El fútbol se juega mejor de lo que se piensa. 3 de 3.

15.12.2018 09:43 de MAROGAR .   Ver lecturas

“El misterio surge cuando vienen a añadirse la fascinación al espanto”. (Pascal Quignard).

           Es difícil aventurar donde está el punto de ruptura para modificar esos datos, si en mejorar la combinación, o en aumentar los goles. Asimismo, es difícil vislumbrar si la regla de tres tiene que ser directa o inversa. Einstein, que sabía de muchas cosas, nos aseguró: “¿La ciencia ha prometido la felicidad? No lo creo. Ha prometido la verdad y la cuestión es saber si con la verdad se conseguirá algún día la felicidad”. La verdad sea dicha que, hasta ahora, era un signo de distinción en los equipos el hecho de mantener altos índices de posesión de pelota y se da por sentado que los goles se conseguirán por añadidura…

           Esa ecuación ya se empieza a cuestionar si no se le añaden otros factores de rendimiento. En estas mismas fechas, aparecieron otros datos significativos. El promedio del campeonato español es de 25,3 tantos por jornada y 2,5 goles por partido, mientras que en la temporada pasada ascendió a 27,6 goles y casi 2,8 goles x partido. La última de las cinco grandes Ligas. En la temporada 2017/18, a la duodécima jornada, en Primera se habían marcado 331 goles frente a los 304 de la actual, o sea, 27 goles menos. (Fuente Transfermarkt). Quizás sea ilustrativo que los equipos más goleadores de las 10 principales Ligas europeas sean, PSG-45 goles; PSV-43; Genk 39; Manchester City-36; Barsa-34; Borussia Dortmund-33; Juventus y Nápoles-26; Krasnodar-25; Oporto-21; PAOK y AEK-17.

           Las sopas de letras y números del fútbol parecen verdades absolutas en demasiadas ocasiones, aunque el fútbol lo disfruto también de otras maneras. Por ejemplo, leyendo un capítulo singular de “Genios del fútbol” relacionado con Paolo Pasolini, ya hace tiempo que lo sigo como intelectual del fútbol. En su día escribió “El fútbol es un lenguaje con sus poetas y prosistas”. Lean esta maravilla: “El fútbol es un sistema de signos, o sea, un lenguaje… La sintaxis se expresa en el partido, que es un auténtico discurso dramático. Puede haber un fútbol como lenguaje fundamentalmente prosístico y un fútbol como lenguaje fundamentalmente poético. En el fútbol hay momentos que son exclusivamente poéticos: se trata de los momentos del gol. Cada gol es siempre una invención, es siempre una perturbación del código: todo gol es fulguración, estupor, irreversibilidad. Precisamente como la palabra poética. El goleador de un torneo es el mejor poeta del año… Sin hacer distinción de valor, sino en sentido puramente técnico, en México la prosa estetizante italiana ha sido vencida por la poesía brasileña”. Y Joaquín Dholdan remató: “Paolo Pasolini jugaba al fútbol. Tenía esa costumbre que algunos no podemos quitarnos, ver un balón y correr tras él. Lo hacía por varias razones, pero una me parece especialmente conmovedora. Decía que jugar al fútbol lo llevaba al patio de su colegio, a esos días en que se podía ser completamente feliz”. 

           Por supuesto, el libro de Jacques Lecomte “¡El mundo va mucho mejor de lo que piensas!”, nos ofrece datos, pensamientos, referencias y enseñanzas que bien podríamos aplicar al mismo pensamiento acerca del fútbol. En un determinado capítulo nos señala “tres buenas razones para no escuchar demasiado a los profetas de la desgracia”. Y, sinceramente, da en el clavo. Porque de todas las opiniones drásticas debemos relativizarlas y encontrar los elementos de superación y mejora. Puede ser verdad que hay una cierta regresión en el pensamiento futbolístico, pero si se profundiza observamos que hay muchas mejoras de las anteriores mejoras. Por supuesto, los puntos negativos hay que localizarlos y enfrentarse a ellos sin desmovilizarse por ello ni recurrir al autoritarismo tan en boga. En todo caso, se tiende a ir hacia atrás cuando se pierde la sencillez del fútbol y se idealiza lo complejo.

