo en sí mismo en el que toman parte incluso los presidentes de los países, en este caso Francia ha realizado unas presentaciones públicas desmedidas como si de unos juegos olímpicos se tratara, casi. Pero todo ello no oculta el “lado oscuro del fútbol” que puede localizarse en todos los países, incluida Francia, y que conviven con las decisiones fastuosas y gestos propagandísticos. Cruda realidad a la que no debemos ponerle un “burka”…

Hay miles de niños en Europa, entre 9 y 17 años, que disponen de licencia para jugar al fútbol, en España en torno a 350.000 jóvenes, pero solo el 4% llega al fútbol profesional. Hay estimaciones que indican la cifra de 7.000 jóvenes viviendo en la calle después de fracasar en sus intentos de ser futbolistas. Francia es el país de destino de la mayoría de africanos, el 48% de los que juegan allí son extranjeros siendo el promedio de 18,6 años. El fútbol puede ser un generador de ilusiones, de héroes, un refugio perfecto para olvidarse por momentos de la cruda realidad en la que vivimos; pero también, como casi todo, tiene un lado oscuro que es aterrador y cruel, que no tiene piedad, que no perdona y que engaña. “Save the Children” hizo una entrevista encubierta al director general del Sporting Charleroi de Bélgica: “Es posible hacer llegar a 150 africanos por avión, los haces entrenar un par de días, eliges a los cinco mejores y después metes al reto en avión con destino a África”. ¡Sobrecogedor!

Escribía Enric González: “El fútbol europeo es provinciano. Aunque el Real Madrid ocupe el trono, sólo otros cinco clubes de capital (Benfica, Ajax, Steaua, Estrella Roja y Chelsea) han ganado la máxima competición. Inventar una institución futbolística y situarla en una gran capital supone, de entrada, tener la probabilidad en contra. Pero el “Paris Saint-Germain Football Club”, más conocido como PSG, sería feliz si su único problema fuera la estadística. A sus 46 años, después de pasar por diversos grupos financieros y de gastar millones a toneladas, el PSG ha conocido a fondo el lado oscuro del fútbol posmoderno, ese hijo putativo de la pantalla y la mundialización…”

También es aleccionador leer a Albert Dalmau, que en 2015 escribía: “Siempre se ve el fútbol como la perfecta vida, una vida que se ve como tranquila, llena de éxitos, de dinero, de fama, hasta incluso de comodidad. Te encuentras con un sueldo a temprana edad. Hay quienes quizás lleguen a sentir todas estas cosas. Estaríamos hablando de los cracks mundiales, que aun así en algún momento les toca también vivir el lado oscuro del fútbol. Sí, es cierto que un futbolista hace lo que le gusta, pero ese gusto, el jugar por diversión, a medida que pasa el tiempo, se convierte en un trabajo, en una responsabilidad, en una olla a presión que es el día a día del futbolista. Hay muchísimas cosas más que una persona detrás de un balón… aún tienes que aguantar críticas sobre tu trabajo, ese trabajo que antes, al principio de todo, era una diversión”.

De hecho, son apabullantes estos datos: El 41% de los futbolistas en el mundo no reciben sus salarios a tiempo; el 45% de los profesionales ganan menos de 1.000 dólares mensuales, incluso con la precariedad de no disponer de contrato escrito. Según afirma el Sindicato de jugadores profesionales (FIFPRO), dicho estudio se realizó con el testimonio de 14.000 jugadores en 54 países. Por tanto, no nos dejemos deslumbrar por esas apariencias y aboguemos porque los clubs de fútbol cumplan con su ética y responsabilidad social. Aunque sea fútbol, no vale todo ni tampoco los jugadores pueden actuar impunemente mal aconsejados por sus agentes comisionistas… Cobra aún más fuerza la opinión de César Menotti que enfatizó en esos lados oscuros del fútbol: “Los entrenadores no enseñan y los jugadores cada vez saben menos de fútbol y tienen menos compromiso con el significado de su profesión y más vinculación con el éxito que les proponen. Los jugadores, en general, viven el fútbol desde la posibilidad de éxito, del dinero y de la fama, y no desde el amor al juego y a la pelota”.

Salamanca, 15.agosto. 2017.