          ¿Lo que le pasó al seleccionador y entrenador Lopetegui no fue un acto autoritario en si mismo, primero de Rubiales y después de Florentino Pérez? ¿En cuanta medida contribuyó a ello la prensa inquisidora? “Los científicos y los militantes creen que la única manera de hacer llegar su mensaje a la opinión pública y a los responsables políticos es dramatizando los resultados a la vez que se minimizan las incertidumbres de las predicciones”. (…) “Se quedan, pues, en lo escueto y más sensacionalista” (…)” Unos y otros piensan que el público no está suficientemente educado para comprender…” Y, por descontado, se manejan en exceso los criterios comerciales: “Las malas noticias venden más que las buenas”. Y en esa dictadura de la poco rigurosa información estamos desenvolviéndonos. 

           Recientemente, Mediapro organizó un encuentro de entrenadores como Valverde, Rubi y Eusebio, en homenaje a Cruyff y recordando su figura bajo el lema “Si tú tienes el balón…” Dichos entrenadores tuvieron de técnico en las filas del Barcelona al recordado Johan. “Recuerdo la llegada de Cruyff al Barça porque fue muy convulsa, hubo muchos cambios y llegó con una idea, estilo y esquema nuevos. Era absolutamente nuevo y había que adaptarse y no era tan sencillo. La primera temporada fue terrible, preguntábamos cada día cuando acababan las sesiones… Su influencia no sólo consiste en que cambió el esquema y el estilo, sino que su importancia e incidencia se ven en cómo ha influido en la forma de trabajar del entrenador actual. Reconoces ahora cosas suyas, jugar por dentro, el juego de posición, las líneas de pases, la posesión, la coordinación de los movimientos… Tener el balón denota que quieres tener la iniciativa, ir a por el rival y que quieres mandar tú. Y en eso era duro y el nivel de los entrenamientos era duro”, recordó Valverde.  

           El entrenador actual del Gerona, Eusebio, dijo: “Yo tuve un flechazo con él. Venía del Valladolid, con mis características físicas, y para hacerme un sitio tenía que picar mucha piedra. El fútbol tendía a lo físico y de repente llego aquí y el planteamiento era el rombo en el medio del campo y tenía cuatro posibilidades de jugar, cuando en el resto sólo tenía una. Todos nos pasábamos el balón, y ¡era lo que sabía hacer mejor! Era técnica y visión de juego. Vi que podría jugar. Me cayó del cielo. Me hizo ponerme de lateral, pero no era problema. Él cambiaba a hombres de posición. Y siempre todo tenía sentido, en mi caso era que tendríamos mucho tiempo el balón y cuanto más lo tuviéramos menos lo tendría el rival”. (…) “Nos hizo disfrutar y con nuestro juego hizo disfrutar a mucha gente y también tuvimos éxitos que dio credibilidad. Y los que creíamos en eso le dimos continuidad, de ahí que se haya extendido. La técnica tenía importancia en el fútbol. Era muy exigente y estaba muy seguro de lo que hacía”. 

           Rubi, actual entrenador del Español, no lo tuvo de técnico, pero admite que su fútbol está impregnado de conceptos de Johan Cruyff: “Era joven cuando él entrenaba y me sorprendía lo que veía en la televisión, era algo diferente. Daba gusto disfrutar de ese fútbol. Nunca tuve contacto con él, pero todos dicen que era un genio, que era innovador y que entrenar con él era un espectáculo. Pero también mi idea de fútbol es exigir y disfrutar… Y la forma de jugar de alguna forma inconsciente también me ha influido, con esa idea de atacar. Llegaba desde muchos sitios, también desde atrás. Cualquiera podía hacer gol. Y también me gusta su juego por dentro”.

           En la última revista de “martiperarnau”, Diego Borinsky entrevistó a Diego Milito y éste señaló: “¿Tenés que corregir? – Tener más tolerancia. Con los jugadores y conmigo mismo. Si bien sé que la perfección en el fútbol es muy difícil de alcanzar, debo aceptar que el error forma parte del juego y del crecimiento. Soy demasiado autoexigente. Y en estos años entendí que a determinados jugadores un reto los activa y a otros los tira para abajo, entonces hay que ir encontrando esos caminos. Hay muchas maneras de exigir, yo soy de los que están muy encima de todas las cuestiones, y esa exigencia cuando vas tan al límite de la perfección complica las cosas. Hay que buscar el equilibrio, los extremos son malos, como en todos los órdenes de la vida”. Como observamos, hay entrenadores que bebieron en fuentes muy nutritivas y son los que ahora dirigen muchos de los equipos que compiten en el primer nivel del fútbol español. Lo cual significa que seguimos prosperando con ideas consolidadas del pasado…

           Salamanca, 15. diciembre 2018.